Made in... (por Manuel Carmona Curtido)
El otro día me fijé, por casualidad, en la etiqueta de uno de mis pantalones en la que se podía leer, “Made in P.R.C.”. La curiosidad por conocer el origen de mi pantalón y al no conseguir imaginar en qué país se había hecho, recurrí, como casi todo el mundo, a Internet.
“Made in P.R.C.” significa, “Fabricado en la República Popular de China”, momentáneamente esa respuesta sació mi curiosidad, pero a los pocos minutos me asaltaron más dudas; y ¿por qué no pone “Made in China”? tal y como hemos visto infinidad de veces en infinidad de productos, esa nueva duda, me hizo profundizar la búsqueda del motivo de porqué ahora ciertas marcas establecen la fabricación en “P.R.C.” y no en “China”.
El resultado fue el siguiente: al parecer la designación “Made in China” está asociado con productos de baja calidad incompatibles con ciertos precios, así que, para poder alcanzar precios más elevados sustituyen la denominación de origen “China” por su acrónimo “P.R.C.”, y sin mentir, no se asocia con productos de baja calidad.
Estos nuevos datos me produjeron nuevas dudas, más difíciles de resolver: ¿tenemos los consumidores criterios objetivos fiables para determinar la calidad del producto que estamos comprando?
Por norma general los criterios que seguimos podrían ser: 1. El precio; cuanto más caro es un producto mayor calidad se le supone, 2. La marca; una marca reconocida le suponemos calidad, y 3. La procedencia del producto.
Referente a esto, me gustaría citar a dos autores que han tratado el tema en profundidad:
- Naomi Klein, en su obra ”NO LOGO, el poder de las marcas”; un amplio ensayo sobre la influencia de las marcas y el poder de la publicidad, deja meridianamente demostrado que las mayores inversiones de las empresas están enfocadas en su publicidad, desentendiéndose de los parámetros de calidad, de las materias primas, o en el proceso de fabricación.
- Roberto Saviano, en “GOMORRA”, explica como una de las fuentes de financiación de la Camorra napolitana está relacionada con la falsificación de productos y su distribución a través de distintos medios. Me gustaría extraer un párrafo del capítulo 3, "El Sistema", de dicho libro, que expondrá mucho mejor que yo este tema: “A través de la copia auténtica y del dinero del narcotráfico, los clanes secondiglianeses habían logrado comprar tiendas donde los productos auténticos y falsificados se mezclaban, cada vez más, impidiendo distinguirlos”. Como apunte, decir que Roberto Saviano está amenazado de muerte por la mafia italiana por exponer de forma clara sus sucios negocios.
Después de conocer los datos aportados tanto por Klein como por Saviano, conociendo que las empresas se están deslocalizando a países donde las leyes laborales son, por decirlo de forma suave, más laxas, cabría preguntarnos la próxima vez que compráramos algo ¿Por qué pagamos el precio que pagamos por un producto? ¿Quién se queda con la plusvalía generada?
Por otro lado también deberíamos pensar cuánto cuesta producir una camiseta que tiene un precio de venta al público de 3 euros y quién ha fabricado esa camiseta.
Tal vez deberíamos pensar si somos tan listos como nos creemos o si por el contrario somos simples marionetas de quienes manejan los hilos del mercado.
Salud.
Manuel Carmona Curtido































Fidelis Castris | Miércoles, 28 de Febrero de 2018 a las 19:35:24 horas
Constato que sigue sin ver, ya que insiste en no quitarse sus anteojeras de fanatismo xenofobo y supremacista. Y continua en confundir, adrede, a los refugiados con los inmigrantes. No dudo de que la sra Merkel, como todos los gobernantes de derecha de Europa, quieran mano de obra barata, pero acoger a los refugiados no es desde luego ninguna maniobra para ello. Ni siquiera la inmigración lo es, si en el pais correspondiente existe una legislacion laboral que no permita que haya diferencias salariales entre un nacional y un extranjero. Hay otras formas más efectivas para crear mano de obra barata y casualmente todas tienen que ver con el neoliberalismo que practican los partidos de extrema derecha, camuflados como Ciudadanos y PP, o sin camuflar como Alfalfalange y similares.
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