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Carlos Roque Sánchez
Sábado, 05 de Septiembre de 2020

A propósito de septiembre

[Img #136589]Septiembre calendario. Empiezo por lo que es bien conocido de todos. El pasado martes día uno del actual y casi internacional calendario gregoriano comenzó este mes que ocupa el noveno lugar en el humano ordenamiento anual del tiempo y consta de treinta días en su haber como abril, junio y noviembre. Una duración que recordamos gracias a la sabiduría del refranero español (‘Treinta días trae noviembre, como abril, junio, y septiembre, de veintiocho no hay más que uno; los demás treinta y uno’), variante nemotécnica a la regla de la mano izquierda que empleamos para el pasado mes agosteño. Sin embargo, quizás no sea ni tan conocido ni por tantos, un par de detalles relativos al día y mes que me apresuro a contarle. Del primero ha de saber que el 1 de septiembre, desde el punto de vista de las matemáticas y en la actualidad, es el 245.º (ducentésimo cuadragésimo quinto) día del año, ya que 2020 es bisiesto (366 días), por lo que quedan 121 para finalizarlo. Respecto al segundo detalle, el mes, sepa que no siempre ocupó este 9.º lugar pues en el antiguo calendario romano, cuando el año constaba solo de 10 meses, septiembre era el séptimo justo detrás de agosto.

 

¿Por qué este mes se llama setiembre? Vaya por delante que si bien los nombres de todos los meses tienen raíz latina, hay una diferencia categórica entre ellos. Mientras el de los ocho primeros -de enero a agosto- proviene de dioses romanos o dirigentes como Julio Cesar o Augusto, los cuatro restantes -septiembre, octubre, noviembre y diciembre- lo tienen por una mera cuestión de orden. Etimológicamente el nombre de septiembre proviene de ‘septem’ (siete en latín) ya que era el séptimo en el primitivo calendario romano, y aunque en el calendario juliano pasó a ser el noveno cuando Julio César antepuso enero y febrero a marzo, este cambio no impidió que siguiera conservando el nombre. Así que si bien es el mes nono, sigue conservando su originaria denominación de séptimo, y no se ha convertido en noviembre que es el que por lógica le correspondería como ordinal. Un lío, lo sé, pero qué quieren. Estas cosas pasan. Dedicado a Vulcano, nada menos que dios del fuego y los metales, era hijo de Júpiter y Juno y marido de Venus, o sea, de lo mejorcito del Olimpo como quien dice. Pues bien, a pesar de tan astronómica y divina genealogía, se le suele representar en diferentes escenas de la humana y terráquea vendimia, así que de olímpico dios inmortal a vitivinícola humano mortal. Es lo que tienen los calendarios, que como algunos programas “salvadores” de televisión, te vulgarizan, por cierto, hablando de lío, ¿es septiembre o setiembre?

 

¿Cómo se escribe septiembre o setiembre? He tirado de DRAE y en él que leo que ambas formas, con la letra “p” y sin ella, están consideradas como correctas si bien a la primera se la tiene como más culta y correcta desde el punto de vista ortográfico, y a la segunda como una opción más popular o vulgar, pues no en vano se pierde la información etimológica de la palabra. Se ve que como en otras ocasiones, el masivo uso de un nuevo término o la nueva forma de usarlo, ha llevado a la Real Academia Española a aceptar las dos, aunque se decante por la primera frente a la grafía simplificada. Pero admite como un inevitable que, por la difícil pronunciación del grupo de consonantes “pt”, se produzca un debilitamiento articulatorio de la “p” que lleva a su elisión o supresión, primero en el lenguaje hablado, después en el escrito y con el tiempo a su inevitable incursión en los diccionarios. Así es como aparece la variante gráfica “setiembre” en él, algo parecido a lo que ocurre con “sicología” y “psicología” donde, con la supresión de la “p” se pierde también la información etimológica de la palabra, del latin ‘psiquis’ (mente) y ‘logos’ (estudio), estudio de la mente.

 

Grafía de ida y vuelta. Volviendo al noveno mes, el uso de las dos grafías ha sufrido en realidad un viaje de ida y vuelta, como le pasó a algunos cantes. En principio la forma tradicional de la palabra, escrita y hablada, era ‘setiembre’, sin embargo, en el último volumen de su ‘Diccionario de Autoridades’ (1739) la RAE introdujo la latinizada ‘septiembre’ y unos siglos después, ya ve, le estoy escribiendo del proceso inverso. Se trata por tanto de un caso claro de influencia de la escritura en la pronunciación, que el tiempo y la universal e inexorable ‘ley de la economía’ invirtió, como más arriba le decía que ocurrió con algunos estilos musicales que llegaron a América llevados por emigrantes españoles. Allí se transformaron y con el paso del tiempo, terminaron volviendo a España con el regreso de aquellos o de sus descendientes. Estas cosas pasan también.

 

CONTACTO: [email protected]

FUENTE: Enroque de ciencia

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