Luis Alfonso Espinar pregona un Rosario cercano, lleno de matices y con mucha emoción
Lo advirtió prácticamente al principio de su alocución y así fue. Luis Alfonso Espinar Lluelma, LXXIV pregonero del Rosario, no iba a competir con la oratoria de 73 pregoneros que le han precedido, lo suyo, como elegido, iba a ser una demostración de amor, más con el corazón que con la poesía, y para ello, tiró de lo más personal. No pudo el pregonero entrar en calor con un mensaje más potente que el de la donación de órganos, un gesto solidario de las familias que pierden a un ser querido y que a él, le permitió seguir viviendo sin estar enganchado a una máquina. Por eso, sus primeras palabras, antes que nada, con la virgen a su lado, fue para ese donante que falleciendo, le dejó un riñón que le devolvió la fe, la alegría y la vida. Quien conoce a Luis Alfonso Espinar, y en la iglesia de Nuestra Señora de la O, que estaba llena, había muchos amigos y familiares, saben que sus palabras salían del corazón, de la necesidad de expresar que su vida es más vida por la solidaridad de alguien que se fue.
Arrancaba así el primer aplauso de un pregón que después continuó con una línea muy personal, compartiendo con todos los presentes su indiscutible amor al Nazareno, a la virgen del Rocío y a su patrona, Nuestra Señora del Rosario, en torno a quien a partir del próximo fin de semana, se celebran las fiestas que en la mañana de este domingo, 26 de septiembre, llevaban a un roteño, cofrade, sencillo y humilde a pregonar al Rosario. Un Rosario que, como dijo en una parte de su pregón, ha tenido en su familia matices buenos y malos, y todo lo quiso compartir con quien en este día tan especial lo acompañaba.
No utilizó el verso, salvo al final para dar ese toque ascendente que lleva al aplauso definitivo de todo pregón. En su oratoria fue tranquilo, contando la vida del que se considera un enamorado de su patrona y de otras advocaciones de la virgen y de Jesús, pero al fin y al cabo, decía, la misma fe.
Junto a la presidencia, formada por el alcalde de Rota, Javier Ruiz, el hermano mayor de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, Juan Antonio Díaz Romero, el cura párroco José Arjona Gil, y el presentador del pregonero, Álvaro Barba, empezaba Luis Alfonso Lluelma a hilar un pregón que reconocía la labor de Mercedes González, la que fuera hermana mayor de la hermandad rosariana durante años y primera mujer en ostentar el cargo en una hermandad de la villa. Seguía dirigiéndose a su presentador, emocionado, dedicándole palabras de mucho cariño, correspondiéndole así por las anteriormente pronunciadas por quien lo presentó como un cofrade sencillo, hombre de fe y de familia morada.
Luis Alfonso Espinar recordó el día en el que el hermano mayor del Rosario a su paso por la calle Charco en el mes de julio, le propuso ser el pregonero de este año. Aunque pudiera ser un pregonero indigno, sabía que diría que sí porque así Ella lo había querido. La propuesta llegó en un momento que ha compartido con el público, recordando que minutos antes venía de vivir una escena angustiosa al ver la estampa de un niño autista al que le dio un brote junto a la Casa de Hermandad del Nazareno por donde él pasaba en ese momento. Con emoción en sus palabras ha contado cómo en esos instantes, al ver que el niño se pegaba con fuerza a sí mismo sin que su padre y su hermano pudieran calmarlo, él le pedía al Nazareno y a la Virgen que el brote le pasara pronto y se tranquilizara. Como hombre de fe, empezó a rezar y antes de poder terminar, aquel niño de 7 u 8 años, empezó a relajarse. Minutos después le proponían ser pregonero todavía con el corazón encogido manifestando que "si hoy estoy aquí es porque estaba para mí".
