Republicanos en la intimidad
El artículo 56 de nuestra Constitución expresa, en su apartado 3, que “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidades...”.
Del análisis y la lectura de todo el articulado del Título II no se deduce que no se pueda criticar en voz alta cualquier determinada conducta del monarca que pueda parecer deshonesta. La inviolabilidad recogida no puede referirse a que al Jefe del Estado “no se le pueda ni siquiera toser”, expresado en argot popular.
A consecuencia de la llamada de Felipe VI al Presidente del Consejo General del Poder Judicial, en la que el Rey expresó su deseo de haber querido asistir a la ceremonial de entrega de los despachos judiciales (acto al que el Gobierno consideró que no acudiría), Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida, ha acusado al Jefe del Estado de “maniobrar contra el Gobierno democráticamente elegido y de incumplir la Constitución que impone su neutralidad”.
Ante este mensaje, Pablo Casado, presidente del PP, ha saltado como un resorte y ha pedido el cese inmediato del ministro Garzón.
Creo que ya desde la promesa del cargo de ministro (con lealtad al Rey...) esperaba el licenciado y “laureado” Casado alguna fórmula al margen de la liturgia establecida por parte de Alberto Garzón para “saltar a su yugular” y mostrar al nuevo ministro como un “peligroso republicano” dentro del Gobierno de España.
Ni en sus peores pesadillas podían soñar estos personajes que un republicano, y además comunista, pudiese formar parte del Consejo de Ministro de este país algún día. Esta posibilidad no estaba en el “guion establecido”. La línea marcada era la idea decimonónica de la alternancia en el Gobierno en versión siglo XX. PP-PSOE, el yin-yang de la Política.
No contaron, “los padres de la Constitución”, con la evolución imparable de la sociedad. No se percataron de que nuevas generaciones nacidas en Democracia podrían reparos a los viejos arúspices. Al fin y al cabo, cuestionar es un ejercicio democrático. Los principios democráticos de Libertad y Fraternidad están “cojos” del principio de Igualdad. ¿Cómo se puede hablar de Igualdad plena si el líder del primer partido de la oposición exige el cese de un ministro por haber mostrado su disconformidad con la actitud tomada por el Rey en el asunto de los despachos de los nuevos jueces en Barcelona? Las razones del Gobierno para la toma de la susodicha decisión ha sido tratada e interpretada por diferentes analistas políticos y no existe interés por mi parte de entrar en los detalles de estos.
Ante las ideas díscolas, muchos querrían imponer el “amor a la monarquía de forma imperativa”. Permitirían ser republicanos, sí. Pero en la intimidad.












deincognitocomo los valientes | Lunes, 05 de Octubre de 2020 a las 20:46:41 horas
a rebelderota: el conocimiento y la sabiduría que usted posee a nivel histórico es apabullante, me tiene anonadado; es cierto que solo escribe para meterse con el Sr. Franco. Tengo muchas ganas de conocer su pensamiento sociopolítico en cualquier artículo. Cartas al director etc.. o dar una charla a la que asistiría con mucho gusto.
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