El mendigo presumido
Francisco De Quevedo en “El Buscón” dibujó a un protagonista, estafador y grotesco que se hacia pasar por un lisiado para obtener muchas limosnas.
Otro grande, José de Espronceda en su poema "El mendigo", explicaba que “Otros trabajan para que coma yo y de su cena, ceno yo”.
Comprobamos que no es nuevo. Hace cientos de años que existen estos personajes que tan bien fueron retratados por nuestros literatos. Hay quien se vanagloria de pedir y se enorgullece de que los demás le den cuantiosas limosnas y, por descontado, no tienen que ser agradecidos.
Viene Don Pedro de Bruselas cuan pavo real desplegando sus brillante plumero, dice haber conseguido un acuerdo histórico para España. Un fondo de 140 mil millones. Ya está todo arreglado. La panacea. La puesta en escena en el Congreso es de traca. En loor de su líder, la bancada socialista lo recibe como si hubiera conquistado la Galia.
No aconsejo mirar de cerca a la bancada; yo lo hice y vi a Simancas, Lastra y Calvo. Se destrozaban garganta y manos en vítores y aplausos.
Tomó la palabra Don Pedro para explicar las jornadas extenuantes de negociación y el éxito rotundo conseguido. Como es lógico, no se iba a ir sin ninguna manopla, añadió que la participación de Casado en tal gloria había sido inexistente.
Allí seguía Lastra, Calvo y Simancas como cheerleaders henchidas de gozo escuchando a Don Pedro. En una orgia de entusiasmo y carcajadas. ¡Oh qué gran día!
Seguía en la tribuna el Presidente y parecía recitar a Espronceda:
“Ni pregunto quiénes sean, ni me obligo a agradecer; que mis rezos si desean, dar limosna es un deber. Y es pecado la riqueza: la pobreza santidad: Dios a veces es mendigo, y al avaro da castigo, que le niegue caridad.”
El hijo de Sancho exponía con dureza que es obligación del mundo entero darle dinero para sus planes y los que lo cuestionen o quieran poner condiciones merecen despectivamente el título de ministros holandeses.
Ya sabemos que de valores andan justitos pero, ¿se puede presumir de haber ido a mendigar a Europa? Pienso que cuando se va a pedir algo por lo menos se debe ser educado con quien atiende tus súplicas. Digo más, aunque lo que pidas sea un poquito de sal para el gazpacho, uno no se pone chulo.
¿Es que en Holanda o Alemania no hay coronavirus? Claro que sí. Pero resulta que no tienen el déficit en la estratósfera porque no se gastan el dinero en gilipolleces y además en lo sanitario lo han hecho bastante mejor que Don Pedro y sus colegas.
Mientras la bancada de patanes aplaude a rabiar al prohombre por haberle sacado los cuartos a los europeos deberíamos reflexionar sobre algunas cuestiones.
¿Para cuánto dan los 140 mil millones? Si vemos lo que van a costar los ERTES, el gasto extra en sanidad y el frenazo en recaudación, tampoco van a durar mucho.
¿Nos dan los 140 millonacos gratis? Pues no. Hay que devolver la mitad y además los países que no han tenido que recurrir al fondo van a contribuir menos hasta el 2027.
¿Nos lo podemos gastar en cualquier cosa? Tampoco. Hay una finalidad sanitaria y de reactivación de la economía. Aunque Don Pablo siga con la porfía de que son para subvenciones y mamarrachadas.
No quiero tampoco amargarles el verano. Que Europa nos haya ayudado es una buena noticia y supone un balón de oxigeno muy importante. Con lo que no puedo es con el magreo del Parlamento para puestas en escena grotescas y esperpénticas. Mucho menos con un mendigo presumido y jactancioso.












Hermano Lobo | Jueves, 30 de Julio de 2020 a las 21:12:14 horas
Este pretencioso, presumido, inútil, mentiroso, presidente del (des)gobierno que nos han mandado los hados, sabemos ya que tiene la faz pétrea. Sin embargo, él no es de piedra, y por lo tanto tiene fecha de caducidad.
Lo conseguido de Europa hay que atribuírselo más a Ángela Merkel que a él. Por lo que son de vergüenza ajena los espectáculos montados en su loor para su difusión televisiva y por redes. Pero, afortunadamente, incluso muchos de sus incautos votantes han comenzado a calarlo.
Aunque él se crea un dios, un superhéroe, torres más altas han caído, sic transit gloria mundi, y la suya empieza a resquebrajarse porque, el que se rodea de indeseables, impresentables, de malas compañías, inexorablemente termina mal.
Saludos.
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