No ha sido la única vivencia personal compartida. El pregonero también ha incluido en su pregón que el Rosario que en su casa siempre ha sido una fiesta, también dejó años de luto y de espaldas a la virgen porque su tía Rosario, que fue como una madre para su abuelo, perdía a un hijo con solo 28 años en la víspera de las fiestas patronales. Aquel chaval quiso ver en 1956 las obras que entonces se realizaban en la zona de El Salado para el muelle, y la mala suerte le hizo caer y golpearse la cabeza para acabar muriendo a los pocos días. Aquel año, la virgen se recogió antes por la muerte del joven Manuel, y los tambores sonaron con paños para no hacer ruido ante el luto de todo un pueblo. Desde aquel trágico suceso en el seno de su familia, las fiestas del Rosario que eran las más importantes de la casa, dejaron de serlo pasando años de espaldas a la virgen. Su tía perdía la fe y se enfadó con Ella a la que nunca más salió a ver. Sin embargo, años después pidió a sus hijas que si tenían niñas, las llamara Rosario, nunca supo el pregonero si su tía se acabó reconciliando con aquella a la que le profesaba tanta devoción.
Ese contrapunto triste también es parte del Rosario de su vida, decía emocionado. Unas fiestas a las que, por otro lado, defendió ante aquellos que la tildan de anticuadas. Antiguas sí, decía el pregonero, con mucha historia, con sus cultos, eventos y de actos con damas. Al que no le guste, lo invitaba a no participar en ellas dejando a los que la disfrutan hacerlo con pasión como cada año la viven los vecinos de su calle, que para coincidencias de la vida, se llama Rosario. Luis Alfonso Espinar aprovechó su pregón para nombrar a todos los vecinos que llegando mediados de septiembre, comienzan a prepararse para vivir esta festividad en comunión. Los que encalan las fachadas, decoran balcones, deshojan flores para las petaladas el día de la procesión, compran bebidas y comida para compartir y vivir con emoción una salida procesional que en esta calle, es mucho más que eso.
El pregonero no quiso olvidar algunas referencias a la historia de las fiestas y a la devoción de Rota a Rosario, recordando que desde 1537 ya existen documentos sobre su presencia en la villa, que fue a finales del siglo XVI cuando se encargó la imagen que hoy se venera, o la epidemia que en 1671 asolaba Rota y los roteños rezaron a la virgen en las puertas de la iglesia para que acabara comenzando tras ello, la mejoría de esta catástrofe que se llevó a niños y adultos. Reseñas históricas que dejan claro que Rota es Rosario y que Rosario es Rota con la intención, decía Luis Alfonso Lluelma, de que todo el que hoy escuchara su pregón se fuera conociendo más sobre esta devoción.
Para acabar, este roteño de palabras simples pero sentidas, compartió su visión del Rosario en el presente, pasado y futuro. En el presente nombró a Antonia Palomeque, nonagenaria que en una cama, reza el rosario cada día; en el pasado visualizó a Manolo Palomo que tanto tiempo estuvo entregado a la hermandad; y en el futuro, a ese nieto de 4 ó 5 años que hoy corre por la capilla imaginado que es costalero viviendo la fe que heredó de su abuelo.
Luis Alfonso pregonó con el corazón, con la intimidad de sus vivencias, con emoción y con la suerte de sentirse roteño y rosariano. Rota, decía, ya está preparada para sus fiestas patronales y el Rosario seguirá siendo la luz de su guía.
Con la salve del Rosario, el himno de Andalucía y el himno de España interpretado por la banda municipal "Maestro Enrique Galán", terminaba este LXXIV Pregón del Rosario que ha dado el pistoletazo de salida a las fiestas de la patrona.











































































Peregrino | Lunes, 27 de Septiembre de 2021 a las 17:55:51 horas
Olé tu Luis, olé y olé.
El mundo es mundo
Y os gusta juzgar.
Pobre hombre,
Si no se mira al espejo
Y ve su corazón.
Ama y disfruta,
Sueña y brillarás.
Ha hecho un bonito trabajo y ha muchos los hizo llorar porque calo dentro y el Alma pudo escuchar.
Pobres de aquellos que no reconocieron la humildad.
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