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Redacción
Miércoles, 17 de Marzo de 2021

El falso derecho a la educación (por Daliana Ramírez Granado)

Tras varios años trabajando en el ámbito de la educación como monitora educativa, tanto en centro públicos como privados, con más de diez años como representante de una entidad local sin ánimo de lucro en la que se trabaja por y para la inclusión social desde la infancia, con formación educativa y social, luchando cada día por la importancia de la educación inclusiva, intentando motivar tanto a profesorado como a padres/ madres y tutores legales de la importancia de la lucha por los derechos de los menores a una educación con medios tanto materiales como personales, una educación obligatoria en la que se vende el derecho a oportunidades de aprendizaje, de sociabilización y de enriquecimiento personal, una educación que vende el bienestar y enriquecimiento de una sociedad diferente a la actual, una educación bancaria en la que el que  no interioriza los conocimientos vomitados por el profesor/a de turno, no vale, una educación en la que se miente a las familias para que no hagan ruido, mientras pasan los días, semanas, meses y años para tapar la falta de interés y medios para cubrir las necesidades de cada uno de los alumnos y alumnas.


Falta de interés político para luchar por los niños y niñas del presente y los adultos del futuro. Falta de motivación del profesorado por las trabas que se encuentran día tras día, la cantidad de informes a rellenar, el aumento de alumnado con necesidades específicas de aprendizaje, la falta de formación de los docentes ante estas nuevas necesidades, la falta de apoyo educativo y la falta de empatía social.


Sumando a todo esto la incertidumbre de las familias, el miedo a lo desconocido, la falta de medios, formación y conocimiento, la confianza incondicional al profesional (con mucha menos idea, ganas o medios para hacer frente a esta nueva situación).

 

Finalmente, nos encontramos que a día de hoy, 17 de marzo de 2021, el equipo de orientación de la localidad está aún con las valoraciones y diagnósticos del curso pasado, ya que  tienen más trabajo del que pueden atender el personal contratado, solo en uno de los colegios públicos de la localidad tienen alrededor de 30 alumnos esperando para ser valorados,  por lo que el alumnado que en el presente curso escolar ha sido detectado pero no valorado, tanto por el profesorado como por las familias de alguna posible necesidad de apoyo curricular (entre otras) no va a ser evaluado como mínimo y si las circunstancias lo permiten, hasta finales de curso, por lo que este año escolar no tendrán los medios necesarios para completar o ni siquiera empezar a cubrir el magnífico expediente curricular que la normativa educativa exige para cualquiera de nuestros hijos/as se considere socialmente apto ante los demás niños/as de su edad, las posibles secuelas que pueden llegar a tener al no desarrollar ciertas capacidades por falta de la necesaria atención temprana,  sin contar el trauma psicológico que esto puede llegar a causar en el /la menor al verse incapaz de seguir al rebaño con el que todo su entorno social lo compara.


Los diferentes centros de la localidad dicen pedir cada año el personal y material necesario para cubrir las necesidades de todo su alumnado, pero esa información no llega a las familias, y cuando aparecen nuevos casos se suman a la cola.


No existe una actuación de unión entre profesionales y familiares, lo que incrementa el desconcierto y las problemáticas del alumnado.


Por no hablar del protocolo de actuación, que desde que se empiezan a ver los primeros posibles indicios de necesidad, se debe esperar tres meses para que se solicite la evaluación, además de esperar la evaluación a priori de necesidad, ya que en primer lugar van los posibles casos más graves, dejando así a las necesidades menos graves para el final provocando que lo que en un principio se pudo haber trabajado e incluso erradicado puede llegar a complicarse y agravarse, ya que el curso sigue avanzando y las problemáticas aumentando o arraigándose al no tener una actuación inmediata.


¡Ya está bien!, ¡Ya basta!, esto afecta a toda la sociedad, no se puede mirar hacia otro lado, no se pueden quitar los derechos del alumnado y los deberes de las entidades públicas que todas las personas de la sociedad mantienen con sus impuestos. No voy a parar hasta que a nuestros hijos e hijas los traten con dignidad y respeto, dándoles lo que por derecho les pertenece, una educación plena y satisfactoria, sean cuales sean sus necesidades.


Vamos a dejar de mirar para otro lado y vamos a luchar por cada niño y niña de la sociedad, porque aunque no sean tuyos, mañana serán los profesionales que te atenderán, te ayudarán o apoyarán. Depende de todas las personas de la sociedad que la educación no se quede obsoleta tal y como hoy en día está, depende de todas las personas que la educación evolucione, que la educación no sea un lastre, el mayor lastre que tenemos en esta sociedad.

 


Daliana Ramírez Granado

 

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