Receta infalible contra la crispación
Mi receta contra la crispación es muy sencilla. Callar la boca. ¿De verdad nuestras opiniones son tan interesantes? Para esta semana tenía escritos dos artículos y empezado otro, porque tantos son los thèmes brûlants que casi no sé dónde mirar. Uno iba a continuar la historia de las banderas, en otro abordaba el caso del informe de la Guardia Civil, y un tercero, inconcluso, se refería al Ingreso Mínimo Vital. Sin embargo, los he borrado. Con dolor de mi corazón, pero lo he hecho. Todo el mundo tiene ahora la lengua caliente, y cuanto menos se diga, creo que mejor. Cada cual se piensa que sus argumentos son irrebatibles, pero lo cierto es que no lo son.
Invito a que me sigan. Cierren el pico en las redes sociales. Muérdanse los labios. No contribuyan echando carbón a la barbacoa nacional, que ella sola se basta y se sobra para arder como una pira de las muchas que hemos encendido en nuestra historia. Por mi parte, abandono estos artículos, al menos durante un mes (y como el estado de alarma, los prorrogaré si lo creo oportuno). Me conformaré pergeñando en este mismo medio los del Diario del año del Coronavirus, que son amables o humorísticos, y que no son susceptibles de polémica (teóricamente, porque incluso a esos, hay lectores incendiarios que le buscan la querella).
Sé que una postura individual no sirve absolutamente para nada. Pero reflexionen. Y dense cuenta que no fomentar la polémica es también una posición. Quizás la más respetable.












Camborio | Domingo, 07 de Junio de 2020 a las 10:58:26 horas
Pues si, la lengua caliente no es por casualidad, la mala gestión e ineptitud de nuestros gobernantes socio-comunistas actuales , tendrán que ver . Si ahora hay que moderar y callar , cuando la derecha gobierne y haga escarnios , también le recordaremos a usted ,que no es momento de crispar el ambiente , sino de morderse la lengua y aguantar.
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