Diario del año del coronavirus
Va todo al ganador
por Balsa Cirrito
Si alguien pierde es porque hay quien gana. En esta crisis coronavírica son muchos los que han perdido, lo cual supone que tiene que haber otros tantos que han ganado. ¿Quién? Yo lo tengo muy claro, ha ganado... Mejor lo digo en el siguiente párrafo.
Pues ha ganado la gran empresa. Si bien un montón de negocios pequeños y medianos se han ido al garete, hay otros que están que se salen. Podemos observar en las grandes corporaciones una tendencia arrebatada a saquearnos con más dedicación que nunca. Por supuesto, no trato de decir que el objetivo lógico de cualquier empresa no sea sacarnos la mayor cantidad de dinero posible, no; pero la desesperación y el desprecio por los clientes ha alcanzado durante el último año niveles suficientes como para que les otorguen el premio Nobel de la mala leche. Voy a poner solo tres ejemplos, pero podían ser muchos más.
Apple, verbigracia, ha decido en 2020 no incluir los auriculares con sus teléfonos, lo cual es una putada a la hora de comprarlos pero, que, aunque putada, podría tener alguna pequeña explicación. Lo malo es que también han decidido que no van a incluir el cable para cargar el teléfono, lo cual no solo no tiene explicación, sino que resulta una medida que se cae de puro absurda, ¿se imagina alguien que las lámparas o los televisores o los ordenadores vinieran sin el cable?
Otro. Netflix, una de las grandes triunfadoras de la pandemia, ha decidido que las cuentas con más de un usuario deben establecerse todas en el mismo domicilio, que no deja de ser un bonito contrasentido, ya que, ¿para qué narices quiere alguien más de una cuenta si no es porque tiene hijos estudiando fuera, dos residencias o mucho tiempo libre en la oficina y aprovecha para ver una serie sin que lo pille el jefe?
En fin, por supuesto, en estos dos casos, las compañías chulean a los clientes de lo lindo, pero el cliente siempre tiene la opción de dejar de ser cliente; si continúa comprando estos productos, no solo tendremos que pensar que las empresas son unas tiranas, sino que los usuarios son gilipollas.
Pero nuestro tercer ejemplo no es de este tipo. Porque voy a hablar de los bancos. Los bancos han aprovechado la pandemia para eliminar oficinas como si en vez de quitarnos derechos estuvieran repartiendo peladillas. Las colas de las oficinas son como las de la URSS en sus buenos tiempos, y se supone, además, que todo hay que hacerlo por internet, con los subsiguientes errores (en mi caso he cometido alguno que me ha costado dinero), porque, igual que en Ikea, uno se lo tiene que guisar todo.
Pero en los bancos no cabe la posibilidad como en los otros casos de decir ahí te quedas, porque estamos obligados a pagar la mayoría de nuestros recibos precisamente por medio de ellos, y a cobrar las nóminas solo en forma domiciliada. De tal suerte, que los bancos no creen que seamos clientes; piensan que somos súbditos. Mejor dicho, vasallos. Ellos ponen sus normas y se imaginan que son leyes. Cuando uno se da cuenta de que hasta no hace mucho los bancos ofrecían intereses por depositar dinero y que ahora hay que pagar por tenerlo depositado, motivos para alucinar nos sobran.
Pero hay muchos más, y pongo un ejemplo. Los bancos colocan letreros que dicen “Retirada de menos de 600 euros, solo por cajero automático”. Por supuesto, tal medida no es legal. Lo sé porque he reclamado en muchas ocasiones, pero lo peor es que, para colárnosla, las entidades adoptan la estrategia del chantaje. El trabajador que esté en la ventanilla, si uno se pone muy insistente, termina por decir “bueno, es verdad que tiene usted derecho a llevarse una cantidad menor de 600 euros, pero si lo hace, a mí me reprenderán”. Por supuesto, la mayoría de la gente opta por tragar para no causarle problemas al pobre empleado.
Si pensamos que el ministro de Consumo es de lo más izquierdista que se despacha y que consiente esto y una infinidad de abusos más mirando a otro lado, podemos imaginarnos cuál es la realidad de la situación. Ahora tenemos jaleo político, con ruido de elecciones y tal. ¡No me hagan reír! ¿De verdad creen que importan las elecciones? ¿De verdad les parece que significan algo las palabras izquierda, derecha, memoria histórica, patria o concordato? ¿Se trata de algún juego? A ver si se enteran de quién manda, caray. ¿O hace falta que lo diga? ¡Bah!































cliente banc | Jueves, 18 de Marzo de 2021 a las 15:52:10 horas
La libertad consiste en poder libremente hacer lo que te venga en ganas sin perjudicar al prójimo.
Cada uno puede hacer con el dinero ganado honradamente después de pagar sus impuestos lo que le venga en gana. Gastárselo en buen comer o beber, en vestir elegantemente. en inversiones que darán su fruto o no, en juegos o apuestas que normalmente serán perdidas, viajar más o menos lujosamente, ahorrarlo debajo del ladrillo o en una cuenta bancaria sin tener que dar cuenta a nadie del resultado de sus acciones.
Que digan que el que tiene ahorros y lo tenga apalancado sin invertir, sea un rajón y hay que penalizarlo por que no invierte me parece que esta fuera de lugar.
Esto es invertir la fábula de la hormiga y la cigarra, que el que trabaja y ahorra tenga que repartir con el que no trabaja y holga cuando vienen los malos tiempos es totalmente injusto y de credo comunista.
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