Hermana, Yo Sí te Creo (por Manuel García Mata)
Me dirijo a ti, muchacha, después de darle muchas vueltas y quizá cuando los ecos de la sentencia a tus violadores empiezan a sonar con ecos amortiguados. Lo hago hoy porque en todos estos días la rabia, la furia y la indignación me impedían mirar lo ocurrido con un mínimo de serenidad.
No quisiera que estas palabras, que muy probablemente nunca lleguen a ti, sean otro motivo más para ahondar en la herida, por eso ando de puntillas para que si algo produce, pues dudo que cumpla su función, sea consuelo.
Cuando pienso que tú y las innumerables mujeres que han sido víctimas de hechos tan execrables, pueden tener acceso a mis torpes palabras, deseo con todas mis fuerzas que, en especial y sobre todo, recibáis una inequívoca muestra de solidaridad y una evidente prueba de apoyo y comprensión.
Toda la inmensa corriente de cariño que se ha desbordado en todo el mundo hacia ti y hacia quienes como tú han sufrido hechos como el que tú padeciste, vienen a evidenciar que todos estos millones de personas, quieren que con este apoyo empecéis a descargar de vosotras el daño, el dolor y el sufrimiento que os han causado. Desde todos los rincones del mundo, desde todos los ámbitos de convivencia, desde todos los entornos sociales, desde todas las edades y condición, no paran de levantarse voces que claman por ti y por ellas.
Pienso y dudo si debo escribir los párrafos siguientes para no remover la iniquidad de cuanto soportasteis, pero no se puede callar la indignación contra quienes formando parte de la raza humana demuestran que no se les puede llamar como tal, que no merecen ser considerados como miembros de esto que tiene un nombre como humanidad, donde esta canalla no cabe. Solo para que nadie olvide y así el estigma les dure hasta que la palabra VIO-LA-CIÓN haya desaparecido del uso porque el delito no se haya vuelto a producir nunca más, porque ya nadie lo cometa.
También, casi tan repugnantes como los violadores, tan miserables y tan malnacidos, son aquella gentuza quienes, hurgaron en la vida de la víctima, de tu vida, para trivializar sobre que procurases pasar página, procurando regresar a la cotidianeidad con ese valor tan difícil de sacar entre tantas lágrimas, para que pudiera servir de coartada a esas bestias abominables; aquella escoria que amparada en el anonimato de las redes sociales se postula en favor de los violadores y ensucia la dignidad de las víctimas poniéndolas en entredicho; cómplices de esta ignominia sangrante, que sí han hecho méritos sobrados para que les lleven a la cárcel por comentarios merecedores de que la justicia obre con todo el rigor, comprometida a castigar con energía la delincuencia cibernética, pero no creo que la justicia mueva un dedo, solo se ocupa de casos muy sesgados. Del mismo nivel, o incluso peor, las publicaciones que amparan esta basura y permiten que se haga pública, buscando no sé qué notoriedad de mierda; a este gente que aunque sé sus nombres, el más absoluto silencio y la retirada de toda publicidad. Es más, si alguien sabe de cualquier empresa que se anuncie en esta páginas que lo exteriorice y ¡boicot absoluto a sus productos!.
Sería el momento de hablar de las dos personas de la judicatura que no vieron violación y lo dejaron en abuso, del código penal que parece que lo interpreta así, del conjunto de la judicatura donde el machismo impera tanto o más que el porcentaje de mujeres y hombres miembros del cuerpo. Menos mal que tres juezas, Dalila Dopazo, Nekane San Miguel y Angels Vivas, que publicaron en VientoSur una carta sobre la sentencia que lava la honra de la profesión, no todo el colectivo es igual; pues si hacemos referencia al juez que emitió el voto particular… a este tampoco pienso ni poner su nombre. De los abogados de la defensa… ¡bueno! Están cumpliendo con su trabajo. Siempre me he preguntado cómo tiene que funcionar la conciencia de estos profesionales para defender a gentuza culpable de estas atrocidades y hacerlo bien.
En esta parte me puede la visceralidad, ¿se puede acaso permitir más humillaciones? ¿Qué tiene que hacer una mujer cuando sufre una violación? ¿Tiene que resistirse para que las fieras irracionales, ciegos de su propia inmundicia, la maten? Seguro que siempre habrá algún engendro deleznable que diga que si se hubiese estado quieta no le habría pasado algo tan grave. ¿Es que no hay motivos para que la justicia actúe en consecuencia?
Lo siento, en estos casos es muy difícil demostrar templanza. Esta y la paciencia eran las virtudes del Santo Job, pero yo ni le conocí, ni tengo certeza alguna de que existiera.
En cambio Caínes, como estos, unos pocos.
Manuel García Mata






























James Billy Hitchcock | Domingo, 20 de Mayo de 2018 a las 13:17:58 horas
Disculpe que lo saque de su inopia, pero "Billy the Kid" es otro señor, con el que no tengo relación alguna. Yá si ni siquiera sabe distinguir entre personajes, mal vamos. Ni soy progresistas, ni mucho menos franquista como usted, dios me libre. En el extracto que aporta, en ninguna parte aparece que me reconozca como progresista, sino que en los medios que usted suele consultar de forma asidua acostumbran a difamar a todo lo que sea progresista, que ni es lo mismo ni siquiera lo parece, pero usted sigue confundido.
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