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Redacción
Jueves, 27 de Mayo de 2021

El poder de la palabra (por Manuel Carmona Curtido)

Una de las características del idioma de Cervantes es la riqueza de su vocabulario, es por ello que el padre de la novela moderna española utilizara casi 23.000 palabras diferentes en su obra cumbre “El Quijote” a pesar de ello, todas estas palabras deben saber utilizarse en los contextos apropiados.

 

Si utilizamos el término “gilipollas”, por ejemplo, con el objetivo de describir a alguna persona, se hace evidente que nos adentramos en una conversación enmarcada dentro del contexto vulgar.

 

Sin embargo, si buscamos la definición de este término en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, nos encontraremos definido como “tonto o lelo”, términos también bastante vulgares.

 

Daremos un paso más y buscaremos la definición de estos dos nuevos adjetivos. La R.A.E define el término “tonto” como “falto o escaso de entendimiento o de razón”, mientras que el término “lelo” es definido como “fatuo, simple y como pasmado”.

 

 Coincidirán conmigo en que el término “fatuo” puede escapar al contexto de lo vulgar, pero su uso ha caído en el olvido, por lo que nos veríamos obligados a buscar su definición en el diccionario. “Fatuo” es definido como “lleno de presunción o vanidad infundada y ridícula”.

 

Por lo tanto si insistimos en definir a una persona a la que consideramos “gilipollas” sin caer en lo vulgar, podríamos hacerlo de la siguiente forma: “tienes una escasez de razón que te convierte en una persona simple y aparentemente pasmada, del mismo modo, muestras una vanidad ridícula”.

 

Estarán de acuerdo en que una de las riquezas de nuestro idioma está en la economía que hace de las palabras, por lo que es más común definir a alguien como “gilipollas” que una descripción tan extensa como a la que hemos llegado anteriormente. Sin embargo, podemos observar la amplitud de conceptos que encierra una sola palabra.

 

Nuestra realidad será tan amplia como la amplitud de palabras que seamos capaces de utilizar para describirla y el español es un idioma que puede agrandar nuestro “mundo” enormemente, conózcanlo, úsenlo y amplíen su “realidad” tanto como sea posible. Y si me permiten un último consejo eviten a los “gilipollas”.

 

“Vivimos en un mundo de gilipollas, en el cual todo el mundo quiere colonizar

con lo políticamente correcto lo que no lo puede ser”

Arturo Pérez-Reverte.

 

Manuel Carmona Curtido

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