Divina (por Ángela Ortiz Andrade)
¿Oye amiga, puedes dejar de manosear la zapatilla que tu chico se ha dejado olvidada antes de irse? Él no va a aparecer desde ahí adentro como si fuera el genio de la lámpara; se ha marchado definitivamente, asúmelo ya. ¿Querías fidelidad eterna? Pues entonces haber adoptado a un perro. Despierta y alégrate, porque acaban de hacerte un gran favor:
A partir de ahora serás la dueña de tus propias decisiones y no tendrás a nadie que te culpe cuando éstas no sean las correctas.
Podrás relajarte en tu bar favorito y tomar una segunda ronda después del trabajo sin tener que apresurarte en llegar a casa para preparar un plato caliente a la hora de rigor. Cocina cuando te apetezca, por placer, para los invitados que amas y extiende para ellos ese precioso mantel que tenías olvidado en el fondo del cajón para las fechas señaladas.
Fíjate, ahora dispondrás del doble de espacio en el armario y en la cama para rellenarlos con lo que quieras y con quien te dé la gana, sin explicaciones ni ataduras.
Compra sábanas bonitas, llenas de color que te acunen el alma donde puedas surcar mil océanos de sueños.
Aparta las cortinas, anúdalas ahí y deja abiertas las ventanas para que el bullicio de la vida te lleve en volandas hasta su regazo.
Atrévete con la lencería que realce tus rincones más secretos, deja que sea ella la cómplice y confidente de tu lujuria.
Y sobre todo no olvides de aplicarte cada mañana el perfume de los domingos, porque cada jornada tiene que ser eso, una nueva ocasión para celebrarte.
Repítele mil veces al espejo que eres divina. Si este te dice lo contrario, cambia de espejo, pero tú nunca lo hagas.
Ángela Ortiz Andrade






























Hermano Lobo | Jueves, 10 de Noviembre de 2022 a las 10:28:12 horas
Como siempre, interesante y amena.
Con respecto al último párrafo, aunque no soy mujer, puedo decir que últimamente los espejos ya no son lo que eran. Doy fe.
Saludos.
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