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Redacción 2
Viernes, 21 de Mayo de 2021

Nacionalismo (por Manuel García Mata)

Nacionalismo. Pocas palabras existen en el vocabulario político que susciten tanta controversia.

 

El nacionalismo, por mucho que moleste o disguste, está muy interiorizado en la humanidad y se manifiesta de muy variadas formas. Nacionalismo tanto es ese conjunto de ideas y sentimientos que te identifican con lo próximo, primero tu familia, segundo tu entorno cercano, tanto geográfico como humano y su extensión a ámbitos más amplios, a lo que cada cual considera como su nación o su patria (quede claro que el patriotismo no es más que una manifestación del nacionalismo), como también es nacionalismo esa conciencia de mantener tu idea de patria y ponerla por delante de cualquier otra. Los éxitos o aciertos de nuestra gente, de nuestro pueblo, se viven con simpatía. Los colores del equipo deportivo, los logros de nuestros artistas, intelectuales o profesionales, son ejemplos de esa conciencia nacionalista que continuamente se manifiesta.

 

Es muy fácil decir que el nacionalismo es elitista y excluyente. ¿Acaso defender tu cultura, tu arte, tu forma de hablar, tu economía y tantos “tus” más, tiene que significar exclusión o elitismo? El amor a lo que se siente como algo superior que te hermana con la gente que también siente tu tierra de manera parecida, en absoluto puede ser una postura reprobable, ni criticable siquiera. Cada cual es libre de asumirlo o no, pero la realidad es tozuda y se impone.

 

También es notorio que desde amplios sectores políticos de uno y otro lado del espectro hay una constante demonización del nacionalismo. Se les acusa a las fuerzas nacionalistas de insolidarios y egoístas cuando llevan más de cuarenta años facilitando gobiernos de uno y otro signo, cuando queda claramente demostrado por los hechos que con esta política consiguen mejoras para su tierra, que es para lo que nacieron, y que de otra manera les estarían vetadas. País Vasco, Catalunya, Galicia, Canarias, Cantabria, etc. hasta provincias olvidadas como Teruel, son atendidas en función de que hay quien las representa. Tierras como la nuestra, carentes de una verdadera representación andaluza, se ven privadas de cuanto necesitan porque quienes son elegidos por nuestra gente solo funcionan en clave estatal. ¿Qué hacemos entonces? ¿Mantener a quienes sólo nos utilizan para sus intereses o buscamos una alternativa que ponga por delante los intereses de Andalucía? Los ejemplos lo demuestran con claridad meridiana. Solo desde el vergonzoso centralismo de los partidos estatales se explica que el nacionalismo sea la única salida para defender lo nuestro.

 

Es malo el nacionalismo en las tierras de nuestro país y es nacionalista a ultranza el sentimiento que exige la unidad nacional y su defensa. Lo que ha quedado claro es que por muy deleznable que sea el nacionalismo resultará simpático si se precisa de él. Nacionalistas han sido cuantos países han luchado por su independencia a lo largo de los siglos XIX y XX, en un proceso imparable. Con el mismo planteamiento actual, todos estos países deberían seguir bajo el dominio de las potencias coloniales.

 

Manuel García Mata

 

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  • MANUEL

    MANUEL | Sábado, 22 de Mayo de 2021 a las 13:01:16 horas

    De por si todos los nacionalismos son excluyentes y por lo tanto perversos en su aplicación. No es muy distinto el nacionalismo de VOX al de ERC o PNV. Todos tienen en común lo mismo: la exclusión del que no lo comparte. Esos son los "traidores", "botiflers, o "maquetos".
    El autor de esta artículo no hubiera podido ejercer su profesión en esas comunidades, salvo que acatara el nacionalismo. Es el destino de decenas de profesores que han tenido que salir de esas comunidades ante al acoso político. Y muchos otros profesionales han seguido ese camino.
    Las culturas hay que protegerlas pero cuando se convierten en campos de exclusión pierden todo ese poder que poseen.
    Salud y Libertad

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  • Boabdil

    Boabdil | Viernes, 21 de Mayo de 2021 a las 16:53:13 horas

    Le recomendaría al autor que leyera un pequeño, pero brillante, libro de Franz Fanon titulado "la trampa del nacionalismo". Simplemente por contrastar ideas.

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