'September' de EWF
Es una de las no pocas canciones dedicadas a este noveno mes del calendario juliano a caballo entre dos estaciones astronómicas, el verano que se va y el otoño que llega. Una especie de tributo de la música al calendario, como inherente deseo de medir el paso del tiempo, y una nueva muestra de la relación entre Arte y Ciencia por la que el tiempo no parece que haya pasado, pero vaya si lo ha hecho. La composición del grupo musical estadounidense formó parte del disco ‘The Best of Earth, Wind & Fire: Vol. 1’ (1978) que se convirtió en muy poco tiempo en una de las más populares de la banda. Toda una pieza clásica de finales de los setenta que aún hoy está considerada como parte importante de la historia de la, para algunos no tan importante, música-disco. A mí me sigue gustando su ritmo qué quiere que le diga, pero claro, lo mío ya es una edad. En cualquier caso y como dice el dicho demos tiempo al tiempo, que el tiempo dirá. Escrita por Maurice White, Al McKay y Allee Willis, para un servidor de ustedes, ignaro musical pero capaz de comprender que no hay que saber de música para disfrutar con Beethoven, por poner un ejemplo, esta canción tiene una particularidad. Que no es otra que la de transmitir a raudales optimismo y felicidad, vamos, música de “buen rollo”. Además, se trata de una buena melodía, como así lo acreditan los numerosos reconocimientos que, de todo tipo, a lo largo de estos años ha recibido. Una canción que sin embargo y como otras tantas, tiene un lado oculto con caras ignotas de las que me han salido hasta tres, como “las hijas de Elena”.
Aparición en el mercado. Es la primera de ellas. Como le adelanté, la canción se incluyó en un álbum recopilatorio de sus mejores temas a los que se añadieron tres nuevos: uno era ‘September’, otro una versión de ‘Got to get you into my life’ de los Beatles y ‘Love music’, y aquí viene la cara ignota del asunto. Resulta que dos de las canciones más conocidas del grupo fueron creadas, justo, tras esta recopilación. Una es ‘September’, que terminó siendo más recordada que cualquiera de las otras que aparecían en el disco de éxitos, y la otra vendría muy poco después, ‘Boogie Wonderland’ (1979), otro pelotazo que lo firmaría también Allee Willis. Por cierto, ya que nombro a uno de sus compositores, aprovecho para hablarle de otra faceta curiosa de la canción, relacionada con su composición.
Composición. Según cuentan, Allee, que con la canción debutaba como compositor para el grupo, se vio muy influido por el misticismo y la metafísica de White, líder indiscutible del grupo. Un ascendiente que unido a su afición por las filosofías orientales, le hicieron concebir la canción como una especie de instrumento con la que lanzar al mundo un mensaje de paz y amor. Bueno, ya saben cómo funcionan estas ideas. El caso es que Willis se lo tomó con tanto interés que, cuando se puso a escribir la letra de la canción y se vino a dar cuenta, llevaba escrito casi treinta hojas para el poema musical. Es lo que se dice, toda una pasada poemita. No es de extrañar, si esto es así, que la letra de la canción haya embelesado tanto a tantos desde entonces, unos tantos entre los que, desde ya les digo, no me incluyo. Se ve que me debe faltar algo o que soy de ‘ciencias’, que me dijo alguien en cierta ocasión. En fin. No obstante, siempre suele haber un “pero” en esta cesta de manzana de ‘Opiniones’ que le traigo semanalmente, a pesar de que el ingente trabajo de la letra de la canción es de Allee, suyo es el mérito en toda su plenitud, la verdad es que la primera estrofa es de Maurice. Como lo lee y sí, es la que está pensando: ‘Do you remember the 21st night of September?...
‘¿Recuerdas la noche del 21 de Septiembre?’ Es la tercera de las caras ocultas de la canción y la que pone una nota enigmática e inquietante en todo esto ¿Por qué habría que recordarla? ¿Qué tenía en particular la noche de aquel día y mes? ¿Por qué no nombra el año? A poco que se piense confiere a la canción un toque misterioso: ‘Do you remember the 21st night of september? / Love was changing the minds of pretenders / While chasing the clouds away’. Como a usted, estas cuestiones y otras asaltaron la parte racional de Willis, quien no dudó en preguntarle a White por su significado, ya que lo necesitaba saber para dar sentido al resto de la letra. Pues bien, hasta donde he averiguado, la respuesta no le ayudó mucho ya que el líder se limitó a decir que la fecha no tenía ningún significado real. Sencillamente la utilizaba para atraer la atención del oyente quién, de manera inconsciente se preguntaría “¿Por qué la noche del 21 de septiembre?”, pero sin que eso le impidiera lo más mínimo, seguir el ritmo de la canción: ‘Hey hey hey / Ba de ya, say do you remember / Ba de ya, dancing in September / Ba de ya, never was a cloudy day / Ba duda, ba duda, ba duda, badu / Ba duda, badu, ba duda, badu / Ba duda, badu, ba duda’. Pues muy bien, al fin y al cabo, es un recurso musical como cualquier otro y nadie está exento de caer en ellos.
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FUENTE: Enroque de ciencia












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