Sangre, Arena y Muerte
Desde épocas ancestrales se ha relacionado al pueblo español con tópicos que todavía perduran. Uno de los más famosos consiste en la proverbial “sangre caliente” que denota la visceralidad patria frente al más recomendable uso del raciocinio que aconseja la prudencia. Bien podría ser fruto de ello el gusto por esos espectáculos relacionados con la violencia y con la muerte, de los que la tauromaquia es el ejemplo por antonomasia.
Si las costumbres atávicas de nuestro país han inclinado a gran parte de la población hacia el mundo del toro, en cuanto al toreo y a derivaciones menos estéticas, como encierros de diversas índoles, la sensibilidad en defensa de la naturaleza, con mayor interés por los animales, convencid´s que el ser humano no deja de ser nada más que el más evolucionado de la cadena, ha creado un posicionamiento que agrupa a dos amplios sectores del país en posturas enfrentadas. Muchos son los personajes que se han decantado por una u otra corriente; entre los antitaurinos: Lope de Vega, Desmond Morris, Tirso de Molina, Víctor Hugo, Pío Baroja, Unamuno, Miguel Delibes, San Juan de Avila,... entre los amantes del mundo del toro: Ernest Hemingway, autor de “Sangre y Arena”, Fray Luis de León, el Duque de Rivas, Isaac Albéniz, Ortega y Gasset, Dali, Góngora, García Lorca...
Está claro que es difícil ser indiferente. Sólo se precisa un suceso que despierte las pasiones para que estas diferencias se manifiesten y, en muchos casos, se enconen de tal manera que surjan chispas de consecuencias indeseables. Profundizar en cada una de las argumentaciones que sustentan esta divergencia, difícil sería sin definirse en uno u otro sentido. Por ello canalizar los problemas derivados solo debería enfrentarse si se parte de una voluntad clara de mostrar objetividad.
El hecho de la muerte del torero Víctor Barrio ha conmocionado a una gran parte de España, no exclusivamente a la correspondiente a los amantes del mundo taurino. A nadie se le escapa que la pérdida de la vida de una persona es un suceso trágico indeseado por cualquiera con un mínimo de sensatez. Es evidente que las reacciones que se han producido de personas antiaturinas, que se han servido del trágico suceso para ahondar en la herida, son francamente reprobables y que no benefician a nadie, ni siquiera a quienes las protagonizan. Esto es objetivo.
Es muy improbable que, a pesar de las conductas manifestadas, las personas que así se han expresado se las pueda identificar tan gratuitamente con lo que realmente han dicho. A ojos de quien quiera mostrar algo de imparcialidad estas denigrantes salidas de tono se encuentran insertas en la frustración que supone la tremenda permisividad que se ejerce con frecuentes celebraciones muy alejadas del respeto que todo ser vivo merece y que sirven de diversión a multitudes para más inri, amparadas en la tradición y nada proclives a reconsiderar las bestialidades que con los animales se perpetran, y con los toros en particular.
Es muy de lamentar la muerte de un torero y así se siente; pero para nada puede ayudar que determinadas normas, costumbres, etc, mantengan una línea de actuación cruel, bendecida por la mayor parte de las instituciones, como criminalizar a un animal por hacer lo que se supone que es la base del espectáculo, o sea que el toro embista.
Aunque sí hay algo que radicaliza más las posturas antitaurinas, se debe al hecho de haber sabido que cuando un toro acaba con la vida de un torero en la pelea, que es la esencia de la fiesta, se sacrifique a todo animal que lleve su sangre. Puede que no sea comparable, pero esto es cuando menos absurdo, lamentable y que no acerca sino al contrario las posturas irreconciliables.
Menos “Sangre caliente” y más sensibilidad,... en el caso de que queramos entendernos.
Manuel García Mata































Bailador Avispado. | Lunes, 25 de Julio de 2016 a las 16:03:06 horas
Anti-Democrata-Rancio, no creo que esté ud capacitado para saber lo que es o no es mi ideologia particular. Ni para otras muchas cosas, pero eso sería otro debate. Me limito a defender la verdad de las mentiras y calumnias, si estas son vertidas contra Pokemos, Venezuela o la Republica, son efectos colaterales, sin más. A mí lo que ud se pueda creer o no, me la trae al pairo, ese es su problema.
Accede para votar (0) (0) Accede para responder