Rota baila al son de los ochenta en la segunda edición del Tintilla Rock
Rota volvió a disfrutar en el día de ayer de una nueva edición del Tintilla Rock Music Fest, que congregó a centenares de personas en una sucesión de conciertos que tuvieron lugar en el colegio Maestro Eduardo Lobillo.
De esta forma, y a las puertas del final del mes de agosto, roteños y veraneantes bailaron al son de la música pop española que reunió, durante casi siete horas, a todos los amantes de este tipo de música que tuvieron la oportunidad de poder escuchar a sus artistas favoritos en directo.
Aunque las puertas abrieron a las 8 de la tarde, y comenzaba el festival con la banda Magic Queen con "El mejor tributo a Queen", el patio del colegio Lobillo comenzó a llenarse cuando la noche cayó, sobre las 10, y tocó el turno de la banda Los Hombres Rana con su tributo a "El último de la fila", una de las actuaciones más apreciadas por los asistentes que vibraron recordando canciones del grupo del mítico vocalista Manolo García. La acústica, el sonido y el ambiente jugaban a favor de una noche que prometía mucho y que cumplió si no fuera por los largos parones que hubo entre actuación y actuación, algunos de más de media hora, que hicieron pesada la espera en ocasiones. Pero las ganas de pasarlo bien estaban aún intactas, era temprano y cuando salió el gran Javier Gurruchaga de la Orquesta Mondragón, sin duda, de lo mejor de la noche, el público se entregó y se rindió a los pies de un artistazo que demostró sus tablas sobre un escenario que domina a la perfección. Con él se llegó a la medianoche y tras un larguísimo descanso vino lo que para muchos fue la peor parte del Tintilla Rock. El público decayó en general cuando subió al escenario Miguel Costas de Siniestro Total, no dio lo que se esperaba notándose que su estado no era el más óptimo para mantener el ritmo que Gurruchaga y sus antecesores habían logrado. Pese a todo, la gente tenía ganas de pasarlo bien, de disfrutar con la música de los 80 y darlo todo. Se volcaron con Javier Ojeada, de Danza Invisible, que comenzaba a cantar en torno a la 1.30 de la madrugada, intentando volver a levantar al público que demostró que estaba por la labor esperando que el cabeza de cartel, Jordi de OBK, subiera al escenario con la música electrónica que lo hizo tan popular en los 90. El cantante catalán animó, estuvo en continuo contacto con el público y puso de su parte para que la noche acabara por todo lo alto. Su mítico "Historias de amor" lo consiguió.
Pasadas las 3.30 de la madrugada, se daba por finalizado el II Tintilla Rock Fest ofreciendo un año más la oportunidad a roteños y visitantes, de disfrutar del placer de la música en directo. El festival sonó muy bien, las luces acompañaron y la banda de músicos dio la nota en esta cita veraniega.













































Ramon Peña | Sábado, 24 de Agosto de 2019 a las 14:46:23 horas
Jajajaja siniestro total que caña como se cargó la noche.
Impresentable.
Yo soy el que organizo el festival y no cobra.
Por lo demás genial.
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