Desconfianza política, dispersión y objetivos comunes con el deseo de ayudar a Rota
De acuerdo con la última encuesta del CIS, y diversas otras encuestas en Inglaterra, Alemania, Francia, Polonia y España (El País,14-3-2011), la desconfianza en la política constituye uno de los mayores problemas de cada país, por detrás del paro y la crisis económica. Paro, crisis y políticos son tres aspectos del mismo problema. Para muchos es meridianamente claro, que el paro es un efecto de la crisis económica y que el paro y la crisis son un efecto del “buen hacer” o perdón “del mal hacer” de los políticos. ¿Es esto cierto? La sospecha general viene a ser que con unos políticos competentes y honestos, ni la crisis, ni el paro hubieran llegado a los niveles actuales. Pero ¿por qué piensan nuestros ciudadanos que los políticos tienen gran parte de culpa de los problemas de nuestra sociedad? Yo no creo que la respuesta resida en la crisis de las ideologías, (véase, por ejemplo, la Crítica de las Ideologías de Rafael del Águila), sino que se encuentra más bien al nivel de la gestión concreta de medios y mecanismos sociales y del ejercicio político específico. Si bien es cierto que la responsabilidad en la situación actual ha de extenderse, al parecer, a grupos de interés económicos y, a veces también, a la falta de perspectiva social del ciudadano, más interesado normalmente en sus propios beneficios inmediatos que en líneas de actuación prosperas que exijan sacrificio personal alguno. Aunque no hay paraísos futuros suficientemente buenos para justificar miserias presentes y una buena gestión política nunca puede desatender las necesidades actuales de los individuos.
En este sentido, la desconfianza creciente en la gestión política es un dato estadístico y, próximas las elecciones, hay que preguntar: ¿Qué falla en la clase política? ¿Es cuestión de formación? ¿Debería exigirse a los políticos formación, carrera o al menos master, en Ciencias Políticas antes de entrar al ejercicio? ¿Es cuestión de honestidad? ¿Manejan los políticos el doble criterio de lo amoral pero políticamente factible? ¿Es cuestión de ambición personal y ansia de poder? o ¿Es una mezcla de éstas y otras cosas? o ¿Quizá la política es muy difícil?
Aparcando un poco estas cuestiones generales, quiero hablar ahora solamente de Rota y no de otros políticos. Yo me he dedicado poco a la política, salvo en los primeros tiempos de la democracia, en los que milité en el PSOE y siempre lo he votado y lo votaré si no cae en las mismas maniobras sospechosas. No tengo, por lo general, mala opinión de los políticos, aunque sí que es verdad que algunos róteños hablan de corrupción, nadie me ha demostrado que ésta fuera cierta. Sin embargo, la situación política actual no es especialmente alentadora.
En los últimos tiempos hemos presenciado en Rota saltos de varios políticos de unos partidos a otros, no sé si por su propio deseo o presionados por las circunstancias o/y pensando fundamentalmente que estas maniobras les darán el poder; (no niego que lo hagan legalmente). Esta situación está provocando una gran preocupación en los ciudadanos. Los cambios de unos partidos a otros sin razones aparentes, o con razones difíciles de aceptar o por razones ocultas, están creando un clima de desconfianza en la ciudadanía que no sabe a quien votar. Cada día se advierte más que los próximos votantes rehuyen ya de la opinión de los políticos, no creen las promesas que nos hacen y ven el clima político algo turbio. Si los políticos tienen buenas razones para tales cambios partidistas que las expliquen (al pueblo en asamblea general), antes de hablarnos de los proyectos de sus partidos. Piensen que siete partidos políticos en un pueblo como el nuestro son muchos partidos. ¿Por qué?¿Para qué? ¿No estaban algunos fuertemente asentados en su partido?
Además, salvo excepciones, con mucha frecuencia, pelean entre sí por razones personales, se tiran de los pelos, por así decir, y esto no resuelve los problemas sino que los multiplica. Ellos piensan que ganar una pequeña trifulca es un triunfo sobre los otros, cuando, para mí, es desatender los graves problemas a los que se enfrentará Rota en un futuro próximo. El mundo cambia con gran rapidez y los habitantes de Rota, sobre todo los mas formados para ello, entre los que se incluirían sus dirigentes, deberían preparar al resto de la población para afrontar los cambios que nos acechan. Sin olvidar, por supuesto, que los ciudadanos también tenemos la responsabilidad de adoptar un enfoque social para contribuir a la tarea política.
Europa debe vivir unida si quiere evitar ser absorbida por otras naciones. La escisión de poderes debilita la consecución de objetivos prioritarios comunes. Y esto vale también a nivel local. Dejemos de lado diferencias y triunfos partidistas para centrarnos en las necesidades reales de nuestra comunidad.
Lidio Ramírez

































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