Una de Cal y otra de Arena
La propuesta cultural que nos ha ofrecido el Ayuntamiento para este mes de julio no deja de ser un esfuerzo que hay que reconocer al concejal Juan Antonio Liaño. Puede que, como todas estas propuestas, haya a quienes les parezca excelente, a otros suficiente, y a otros, entre los que me encuentro, manifiestamente mejorable, también los habrá que piensen que no hay por donde cogerla, pero entre esos no me sitúo.
Todo esto viene a cuento de dos actividades a las que he tenido el placer de asistir: El concierto de Antonio Trigo "Clásica, ma non troppo", y el estreno de "Una casa sin Gobierno" de La Madriguera.
Del primero, celebrado en el patio del Castillo de Luna, se puede decir que tuvimos el gozo de vivir una actuación brillantísima, en la que los teclados del piano de Antonio Trigo nos transportaron a un mundo mágico, en el que nos ayudaron a sumergirnos la excelente guitarra de Francis Linares y el virtuosismo de la flauta de Raúl Bernal, siempre apoyados en la base perfecta que sustentaban la sección rítmica del bajo de Guillermo Peña y de la percusión de la batería de su hermano José Mari. (¡Qué pena que Flexball tuviera que desaparecer!). La música de Antonio Trigo sonó de manera exquisita; ese alma roteña se impregna en esas piezas tan andaluzas que herederas de la música autóctona no olvidan su espíritu clásico, lo que producen un mestizaje perfectamente ensamblado.
Del segundo, estrenado en el Aulario la Bomba, en Cádiz, se puede establecer un paralelismo con el concierto de "Clásica ma non troppo", si no en el concepto, totalmente distinto, sí en las sensaciones que en uno produce. También resultó una actuación memorable, una puesta en escena original, con un argumento lleno de contenido, no exento de una comicidad deliciosa, desarrollado a manera de comedia de enredo, que dicho sea de forma muy respetuosa, nos recordaba al gran Molière. Es destacable la completísima y tremendamente versátil interpretación, que muestra con nitidez meridiana el titánico esfuerzo que han tenido que realizar en los ensayos para una obra técnicamente perfecta, dirigida magistralmente.
A partir de aquí las diferencias: Mientras "Clásica ma non troppo" gozó del marco ideal, que quizá no lo es tanto, si tenemos en cuenta cuántas personas se quedaron con las ganas de verlo; quizá en otro marco más amplio, por qué no el Auditorio Felipe Benítez, hubiera evitado este problema. En cambio, La Madriguera con un éxito absoluto de público, por la mañana ya fue imposible hacerse con una localidad, no pudieron mostrar en su pueblo las excelencias que van enseñando por ahí.
Ya es hora de que los responsables, bien el señor Liaño o la señora Alcaldesa, hagan algo para acabar con ese ostracismo al que les tuvo sometido el Ayuntamiento de Rota en épocas anteriores y nos permita a los roteños abarrotar el Auditorio, como podría haber pasado con el grupo de Antonio Trigo.
Manuel García Mata

































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