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Carlos Roque Sánchez
Sábado, 03 de Octubre de 2020

A propósito de octubre

[Img #137655]Octubre calendario. Empiezo por lo que es bien conocido de todos. El pasado jueves día uno del actual y casi internacional calendario gregoriano comenzó este mes, que ocupa el décimo lugar en el humano ordenamiento anual del tiempo y consta de treintaiún días, como bien sabemos por la regla de la mano izquierda que ya empleamos para el pasado mes agosteño. Sin embargo, lo que quizás no sea ni tan conocido ni por tantos, son este par de detalles relativos al día y mes que le traigo ahora.

 

Del primero ha de saber que el 1 de octubre, desde el punto de vista de las matemáticas y en la actualidad, es el 275.º (ducentésimo septuagésimo quinto) día del año ya que 2020 es bisiesto (366 días), por lo que quedan 91 días para finalizarlo. Respecto al segundo detalle, el mes, sepan que no siempre ocupó este 10.º lugar pues, en el antiguo calendario romano, cuando el año constaba solo de diez meses, octubre era el octavo justo detrás de septiembre.

 

¿Por qué este mes se llama octubre? Vaya por delante que, si bien los nombres de todos los meses tienen raíz latina, hay una diferencia categórica entre ellos. Mientras el de los ocho primeros -de enero a agosto- proviene de dioses romanos o dirigentes como Julio Cesar o Augusto, los cuatro restantes -septiembre, octubre, noviembre y diciembre- lo tienen por una mera cuestión de orden. Etimológicamente su nombre proviene de ‘october’ (ocho en latín) al ser el octavo en el primitivo calendario romano pero que, con el establecimiento del calendario juliano pasó a ser el décimo cuando Julio César antepuso enero y febrero a marzo, lo que no impidió la absurdez de seguir conservando el nombre.

 

Así que, aunque ocupa el lugar que ocupa, en el actual calendario gregoriano sigue conservando su originaria denominación de octavo y no se ha convertido en diciembre, que es el que le correspondería como ordinal. Un lío, lo sé, pero qué quiere, estas cosas pasan. Se trata de una paradójica cuestión de orden o de una ordinal paradoja, como quieran ustedes. En cualquier caso, ya están al tanto de estas incongruencias que suele tener el hombre y de las que, en anteriores entregas, hemos dado cumplida explicación.

 

Octubre o el mes de Domiciano. Por último, decirle que octubre como septiembre, viene simbolizado por las tareas que marcan esta época estacional, a saber, siembra y vendimia, así se le representa y poco más que decir. Bueno sí, un poco más tal vez. No es ésta la única peculiaridad relacionada con este mes ya que en su momento el emperador Domiciano -quien sucedió a su hermano Tito, que a su vez hizo lo propio con su padre Vespasiano- le cambió el nombre de octubre por el suyo propio, ‘Domitianus’, dado que había nacido en dicho mes.

 

Un cambio nominativo que apenas duró pues, como sin duda sabe, el último emperador de la dinastía Flavia pasó a la historia como uno de los más tiranos, crueles y paranoicos de Roma, y eso que por aquel entonces había donde escoger. Unas cualidades que a la postre hicieron que al morir el sátrapa, fuera eliminada su presencia y memoria de todos los monumentos, monedas y edificios, así como el nombre del mes que se había auto dedicado, que de nuevo se llamó como lo había nombrado Rómulo.

 

¿Cómo se escribe, “octubre” u “otubre”? Ya sabe que suelo tirar de diccionario para estos menesteres y en el ya antañón ejemplar del Diccionario de la Lengua Española, vigésima primera edición (1992), que tengo en mi biblioteca leo con sorpresa que ambas formas, con la letra “c” y sin ella, están consideradas como correctas. Es así para la RAE, si bien a la primera la tiene como más culta y correcta desde el punto de vista ortográfico, y a la segunda como una opción más popular o vulgar, no en vano se pierde la información etimológica de la palabra, viniendo además marcada como una forma en desuso, vamos que ya (casi) nadie la emplea.

 

Si le soy sincero nunca lo hubiera imaginado, y de no haberla visto con mis propios ojos jamás lo habría creído, “otubre”, ¿qué me dice? Se ve que como en otras ocasiones, recuerde setiembre, el masivo uso de un nuevo término o la nueva forma de usarlo, ha llevado a la Real Academia Española a aceptar las dos, aunque se decante por la primera frente a la grafía simplificada. Y no crea que la cosa es de ahora pues lo cierto es que viene de largo, en concreto, lo de los meses ‘setiembre’ y ‘otubre’ ya estaban en la edición de 1817, dos siglos nos contemplan por tanto aceptando las grafías ⁠⁠y sus pronunciaciones correspondientes. ⁠Y desde entonces no han dejado de estar en todas sus ediciones, es más, en alguna también estuvo también como ‘ochubre’. Estas cosas pasan también, cosas de la fonotáctica.

 

CONTACTO: [email protected]

FUENTE: Enroque de ciencia

 

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