Despejo la incógnita, la X es un 9
Europa, al menos la Europa que importa, es una x sobre el mapa. Una equis en la que uno de sus brazos va de Gran Bretaña a Italia y el otro desde Alemania a España. Todo lo demás es comparsa. Pues bien, resulta que si quitamos a Alemania (y luego veremos que tampoco es para tanto), España es el país con mejor evolución médica del Coronavirus. Sé que decir estas cosas lo mismo fastidia a quienes viven en el barrio de Salamanca, pero como veo poco probable que ellos me lean, lo digo y me quedo tan ancho.
Es conveniente citar estas cosas para bajar ese nivel absurdo de tensión al que los exaltados quieren llevar al país, que enmascaran sus forofismos políticos con falsedades, exageraciones e injusticias. Quien no crea lo que digo que vaya a alguna fuente fiable y compruebe si lo que cuento no es cierto. España es donde más enfermos de los que están en el hospital se recuperan, donde menos crecen los nuevos contagios, donde la letalidad con respecto al número de enfermos conocido baja más rápidamente. Incluso valores como el número total de fallecidos o de enfermos detectados son cada vez más halagüeños para nuestro país. Por supuesto, hay un dato, el de muertos por número de habitantes, que sigue siendo malo, aunque dentro de un mes veremos que también ahí vamos a salir airosos en las comparaciones.
La puntilla entiendo que van a ser los tests de prevalencia. Todo el revuelo de que en España los casos son más que en otros sitios queda demostrado, de manera científica, que era un desvarío. Es más, si quisiera sacar algunas conclusiones de las mismas sorprenderían muchísimo (no las hago porque resultan engorrosas, y esto, al fin y al cabo, es un artículo, no un tratado). Lo triste es que haya tanta gente molesta porque sea así. Lo voy a repetir porque si no, parece que queda como una frase aislada: hay gente muy molesta de que en España los datos cada vez sean mejores si los comparamos con otros países.
El problema es que algunos (por fortuna, no todos) de los que se consideran de derechas creen que echar por tierra la labor española es una especie de deber ideológico, y que si dicen que algo se está haciendo bien supone una concesión al “gobierno social-comunista”, lo cual resulta profundamente estúpido, ya que la parte más importante de la función sanitaria recae sobre las comunidades autónomas, que están gobernadas por toda clase de partidos, de derecha, de izquierda, de centro y de Mordor (estos últimos, por supuesto, los independentistas). (Aunque miento, la parte más importante cae sobre los profesionales sanitarios, cuya heroicidad nunca será suficientemente alabada).
Leo todos los días la prensa extranjera, la leo con fruición, y, si digo la verdad, en todos lados hay gilipollas de la misma especie que en España. En todas partes encontramos a gente embolicada y con ganas de bronca que encuentran aliciente en sentirse amargados, estafados o engañados por el “poder omnímodo del Estado”. En los demás países, sin embargo, suele faltar un ingrediente que sobra en España, que es la mala leche (y en esto los que defienden al gobierno tampoco están muy lejos de quienes lo atacan). Me gustaría creer que eso es porque tenemos más arte para decir cosas joputescas, aunque me temo que solo sea porque tenemos peores entrañas.
Además, todo esto me parece doblemente estúpido, porque no es que el gobierno o las autonomías lo hayan hecho bien. Es que el mérito mayor es de los ciudadanos. Si bien es verdad que constantemente vemos imágenes de quienes carecen de sentido cívico y común, lo cierto es que este tipo de personas no son la norma, sino la excepción. La mayor parte de la gente con la que me cruzo o que veo en los comercios, actúa con prudencia y con exquisita asepsia. También en esto nos ayudan los datos objetivos: en el momento del confinamiento, según Apple, los españoles eran los que menos se movían del mundo.
Y un apunte sobre Alemania. De esa x que mencionaba al principio, Alemania es sin duda la que está saliendo mejor parada (aunque en algunos datos, por ejemplo, en el de nuevos casos, estén ahora bastante peor que nosotros). No quiero quitarles mérito a los comedores de chucrut, pero, y cito al periódico belga Le Soir: “el “éxito” alemán se basa en cuestiones genéticas y en su incapacidad social”. Sobre la genética ya sabemos que hay datos que ayudan a que la enfermedad sea más leve, como, por ejemplo el grupo sanguíneo (si son ustedes del grupo O, mejor que mejor). Pero, según un par de amigos que tengo en Alemania, allí el confinamiento se lo han tomado con mucha menos seriedad que en España, por poner un ejemplo.
Para finalizar, voy a cortar un poco el rollo. He dicho las cosas que hemos hecho bien, pero en España somos muy dados a pasar de un lado al opuesto con mucha facilidad, así que andemos con cuidado. Apuntan algunos datos, leves todavía, que indican que comenzamos a dejar de hacer las cosas tan bien como hasta ahora. Está claro que con el desconfinamiento, por muy prudente que se sea, la seguridad no va a ser la misma que cuando uno está metido en su casa. Pero aquí no podemos decir aquello de “relájate y disfruta”. Disfrutar podemos; relajarnos no. Por eso la nota (de los españoles, no del gobierno, la oposición o el cabildo de Fuerteventura), vamos a dejarla en un 9.












Antonio Andrés | Martes, 19 de Mayo de 2020 a las 22:48:48 horas
Es fascista motorizado.
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