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Redacción
Martes, 13 de Abril de 2021

Música Hippie (1) (por Manuel García Mata)

Tuve la suerte de tener la edad ideal cuando en California se vivió el gran “happening” del movimiento hippie, pero no tanto como para haberlo vivido allí. A pesar de todo, aquella explosión del mundo joven fue tan memorable que ya nos consuela con poder contarlo. Quizás ni soñarlo hubiésemos sido capaces en un entorno tan triste y tan gris como lo era este país nuestro.

 

Sus canciones, de los más variados estilos en boga en la época, acompañaban los sonidos más bellos de cuantos había escuchado o posteriormente escuché. El movimiento hippie, la revolución pacífica, ecológica, contracultural, sexual, lúdica, social, había surgido con la fuerza de un tsunami que se extendía con la suavidad y la impresionante belleza de un amanecer de primavera. Las gentes jóvenes de California, y de quienes después vinieron a compartirlo, gozaron de la ruptura más dulce del viejo y monolítico empuje de la rutina del país más capitalista del mundo. “Make love, not war”, la consigna pacifista que crearon era más que eso, formaba parte de un modo distinto de vida; el pacifismo ante la Guerra de Vietnam, que se hacía eterna y engullía insaciable miles de vidas de jóvenes que no entendían la razón de aquel sinsentido; su afán por una libertad real muy distinta de lo que vendía el sistema; la búsqueda de nuevas experiencias, el sexo, las drogas y la música; todo el “Flower Power” que apabullaba el american way of life y creaba la que podría haber sido la nueva imagen de un mundo nuevo. Todo ello hecho en aras de una concepción vital novedosa. Quizás, como experiencia personal comprendí que el viejo dinosaurio del poder, preocupado entonces por lo que fuera de nuestras fronteras sufrían como la sociedad de consumo, devora todo lo que le reta y aprendí que de esta manera acabaría con aquello que fue tan bonito mientras duró y que tanto le incomodaba. Pero después del esplendor de la fiesta nos quedó todo el testimonio de lo que fue, y entre ello, como parte muy fundamental esta música.

 

Como se comentaba al principio, los estilos que convergieron en la música hippie fueron muchos, variados y de una calidad excepcional. Empezar es obligado citando algunos de los temas que se convirtieron en himnos del hippismo, “San Francisco” de Scott McKenzie (“Si vas a San Francisco asegúrate de llevar flores en el pelo”, o las bellísimas baladas de The Mama´s and The Papa´s, “Monday, monday” y “California Dreamin´”, ejemplos más brillantes de lo que se conoce como el sunshine pop, al que también dieron lustre The Association con preciosidades como “Never my love”. También tuvieron un lugar especial las canciones de Joan Baez, folksinger de una voz prodigiosa, que entre otras inmortalizó canciones del mito, Bob Dylan, no olvidando nunca su compromiso con la paz: “Forever young”, “It´s all over now, baby blue” o “A hard´s rain a-gonna fall”, “Colours”, “Donna, donna” o “We shall overcome”, son algunos de sus éxitos entre la gente hippie.

 

Manuel García Mata

 

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