A propósito de julio
Julio calendario. Empiezo por lo que es bien conocido de todos. El pasado día uno del actual y casi internacional calendario gregoriano, comenzó este mes que ocupa el séptimo lugar en el humano ordenamiento anual del tiempo, y consta de treintaiún días en su haber como enero, marzo, mayo, agosto, octubre y diciembre (regla nemotécnica de la mano izquierda). Sin embargo, quizás no sea ni tan conocido ni por tantos, un par de detalles relativos al día y mes. Del primero han de saber que, desde el punto de vista de las matemáticas y en la actualidad, el susodicho miércoles fue el 183.º día del año ya que 2020 es bisiesto (366 días), por lo que quedan otros tantos para finalizarlo. Respecto al segundo detalle, el mes, sepan que no siempre ocupó ese 7.º lugar pues, en el antiguo calendario romano, cuando el año constaba solo de 10 meses, julio era el 5.º justo detrás de junio que estaba precedido por mayo, abril y marzo, mes que lo iniciaba en la Antigua Roma. Bien, dicho esto, ¿por qué se llama julio? ¿tiene algo que ver con el calendario juliano?
De ‘quintilis’ a julio. Como le decía, en un principio, en el primitivo calendario romano este mes ocupaba el quinto lugar, motivo por el que se le denominaba ‘quintilis’, o sea mes quinto, y no fue hasta el 44 a. C. que pasó a denominarse julio, en honor al militar y político romano Julio César. Pero en realidad, la intrahistoria de este cambio había empezado unos siglos antes, con la introducción de dicho calendario en el siglo VII a. C. y del que hay que decir que constaba de 304 días y no de los 365,24 del año estacional o trópico. Una menor duración que hacía que las estaciones no coincidieran en las mismas fechas de un año para otro, lo que terminó convirtiéndose en todo un problema socioeconómico y organizativo para el Imperio. De ahí que, en ese mismo siglo y durante el reinado de Numa Pompilio, fueran añadidos al final del año dos meses más, enero y febrero. Y aunque trajo mejoras, el romano como calendario seguía produciendo errores en la metrología del tiempo, razón por la que Julio César encargó uno nuevo, que en su honor se llamó calendario juliano, y entró en vigor el 1 de enero del año 45 a.C. Entre otras novedades supuso trasladar los dos nuevos meses del final al principio del año, lo que reubicó a julio en el séptimo lugar y a enero en el primero. Claro que no fue la única novedad que trajo, también estuvo la de los años bisiestos.
Otros sucedidos “julianos”. Por cierto, hay algunos sucedidos intramuros que importan en esta historia y que aún no les he referido. Uno. El mes fue elegido por ser en el que nació Julio César. Otro. A pesar de la aparente similitud etimológica, Julio no lo hizo por cesárea. Estotro. El mes lleva el nuevo nombre desde que el político fuera asesinado, justo el 15 de marzo del año 44 a. C., un día también conocido como idus de marzo. Esotro. Junto con agosto, dedicado al emperador César Augusto, son los dos únicos meses cuyos nombres derivan del de una persona. Pues ya lo ven, una panoplia de sucedidos (origen del nombre y orden del mes, los días idus, los años bisiestos, el nacimiento por cesárea) que por la cola que trajeron, deberán ser contada en otra mejor ocasión. Por ahora sólo diremos que, ya que en esta época del año se lleva a cabo la recolección del trigo, julio, se suele representar con un segador practicando esta faena agrícola. Esto y, naturalmente, lo sentenciado por Marañón: ‘Quien sólo sabe de ciencia, ni ciencia sabe’.
Julio astronómico. Ya desde un punto de visto científico, en particular astronómico, les recuerdo que, si elevamos la vista a los cielos durante este mes, seguirán siendo visibles al amanecer los planetas Venus y Marte, mientras que Júpiter y Saturno, visibles casi toda la noche al comienzo de la estación, pasarán a serlo únicamente al anochecer a mediados de julio. Todo esto según cálculos facilitados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN). Por dicho organismo sabemos también que mañana 5 de julio, tendrá lugar un eclipse penumbral de Luna visible en el sur y este de Europa, África y América y que podremos ver en España. En lo que respecta a nuestro satélite y sus fases más llamativas, plenilunio y novilunio, también mañana 5 de julio, tendrá lugar la primera luna llena del verano y dos semanas después, el 20 de julio la segunda luna nueva de las cuatro de esta estación. Aunque no dispongamos de ningún telescopio, ya saben que es posible observar las lluvias de estrellas o meteoros, y precisamente una de las dos más intensas del estío se producirá a final de mes, la delta Acuáridas, cuyo máximo ritmo se da alrededor del 30 de julio. Unas vistas celestes todas ellas producidas tal como mandan las leyes de la mecánica celeste. Miren al cielo.
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FUENTE: Enroque de ciencia












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