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Carlos Roque Sánchez 1
Sábado, 18 de Diciembre de 2021

"¿En loor o en olor de multitud?" (y 2)

[Img #157234](Continuación) “Otros olores”. Le dejaba la semana pasada con la idea de que no es conveniente ni razonable obviar el término olor por una simple y desagradable cuestión olfativa, pues también se puede oler a rosas. Recuerde en este sentido la expresión “en olor de santidad”, cuyo origen probablemente naciera de una crédula creencia según la cual, el cuerpo muerto de algún que otro santo podría llegar a emanar cierto perfume. Un suspecto sucedido sobrenatural que sería interpretado como una inequívoca señal del cielo, certificadora además de su santidad. Ojo entonces, que con la iglesia hemos topado. No le digo más, precaución pues. Una construcción frecuente en determinados ambientes, la de “en olor de santidad”, y aún vigente en nuestro idioma, de la que es viable derivara el siguiente uso de la palabra olor, recogido en el Diccionario de Autoridades: “se entiende de las cosas morales, por fama, opinión y reputación”.

 

Un significado del que, por analogía con ella y en siguientes derivadas, surgirían las expresiones “en olor de multitudes” e incluso, esto ya es un artillero tiro por elevación, las aglutinadoras: “en olor de multitud, multitudes y santidad” y la recogida por el Diccionario del Español Actual (DEA) “en olor de amistad y de entendimiento”, que asigna al giro “en olor de”, el significado físico de “en atmósfera o en ambiente de”. No, no es ni conveniente ni razonable. Mi más que prescindible opinión es la de que, bajo ningún concepto, debemos dejar de lado el término olor y verá por qué.

 

De nuevo “en olor de multitud”. No faltan exégetas de la cosa ésta, defensores de que dicha frase es fruto en realidad de la ignorancia popular, o lo que es lo mismo, de un error motivado por la falta de conocimiento que, del significado de la palabra loor tendría el pueblo, recuerde ‘elogio o alabanza’. Y aunque por el mismo esta palabra tendría más sentido en dicha locución, la gente la debió cambiar por olor, sencillamente porque desconocía su significado mientras que ésta le resultaba del todo familiar, fonéticamente se le parecía y, además, era más fácil de pronunciar. Ni más ni menos que la universal e inexorable ley de la economía aplicada al lenguaje. Una tergiversación que, desde un punto de vista más cultureta, es conocida en el campo de la técnica gramatical como etimología popular.

 

Una expresión en cualquier caso correcta, aunque a veces sea utilizada por la prensa con demasiada frecuencia y no siempre de forma apropiada y ajustada. Y es que los medios de comunicación en general la utilizan para describir sucedidos de lo más dispar: desde que en 1948 el británico Alexander Fleming (1881-1955), descubridor de la penicilina (1928) y galardonado con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina​ en 1945, vino a España; hasta cuando vuelve a su tierra natal un hijo prójimo, tras un éxito notorio, extraordinario y reconocido internacionalmente. De ellos se dice que fueron recibidos “en olor de multitud”, significado que le asigna el DRAE a esta locución adverbial y que nos viene a decir “con la admiración de muchas personas”, “con el aplauso popular, general”.

 

“En olor de multitudes”. También se ha utilizado otras muchas veces, en número gramatical plural, tal como la recoge el diccionario CLAVE con el sentido de “aclamado por muchas personas”. Y así, “en olor de multitudes” vuelve un equipo de futbol a su ciudad tras haber ganado, es un poner, la Liga de Campeones (perdone, pero prefiero la forma española al extranjerismo inglés Champions League). En cualquiera de los casos, con el dicho en plural, significamos que el equipo fue recibido con multitudinarios homenajes de múltiples admiradores, con vítores, aplausos y gritos, reconocedores de su valía o gesta. Y hasta aquí, por ahora, lo que tengo que decirle sobre las diferentes variantes del iniciático e inquisitivo titular, “¿En loor o en olor de multitud?”.

 

¿Cómo se dice entonces? Creo que ya lo sabe, como siempre será usted querido lector quien, con su inteligencia y criterio decida si “en olor de multitud” o “en loor de multitud”. Dicen que para gusto los colores, y es verdad, pero no lo es menos que para colores, las flores. Aunque bien visto, ¿qué sabré yo? Pero por si está interesado, en mi modesta opinión de letraherido, es creíble que algunos santos murieran en olor de santidad y en loor de multitud, y con el tiempo, por un motivo u otro, el lenguaje popular las uniera en una sola, “olor de multitud”. De nuevo la inviolable ley de la economía, o como quien dice “del looroso olor de las multitudes”.

 

Mientras termino de escribir estas líneas, un pajarillo que suele revolotear a mis espaldas leyendo por encima de mis hombros, me pía una duda al oído, ¿qué expresión es anterior en el tiempo la del loor o la del olor? Sin duda una interesante cuestión cronológica para añadir a las que ya tengo anotadas en la moleskine que por desgracia ya siempre me acompaña. Flecos que dejé sueltos en la costura de estas últimas opiniones, y que no querría que se quedaran sin hilvanar antes de que acabara el año; entre otras las relativas: al término “cultérrima”; la fórmula “la verdad que” y, naturalmente, a ¿por qué los futbolistas escupen tanto en el campo mientras juegan? ¿lo ha observado, también, usted?

 

CONTACTO: [email protected]

FUENTE: Enroque de ciencia

 

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  • Tal vez...

    Tal vez... | Sábado, 18 de Diciembre de 2021 a las 12:53:50 horas

    ...quiso decir un "hijo pródigo" ?

    No obstante, estaría mal empleado el término. La gente confunde el hecho de haber regresado con el de haber sido malgastador, manirroto

    Accede para responder

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