Una nueva inseguridad creada, (por Carlota Barea Inarejos)
Creo que todos estamos de acuerdo con que la mascarilla actualmente es un complemento más en nuestro día a día. Al inicio de esta dura pandemia nuestros padres aparecían por casa con múltiples trozos de tela que debíamos utilizar para protegernos de este virus, parecía mentira que algo que utilizaba un médico para operar en su quirófano iba a ser obligatorio para bajar a comprar el pan.
Poco a poco fueron apareciendo diferentes complementos a costa de esta, como por ejemplo, el cuelga mascarillas, y también comenzaron a fabricarse mascarillas de diferentes colores y estampados para que así estas conjuntasen a la perfección con nuestro look de ese día.
Al principio, cualquiera que utilizases era incómoda ya que nuestro cuerpo no estaba adaptado a esta extraña situación, pero después de un año de pandemia muchas personas tienen vergüenza a quitarse la mascarilla, no tienen miedo a coger el virus que también, sino que el simple hecho de llevar media cara cubierta ha creado una sensación de inseguridad a muchas personas, es algo que parece absurdo, pero en mi caso, muchos de los profesores con los que comparto mi día a día no han podido ver mi rostro al completo al igual que yo los suyos.
En definitiva, la mascarilla favorece a muchas personas, pero a pesar de ello, creo que todos estamos deseando deshacernos de ella y poder volver a apreciar las bonitas sonrisas que esconden estas.

































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.165