Diario del año del coronavirus
Conquistas que son derrotas
por Balsa Cirrito
Los tiempos están cambiando, ¡vaya si lo hacen! Pero los cambios no siempre son afortunados. Incluso algunas cosas que parecen buenas en realidad son malas, y viceversa o como usted quiera (y voy a entrar ya en el asunto, porque esto no se entiende).
Dentro del proceso de empoderamiento femenino (la palabra empoderamiento, lo confieso humildemente, siempre me ha sonado como algo incorrecto, igual que cuando se dice emprestar en vez de prestar) hay un detalle que me parece muy desafortunado. Muchas mujeres en los últimos años han optado por no teñirse las canas. Si no me equivoco, consideran que llevar el pelo blanco es algo así como un acto de equiparación estética con los hombres. ¡Gran error! ¡Enorme, mastodóntico error! ¿Pelo blanco? ¿De verdad…? Lo digo ya para que nadie se lleve a equivocaciones: las mujeres con canas no molan. Las canas las hacen más viejas y les pone cara de abuelita de los dibujos animados antiguos. Si a alguna mujer le dicen que las canas le sientan bien, que se desengañe, porque le están mintiendo. Sharon Stone sigue estando como un queso de Flandes a sus sesenta y tres o sesenta y cuatro años. Pero si luciera una melena plateada en vez de rubia aurífera, estaría igualmente como un queso, pero sería un queso Rochefort.
Y todo porque el punto de partida es erróneo. A los hombres también le sientan mal las canas y los avejenta igualmente. Un poco menos, es cierto, por la tolerancia social que existe para la canosidad masculina, pero tampoco nos confundamos: todos los hombres con canas estarían mejor sin ellas. ¿Dónde se halla, entonces, el error? Pues sencillamente, en que hemos puesto el foco en el lugar equivocado. En vez de conseguir que las canas femeninas sean admitidas socialmente, lo que tendríamos que lograr es que los hombres se pudieran teñir el cabello.
Aún hoy tengo el pelo mayormente negro, pero me fastidian lo indecible las canas, cada vez más numerosas, que aparecen en mi cabello, este, cada vez menos tupido. Me encantaría teñirme, pero un hombre con el pelo teñido resulta invariablemente ridículo. ¿Por qué una mujer de cincuenta, cincuenta y cinco o sesenta años puede aparentar seguir siendo rubia o morena sin ningún problema y un hombre que se aplica tintes nos termina pareciendo grotesco? ¿Somos tontos o nos gusta Nicholas Cage?.
Así que lo que propongo es muy sencillo, que los hombres con algunas canas nos las tiñamos. Si somos muchos dejaremos de parecer pervertidos. Y todos saldríamos ganando: hombres, mujeres, Revlon y L´Oreal. Y como diría Bob Dylan, Forever Young.

































Vecino de Rota | Jueves, 24 de Marzo de 2022 a las 14:14:59 horas
Buenas tardes.
Solo decir dos cosas:
- De verdad, no le da vergüenza escribir esto.
- De verdad, dejan que se publique esto.
Gracias
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