Master - Card (por Manuel Carmona Curtido)
Posiblemente, ni seré el único ni el último que hable esta semana sobre el famoso máster de la Sra. Cifuentes, pero hay varios aspectos que me han llamado la atención en este caso:
En primer lugar, la desfachatez que muestra la aún presidenta de la Comunidad de Madrid en sostener lo insostenible. Considero que hay pruebas más que evidentes que demuestran que no realizó el Trabajo de Fin de Master (TFM) y por lo tanto no pudo obtener de manera lícita el correspondiente título.
En segundo lugar, la defensa de lo indefendible que está haciendo el Partido Popular, de un caso que no tiene salida.
En tercer lugar, cómo profesionales de la educación, como los de la Universidad Rey Juan Carlos, se prestaron a beneficiar a esta señora. Una universidad que tiene matriculados unos cuarenta mil alumnos en la actualidad, a los que se les ha faltado al respeto, regalando la titulación a una persona, ¿qué opinan de esta situación estos estudiantes? ¿Qué valor académico tienen los títulos universitarios obtenidos aquí? ¿No planeará la sombra de la sospecha sobre todos ellos, al menos durante un tiempo? Los directores del máster son tan o más culpables que la Sra. Cifuentes y esto debería incapacitarlos para ejercer en un centro educativo de por vida.
En cuarto lugar, la falta de indignación que ha provocado esta situación en la ciudadanía en general, aparte de miles de chistes, no se ha entendido la profundidad de esta situación. El caso Cifuentes es un ataque directo a la enseñanza universitaria en todo el país. A las dificultades existentes como la falta de becas, el precio de las matrículas, el precio de los materiales necesarios para cursar una enseñanza universitaria… se suma que las personas con cierto poder, no tienen ni que estudiar o ir a clases para obtener un título que a otras les cuesta un sobrado esfuerzo, tanto intelectual como económico.
El esfuerzo y la capacidad no es una cualidad que deban demostrar las clases dirigentes para obtener una titulación que los diferencie del resto. Lo que este caso viene a demostrar es que el mérito no se valora, el mérito se compra, las relaciones personales, el papel institucional, en fin, las relaciones de poder tienen la capacidad de proveerte de un currículum excelente para que nadie cuestione tu posición de privilegio. Lo más grave de esta situación es que cuando es descubierta, la mayoría de la gente, lo asume como algo normal. Nos hemos acostumbrado tanto a la corrupción que ya nada nos sorprende.
Sidney W. Mintz, un ilustre antropólogo fallecido en 2015, escribió en 1996, “Cuando la jerarquía es firme y reconocida los excesos de los poderosos no suelen verse como excesos” y España es un claro ejemplo de esta cita. Mientras los poderosos nos roban, nos mienten y pisotean nuestros derechos, a un alto porcentaje de la población parece darle igual, lo entienden como normal, lo hacen porque tienen capacidad para hacerlo, mientras tanto se encarcela a cantantes o tuiteros que molestan con sus mensajes.
Mientras no se les pare, el Partido Popular seguirá en su deriva de corrupción, el caso Cifuentes es uno más, igual o aún más grave que el resto, ya que hasta ahora los hijos e hijas de los trabajadores sólo podíamos competir con ellos intelectualmente, estos días han demostrado que no necesitan estudiar para obtener los títulos que a otros tanto esfuerzo les cuesta.
Cada día es más necesario desalojarlos del poder, antes de que lo dejen todo en ruinas.
Salud.
Manuel Carmona Curtido






























Sam Bigotes | Sábado, 05 de Mayo de 2018 a las 01:26:40 horas
"Un referendum no es democratico si no está avalado por las leyes por mucho que quiera un pueblo", la sentencia tiene miga. Parece ser que el que la expele no tiene claro el significado de DEMOCRACIA, el poder en manos del pueblo. El autor de la frase nos viene a decir que si las leyes solo dejaran votar a una parte del pueblo, pongamos que a los hombres o a los rubios, no sería democratico que el resto votara. Luego define como violencia a difundir una idea, en este caso la independencia, lo que nos lleva a deducir que la secta cristiana en el Imperio Romano era un grupo violento, y midiendolo por los parametros de algunos, rayando en el terrorismo, porque difundian una idea contraria al imperio. Cuando dice que los cuerpos de seguridad ejecutaban las ordenes del ministerio, ¿quiere decir que el ministro les ordenó patear y golpear a ciudadanos pacificos? ¿Quiere decir que habiendo ancianos y niños por medio la policia continuó con sus cargas? Está colocando en buen lugar al senador Zoido y sus pretorianos.
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