‘Nueva normalidad’ (y 2)
(Continuación) ‘La normalidad es una ilusión’. Como suelo hacer en estos casos he tirado de diccionarios y, para los intereses que me traen respecto al término normalidad, leo que se trata de la “cualidad o condición de normal”, un quiebro que me lleva a su vez a hacer lo propio con normal y ver que se refiere a “aquello que se encuentra en su estado natural o, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano”. Una interesante acepción pues -dado que toda idea y conocimiento, la normalidad lo es, se construye a través de la interacción del individuo con la sociedad y su ambiente-, no podemos entonces hablar de normalidad en general, sino de normalidad dentro de una sociedad y un contexto determinado, espacial y temporal. De modo que la normalidad no es una sola e inmutable. Una conclusión que se hace evidente a poco que viajemos a otro lugar, sea de forma física o virtual. A otra época, a través de la lectura. O cuando nos levantamos ese primer día del confinamiento. Visto así, la normalidad es otra idea construida en el marco de una interacción, un constructo social que envuelve aquellos comportamientos, ideas y características que se adaptan a la vida en sociedad. En definitiva, una suerte de autorregulación social.
Mejor que mis palabras, lo expresa en una sola frase Morticia Addams -personaje ficticio de ‘La familia Addams’ creada por el dibujante Charles Addams, esposa de Gómez Addams, madre de Pugsley y Wednesday, auténtico corazón y alma de la familia- al decir “La normalidad es una ilusión. Lo que es normal para una araña es el caos para una mosca”. Sí, mucho mejor. De manera que, si normalidad es la condición de normal y entre las acepciones de este adjetivo están la de ‘habitual u ordinario’, podemos inferir que al hablar de ‘nueva normalidad’ hacemos referencia a una situación en la que lo habitual u ordinario no es lo mismo que en la situación anterior. Es decir, que estamos ante una normalidad diferente a la que conocíamos, por lo que se trata de una expresión bien formada con un significado transparente. Desde el punto de vista lingüístico es una construcción correcta para referirse a la realidad sanitaria-social que vivimos en estos tiempos de coronavirus. Otra cuestión es esta otra expresión también utilizada de forma profusa últimamente, me refiero a la de ‘volver a la nueva normalidad’.
‘Volver a la nueva normalidad’ ¿Ve por dónde voy? ¿Se puede volver a algo nuevo? ¿No es en sí mismo un contrasentido? Lo digo porque la secuencia encierra una especie de anomalía al afirmar que se vuelve a un estado novedoso ¿cómo es esto posible? Alguien que realmente sabe de la cosa gramatical me explica que, para deshacer el entuerto, ve un par de soluciones. Una, que supone un cambio mínimo, pasa por sustituir el verbo ‘volver’ por otros como ‘alcanzar’ o ‘llegar’, quedando, ‘alcanzar la nueva normalidad’ o ‘llegar a la nueva normalidad’. Otra, algo más compleja, mantiene el verbo, pero implica un doble cambio. Primero sustituimos el artículo determinado “la” por el indeterminado “una”, de forma que tratamos inespecíficamente a dicha normalidad, lo que exigirá una precisión posterior. Y después la concretamos, posponiendo el adjetivo al sustantivo, con lo que adquirirá todo su valor calificativo, es decir, ‘volver a una normalidad nueva’, en el sentido de que es distinta, novedosa, no la que conocíamos. Recordar de los tiempos bachilleres que un adjetivo antepuesto al sustantivo le confiere valor de epíteto, sin aportar información nueva, como ocurre en ‘la verde hierba’, mientras que pospuesto hace de calificativo que sí la aporta, ‘la hierba verde’, diferenciándola de la que no lo está.
¿Estamos ante un oxímoron? No es la primera vez que el palabro viene a esta tribuna roteña, periodística y digital (‘Oximorón’ 15/12/2018). Un oxímoron es una figura lógica consistente en dos conceptos de significación opuesta, presentes en una sola expresión, que termina por generar un tercer concepto, sirvan de ejemplo: ‘instante eterno’, ‘fuerte debilidad’ o ‘mala salud de hierro’. Un recurso que exige en buena medida que el lector tenga conocimiento previo y cierto de los conceptos contrapuestos empleados, de forma que cuanto mayor sea su certeza, mayor será la sorpresa que cause, al ser más palpable el entendimiento de su sustancia o enjundia. Visto así es cuando me surge la duda en la respuesta a si es un oxímoron o no. Por lo que tengo leído, para algunos, no hay la menor duda de que lo es, como dijo el castizo: “la nueva normalidad es un oxímoron como la copa de un pino”. Y la verdad es que razón no le falta a poco que se piense. Lo normal no puede ser considerado como nuevo, porque algo que lo sea no ha podido alcanzar aún el nivel de normalidad que sólo da el paso del tiempo y el uso. Ya.
Pero, por lo que le dije más arriba acerca del conocimiento previo y cierto que los lectores deben tener de los conceptos contrapuestos empleados, personalmente, no lo tengo tan claro. No me parece que ‘nueva normalidad’ sea un oxímoron pues, tras escucharla en el discurso de determinadas personas públicas, ni me parece poético ni me resulta lúdico ni, por supuesto, me aporta un nuevo conocimiento. No, no guarda sabiduría alguna esto de la ‘nueva normalidad’ o si lo hace, es demasiado difusa y confusa, de aquí quizás su utilización como artero artilugio político. Hablar, hablar y no parar de hablar, sin decir nada. Como decía mi abuela María: “Hay que ver lo que habla ese señor, pero ¿qué ha dicho?”
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FUENTE: Enroque de ciencia












Hermano Lobo | Domingo, 24 de Mayo de 2020 a las 13:22:24 horas
" Hablar, hablar y no parar de hablar, sin decir nada. Como decía mi abuela María: “Hay que ver lo que habla ese señor, pero ¿qué ha dicho?”
Ninguna frase describe mejor al, para algunos, amado Presidente que nos ha caído en suerte.
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