Diario del año del coronavirus
Mira a los ojos de la gente
Balsa Cirrito
En los tiempos de la Movida había un grupo musical llamado Golpes Bajos que los mayores de cuarenta seguro que recordarán. Francamente, a mí no me gustaba demasiado, porque todas las canciones parecían tener la misma melodía, aunque lo cierto es que su éxito fue grande durante diez o doce años. Lo mejor del grupo eran, creo, los títulos de las canciones: Malos tiempos para la lírica; Fiesta de los maniquíes; No mires a los ojos de la gente... Me quedo con la última. Decía la letra:
No mires a los ojos de la gente,
me dan miedo, mienten siempre.
No salgas a la calle cuando hay gente,
¿Y si no vuelves? ¿Y si te pierdes?
La letra no está muy para allá, desde luego; sobre todo por el detalle de rimar gente con gente, que no parece que sea un hallazgo literario. Aunque, si se piensa, nos remite un poco a nuestra vida actual, pero solo si cambiamos por completo el sentido de la letra. ¿Qué es eso de No mires a los ojos de la gente? Venga ya, hombre, estamos precisamente en la era de mirarnos a los ojos.
En el mundo pre-COVID y pre-mascarilla, mirar a los ojos a un desconocido que nos cruzáramos resultaba síntoma de mala educación, de insolencia o de busconeo. Ahora, sin embargo, gracias a las mascarillas, tenemos muchas dudas acerca de si aquel que nos cruzamos en el súper es persona conocida. De tal forma que miramos a los ojos de la gente, buscamos rasgos que nos indiquen que se trata de alguien familiar, tratamos de averiguar si pertenecen a nuestro círculo, por muy amplio que sea el sentido que le demos a la palabra. Pero voy más allá. Como en este momento no resulta una actitud indiscreta, me dedico a menudo a mirar sin disimulo a los ojos de la gente, a ver qué hay allí dentro... Miro a la gente y trato de averiguar... Busco... Y lo que más veces encuentro es desconcierto. La mayor parte de las personas parece decirme con la mirada, ¿dónde está la salida? No estoy seguro de si siempre ha sido lo que han dicho los ojos de todo el mundo, y que solo me he dado cuenta ahora que miro directamente a los ojos de la gente. ¿Dónde está la salida?, nos dicen... No sabe uno si se trata de la salida del mundo, de esta situación, de este puñetero país o de la propia vida, pero, sin duda, parecen – parecemos – que estamos perdidos en algún laberinto que no somos capaces de abandonar. Creo que Golpes Bajos no llevaba razón. Es bueno mirar a los ojos de la gente. Aprendemos cosas. Cosas eternas. Cosas de la propia existencia.
PD. Se me ha olvidado decir, y lo mismo tiene alguna importancia, que el día en que me di cuenta de que la mayor parte de las personas tenían escrito en la mirada el mensaje de ¿dónde está la salida?, yo me encontraba en un IKEA. Lo menciono por si acaso.














































































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.85