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Carlos Roque Sánchez 1
Sábado, 29 de Agosto de 2020

Aniversario oportunista. “Buena suerte, Mr. Gorsky” (y 2)

[Img #136413](Continuación) Sin embargo, tras comprobarlo, no se encontró ningún Gorsky en el programa espacial soviético ni tampoco, por supuesto, en el estadounidense. Nominalmente no existía nadie con ese apellido en el mundillo astronáutico, y de existir, todo apuntaba a que se trataría de un alto secreto lunar. Es lo que había, un misterioso comentario dentro de un secreto astronáutico. Más explicaciones. Otras lenguas anabolenas contaban que Neil Armstrong (1930-2012), siempre que era preguntado por el significado de sus palabras se limitaba a esbozar una enigmática sonrisa y a cambiar de tercio, dicho sea, en términos taurinos. Pues perfecto, ahora tenemos un misterio dentro de un secreto que está envuelto en un enigma, lo que estará conmigo no es ya de por sí nada bueno y aún no había llegado a ser lo peor. No, porque lo realmente malo de estas cosas es que el tiempo pasa y, con él, la leyenda alrededor de la frase creció en los mentideros astronáuticos. Lo hicieron estotras lenguas, ya con Internet de por medio, que referían un supuesto y novedoso sucedido.

 

Según ellas, el 5 de julio de 1995, veintiséis años después de los hechos, el astronauta se encontraba en Tampa Bay (Florida) dando una conferencia, al final de la cual salió a relucir, cómo no, la pregunta sobre la frase de marras ¿Y qué pasó, hubo más de lo mismo?, se preguntará usted. Pues no, esta vez sí respondió ¡Por fin! Esta vez sí accedió a contestar y lo hizo porque, según sus propias palabras, la señora y el señor Gorsky habían fallecido sin dejar descendencia, por lo que consideraba que ahora sí podía ser indiscreto. Al parecer, todo empezó cuando él todavía era un niño y cierto día que estaba jugando al béisbol en el patio trasero de su casa con un amigo, una bola que éste bateó con excesiva fuerza llegó hasta el jardín del vecino, cayendo muy cerca de la ventana del dormitorio conyugal. Los vecinos eran los señores Gorsky.

 

El joven Neil fue por la pelota y cuando se agachó para recogerla, oyó a la señora Gorsky gritar: “¡Sexo oral! ¿Quieres sexo oral? ¡Lo tendrás cuando el chico del vecino se pasee por la Luna!”. Ésa es la historia que dicen que contó. La pretendida explicación verbal para el supuesto sucedido oral ¿qué le parece? Cuando menos rara, ¿no?, pero bueno, estas cosas pasan. Y hasta aquí la pretendida historia, la mentira de la verdad, porque la realidad es otra bien distinta. “Good luck, Mr. Gorsky”, la realidad científica. Pretendida porque la realidad, hasta donde sabemos a ciencia cierta es otra, lean el argumentario intramuros en el que me apoyo para hacer tal afirmación y ya me dirá: (1) En ninguna de las grabaciones ni diarios de la misión Apolo 11 aparece dicha expresión. No hay ni rastro de ella por ningún lado. (2) Armstrong nunca dio esa conferencia en Tampa Bay, y jamás contó esa historia en ningún otro lugar o momento. (3) Es más, en noviembre de 1995, cinco meses después de la falaz conferencia, Armstrong dio una rueda de prensa desmintiendo toda esta leyenda urbana y lo hizo de ‘pe a pa’. (4) Por último, cierta información hace pensar que la falsa historia puede tener su origen en un chiste del humorista y actor estadounidense Buddy Hackett (1924-2003), que contó en el programa ‘Tonight Show’ presentado por Johnny Carson (1925-2005) y emitido por la cadena NBC’s en 1990.

 

El humorista quizás les suene por participar en la película ‘El mundo está loco, loco, loco’ (1963) dirigida por Stanley Kramer (1913-2001). En fin, qué más quiere que le diga. Ante el valor de la prueba, la historia del “Buena suerte, Sr. Gorsky” no es más que un rumor simpático, un chiste de plató televisivo, una historia falsa de toda falsedad que cuajó en su momento, y el autor de las supuestas palabras del astronauta, nada menos que el comandante Armstrong, en realidad un comediante, el actor Hackett ¿Defraudado?, ya lo comprendo pero es lo que hay y bien que lo lamento porque la historia, la verdad, es buena, algo picantona pero buena. Aunque ya sabe lo que pienso acerca de estas ocurrencias, que bien pensado poco importa su veracidad pues, como dice el proverbio italiano: ‘E se non e vero, e ben trovato’, (Y si no es verdad, está bien inventado). Pues sí, pero qué le vamos a hacer, estas cosas pasan también. Es lo que tienen las leyendas urbanas Y hasta aquí la historia, la verdad de la mentira.

CONTACTO: [email protected]

FUENTE: Enroque de ciencia

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  • Lelio

    Lelio | Sábado, 28 de Noviembre de 2020 a las 18:33:19 horas

    Sólo hay una "verdadera verdad", pero, por lo visto, la NASA nos sigue distrayendo con sus varias "verdades": que la frase fue improvisada en el instante de pisar a doña Selene; que la redactó Neil con mucha anterioridad, como lo "reveló" su hermano Dean; que si el astronauta pronunció o no el artículo "a", sobre el que se han vertido raudales de tinta (lo cual no altera gran qué el significado de lo que se quiso decir); que si todo el alunizaje no fue sino un fantástico montaje hollywoodiense; que Mr. Gorsky (¡por fin!) sería premiado... Cierta vez leí que la frase fue creada por un técnico astronáutico australiano, quien la envió a la NASA. Etcétera, etcétera y un largo etceterísima.
    Hete aquí la "verdadera verdad". YO LEÍ LA FRASE, IGUALITA, en una novelita de ciencia ficción italiana, traducción, a su vez, de una estadounidense. Un amigo italiano, residente en Lima, Perú, me la prestó en los años 70 como parte de un paquete de libros policiales y de ciencia ficción. Leí todos los libros y, naturalmente, no los devolví. Luego cometí el garrafal error de prestárselos a un amigo ecuatoriano, publicista o algo por el estilo (con oficinas el la azotea del Gran Pasaje de Guayaquil, a la que no llegaba el ascensor). Nunca los volví a ver. Ni al publicista ni los libros. El punto es que al leer la novelita de sci-fi antes citada, me encontré con la frase de Armstrong, de pe a pa (con la "a" o no, no lo recuerdo). Sorprendido por el descaro del autor, revisé, por las dudas, el año de edición del libro de marras y vi que era anterior a 1969. Naturalmente, el original, en inglés, debió ser mucho más antiguo.
    Hay que entender que EEUU es un país joven. Su historia es también joven y corta y necesitada de gestas, epopeyas y héroes un poco más consistentes que los vaqueros y pistoleros del Viejo Oeste. Y frases que inmortalicen esas gestas, epopeyas y héroes, tipo «Alea jacta est» (Julito) o «Après nous, le déluge!» (la Pompadour). Hay que darles carnada a los historiógrafos para que reproduzcan (y enriquezcan y abrillanten y tergivesen y cobren bien) la historia. Hay, entonces, que cazar el libro maldito e incinerarlo a como dé lugar, esté donde esté. Un ejemplar burló a Torquemada y de Italia se fue rumbo a Sudamérica, donde pasó por mis manos, mis ojos y mi curioso caletre. He aquí, damas y caballeros, la "verdadera verdad" de la frase inmortal del buen Neil, y es mi palabra contra la de la NASA.
    Dixi

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