La Superliga (por Manuel García Mata)
En una coyuntura social donde la interminable pandemia no acaba de ceder ni con el espectacular avance de la vacunación; donde Airbus, una de las pocas factorías que dan trabajo a esta maltratada provincia, está a punto de dar el cerrojazo, dejando en la calle otra enorme cantidad de personas; cuando el mayor banco del país va a enviar a ocho mil empleados a engordar las listas del paro; el titular que abre los noticiarios es la Superliga de Fútbol. Pues hablemos de ella.
Es posible que al problema le falte mucho para estar resuelto y que todavía se vivirán vaivenes que darán idea de que aún se podría tirar para adelante, pero el primer envite ya está apagado. A pesar de enseñar los dientes, la Superliga y las instituciones oficiales del fútbol mundial y europeo, la FIFA y la UEFA, no parece que exista una solución que no pase por una negociación y un entendimiento.
Los cantos de sirena de la Superliga, en boca del singular Florentino Pérez, no enmascaran los propósitos de este grupo de doce equipos que no son otros que aumentar de forma considerable el negocio. Pero quede claro que no solo los clubes de la Superliga tienen intereses espurios. Las dos organizaciones citadas, la UEFA y la FIFA, no dejan de ser dos esponjas en el caldo monetario del dinero del fútbol y de sus bondades derivadas; de ellas viven y puede que ni os imaginéis cómo. Este es el quid de la cuestión: quienes generan el dinero y quienes sacan tajada y muy gorda.
De ser esta la única consecuencia tampoco importaría que el negocio engorde más o menos a la FIFA y a la UEFA; lo peor son los daños colaterales, en lo económico incalculables. Lo queramos o no, el fútbol tiene una incidencia fortísima en la economía y genera una enorme cantidad de puestos de trabajo, directa o indirectamente, que se verían muy mermados si la competición del más alto nivel se limita a veinte equipos que compiten entre sí, dejando al resto privado de los ingresos que consiguen por la participación de los equipos de Superliga en las competiciones nacionales, de ahí las múltiples consecuencias negativas que se producirían.
Pero saliendo del tema económico que supone la supervivencia de la amplia mayoría de clubes, está el tema deportivo. Una competición, como tienen pensada los clubes de la Superliga, donde un grupo, pequeño o grande, no se arriesga a perder la categoría, y con ella sus beneficios económicos, en tanto que otros sí, prostituye el deporte al establecer reglas distintas que siempre benefician a los mismos. Ni el dinero ni el deporte se respetan. Ya no es deporte, lo que prima es el puro y mero negocio.
Quizás pueda llegar la Superliga a ser una realidad, pero solo tendrá futuro si los privilegios no se imponen a los méritos deportivos. Ideas puede haber cuantas se quieran; pero aquello de jugar con las cartas marcadas nunca ha sido deportivo.
Manuel García Mata
































Enrique Ramiro Tornero | Martes, 11 de Mayo de 2021 a las 21:47:51 horas
Estoy de acuerdo en algunas cosas de tu carta. Pero el fútbol romántico desapareció en España en 1990 con la ley del deporte. El fútbol era un trampolín para para que personajes como el doctor Cabeza, Jesús Gil, José Mª Caneda y otros parecidos se hicieran famosos. Endeudaban al club y se iban de rositas. El Estado, los Ayuntamientos y Comunidades ponían dinero para salvar al club y todos contentos. Con ley del deporte los clubes pasan a ser Sociedades donde el que compra acciones es para hacer dinero y los socios pasan a ser abonados a una localidas, sin poder de decisión. Un ejemplo, el Valencia y el Málaga. Cuando llegaron Peter Lim y Al Tani hubo hasta manifestaciones de júbilo, iban a poner muchos millones y ser campeones de Europa. O sea, que iban a gastar millones y millones por la cara bonita de los valencianos y los malagueños. Y qué han hecho? Vender lo mejor que tenían cada año y sacar beneficio a su inversión. Son ricos, pero no tontos. Y llega el boom de la televisión de pago. Todos quieren cobrar lo mismo. Pero el dinero lo generan Real Madrid y Barcelona, que invierten un jugadores de talla mundial. Y todos viven a costa de lo que producen estos clubs insolidarios y ricos. Se fue Cristiano y no se si este año se irá Messi y si no hay dinero no vendrán ni Mbape y Haland ni ninguno. Si esto curre, a ver qué hace el cara dura chupón de Tebas cuando vaya a vender los derechos de la Liga sin figuras. Y cuando disminuyan los ingresos un porcentaje elevado, supongo que él y otros románticos corruptos como Ceferin e Infantino se bajarán los sueldos, bajarán el nivel de estrellas de hoteles y restaurantes donde comen a costa del futbol. O seguirán sancionando a Atlético de Madrid, Barcelona o Real Madrid, entre otras, sin poder fichar, mientras permiten a City y Psg gastar lo que quieran y lleguen a donde nadie puede, mundial a Qatar en mitad de temporada. Y otro romántico que se me escapaba: Luis Rubiales, que se lleba la supercopa de España a Arabia por el bien de la aficción española. En definitiva, viva los románticos y a crucificar a Florentino por insolidario.
Accede para votar (0) (0) Accede para responder