Miembros de APYMA insisten en los riesgos de tirar colillas en la playa y piden a los ayuntamientos colaboración
Esta mañana, Silvia Ayllón y Raquel Rueda, ambas representantes de APYMA (Asociación Profesional de Playas y Medio Ambiente) han comparecido en rueda de prensa para, como ya anunció esta entidad hace unos días, alertar a los ciudadanos y a las administraciones competentes, del riesgo que supone un gesto tan habitual en el día a día como tirar las colillas de los cigarrillos bien al suelo o en la playa. En ambos lugares es un residuo muy contaminante, ha especificado la asociación, pero principalmente en las playas ya que su eliminación, por su pequeño tamaño, es muy difícil si no se cuenta con la maquinaria o recursos específicos y además, es difícilmente biodegradable por los componentes que tiene, lo que ayuda a la contaminación del medio natural.
Por eso, desde APYMA han iniciado una campaña a nivel nacional basada en la presentación de un informe que recopila datos de estudios hechos a nivel internacional sobre lo perjudicial de estos residuos y que lo están haciendo llegar a los diferentes ayuntamientos de zonas de costa para que tomen nota y dentro de sus posibilidades, pongan las medidas necesarias para su eliminación, bien con campañas de sensibilización o con maquinaria que ayude a su recolección en la playa.
Rota está entre eso ayuntamientos, y en breve se pondrán en contacto con él, como con otros tantos, ya que la idea aparte de mostrarles el informe que han redactado con datos científicos, es hacer una especie de encuesta para saber cómo actúa cada uno a la hora de tratar las colillas. El objetivo es más que denunciar, ser una entidad colaboradora proporcionando a las administraciones locales la información de la que disponen que les pueda ayudar a la eliminación de los residuos de los filtros de cigarrillos en los que han centrado su segunda campaña a nivel nacional. Hay que recordar que el año pasado ya lo hicieron con la playa para perros, a la que esta asociación se opuso argumentando condiciones higiénico-sanitarias. De hecho, han recordado hoy en rueda de prensa, hubo ayuntamientos como uno de Tarragona que en principio dijo sí a la playa para perros y posteriormente, al conocer el informe de APYMA la rechazó.
La idea con esta segunda campaña centrada en las colillas es además, hacer un llamamiento a las empresas que pudieran tener alguna maquinaria o método más novedoso para la eliminación de estos residuos y ayudar en su difusión para que los ayuntamientos los conozcan y puedan hacer uso de él en beneficio del medio ambiente; de igual forma, si un ayuntamiento lleva a cabo una fórmula novedosa que vaya en esa línea, también intentarán ponerlo en conocimiento de aquellos otros que estén interesados para que la sinergia sea productiva.
En el caso de Rota, el Ayuntamiento adquirió en su día una máquina cribadora que ayudaba a la limpieza de la lámina de arena con especial incidencia en las colillas, pero desde APYMA alertan de todas formas que es imposible recoger el cien por cien y que por ello, también los fumadores deberían tener conciencia a la hora de hacer un gesto tan cotidiano como tirar colillas al suelo.
Silvia Ayllón se ha referido esta mañana a la composición de los filtros de cigarros que, pese a su apariencia inocua, ha recalcado, es un residuo contaminante ya que más del 80% son de acetato de celulosa que es un derivado del petróleo, no biodegradable. Además, las colillas contienen millares de compuestos que pueden contaminar el ambiente con productos químicos tóxicos y solubles siendo estas una parte importante de la basura que se recoge a nivel mundial.
En cuanto al impacto medioambiental, dado que los filtros de acetato de celulosa no son biodegradables, y pueden tardar décadas en ser degradados en el medio ambiente, entre 7 y 12 años, las colillas, por el viento y la lluvia llegan a ríos, lagos y al mar, donde los productos químicos tóxicos que se encuentran en el filtro amenazan la calidad del agua y de muchas formas de vida acuáticas. De hecho, Silvia Ayllón asegura que en el informe que han redactado, hay estudios que aseguran que han encontrado en los estómagos de aves y peces muertos, restos de colillas que han confundido con comida en su hábitat natural.
Según estudios realizados por la organización Ocean Conservancy en el 2011, una sola colilla de cigarro contamina 8 litros de agua de mar y hasta 50 litros de agua potable.
En definitiva, APYMA ha hecho hoy desde su rueda de prensa, un llamamiento a los fumadores para que eviten el gesto de tirar colillas al suelo o en la playa, y a los ayuntamientos, que hagan lo posible por poner los medios necesarios para su recolección y eliminación del medio natural al que tantas consecuencias negativas puede acarrear.
































Maria Somers | Viernes, 12 de Julio de 2019 a las 12:20:02 horas
Ya era hora que alguien está dispuesto a hacer algo con referencia al recyclaje de las colillas ya que sueltan arsenico, plomo y nicotina pobre de nosotros y de las criaturas del Mar y Tierra habría que multar eso
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