Desde que llegué a Rota me he cansado de escuchar que Rota es diferente, que
aquí no somos como en otros sitios, que aquí hay muchas cosas que no se pueden
hacer. Pienso que después de 23 años viviendo en esta villa creo que algún
motivo tendré para expresar una opinión. Lo primero que puedo decir es que Rota
es diferente, pero que tan diferente como pueda ser cualquier otra ciudad o
pueblo del resto. Rota tiene su personalidad y sus particularidades, que, aún
siendo originales, tampoco se distinguen tanto de otras. Son las circunstancias
y las condiciones las que determinan cómo somos.
Todo esto viene a cuento de
que, cuando se convoca una movilización, la respuesta suele ser pobre a juicio de
quienes se atreven a valorarla. Ahora, en el caso concreto de las
movilizaciones del 15-M, las cifras que se han ido dando de participantes en las
asambleas y en las otras actividades, no dejan de ser significativas si
comparamos nuestro número de habitantes con los movilizados y el número de
habitantes de otros lugares.
Mucho más importante aún: En los primeros
momentos resultaba costoso que los asistentes dominaran todos los temores a
expresar sus ideas. Felizmente esto se superó y la asamblea se caracteriza desde
entonces por una participación activa, colaboradora, reflexiva y crítica en las
intervenciones, aparte de laboriosa, entregada, convencida y animosa en las
actividades que aquí hemos ido desarrollando. El compromiso de todos está
demostrado.
Aquí tan importante es el primero como el último. La edad no
condiciona, ni limita: son importante los jóvenes, quizás tanto o más que el
resto, pero también los mayores, incluso los que lo somos aún más. La convicción
de que estamos participando en algo importante y necesario está latente en la
respiración de la asamblea. Sin afán de notoriedad, sin personalismo, aunque
quizás a alguno como el que escribe le haya costado verse libre de este
defecto.
El deseo de ser pragmáticos a veces choca con la ilusión de verter
todo lo que sentimos como imprescindible para este cambio por el que peleamos,
sin que esto suponga que no se puedan compaginar.
En mis muchos años, nunca
he visto nada tan democrático y tan auténtico. Igual es la ocasión de recordar
"batallitas" de hace mucho tiempo en las que uno se creía libre y lo que estabas
haciendo era lo que otros esperaban de ti. Ahora no, cada persona es libre y así
se expresa, y todas las opiniones son aceptadas o contestadas, pero siempre
respetadas.
Puede que Rota sea diferente, pero si la diferencia es ésta:
"¡Viva la Diferencia!"
Manuel García Mata
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