Sigue la fiesta (por Luis Cabaneiro Santomé)
Aunque pueda resultar repetitivo, más repetitivo es asistir un día más a cómo se sigue juzgando en un programa televisivo, de momento impunemente, a un ciudadano de este país que hasta hace unos días disfrutaba de la camaradería de los que ahora lo arrastran por el plató y que ya comenzara a debilitarse cuando Jorge Javier Vázquez, días antes del despiece, afilaba cuchillos sentándose cara a cara con él a leerle la cartilla.
Esta indefensión fundamental para la fiesta a buen seguro animará a este hombre a utilizar la justicia para intentar resarcir su economía familiar aunque ya le sea complicado con una reputación que, en caso de ser merecedora de castigo, debiera hacerlo un tribunal judicial como justicia y no unos colaboradores televisivos como entretenido escarnio público. Una prueba más del poder económico es que permite a quien lo tiene hacer números hasta con la justicia, es decir, prever de antemano si los posibles beneficios de una acción alevosa pueden compensar las posibles indemnizaciones futuras por el daño causado con ella.
Luis Cabaneiro Santomé
































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