El TTIP ¿Estamos a tiempo?
Las páginas de los diarios han vuelto a traer a la actualidad el tema del Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión. Las divergencias, que por fin aparecen entre los dos bloques, los Estados Unidos y la Unión Europea, ponen en evidencia todo lo peligroso que este acuerdo viene anunciando desde hace tiempo.
Bueno será traer de nuevo en qué consiste el citado TTIP para que la gente, que parece que no se tomaron muy en serio el problema, tome conciencia de lo que supone. Para ello, me voy a permitir plasmar en este artículo la repetición de lo que expuse sobre el tema hace un año.
“Pasada la primera década del XXI, con el agua al cuello por la crisis-estafa en la que nos hundieron, el sistema, seguro de su fuerza y sentando las bases para que en el futuro nadie, a pesar de los justificados motivos que amparan a la ciudadanía, que pudieran ser un problema para sus intereses, decidió que era el momento para dejarlo todo atado y bien atado.
El 28 de noviembre de 2011 varios líderes europeos y norteamericanos comienzan el proceso. Está naciendo el TTIP o Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. El grupo de trabajo que se crea con este objetivo comienza con recomendaciones a los gobiernos para aumentar el comercio entre USA y la UE. En julio de 2013 darían comienzo las negociaciones para el TTIP, que estaban previstas culminar en 2014.
Todos los documentos la Unión Europea deben ser públicos; pero para este caso se establece una excepción, lo que la convierte en una negociación prácticamente secreta. Las negociaciones adquieren grado de confidencialidad y se prescinde del Parlamento, lo que supone un atentado contra la escasa democracia de la UE. El acceso a la documentación sobre el TTIP está limitado exclusivamente a los eurodiputados que pueden acceder con un tiempo muy restringido y sin medios que les permita grabar o copiar, salvo un bolígrafo y unos folios, a quienes se les prohíbe difundir información alguna. En esto queda la transparencia del TTIP.
Del contenido que se ha ido filtrando, a pesar de tamañas dificultades, se sabe que son los intereses de las multinacionales los que dictan las negociaciones, para ello se han producido más de cien encuentros con lobistas y grandes corporaciones para negociar los contenidos del tratado.
Mientras tanto los gobiernos nacionales no hacen más que tragar con lo que hay y facilitar el proceso. En España en 2013, PP y PSOE firmaron un acuerdo para apoyar la negociación. La ciudadanía no podrá votarlo: el 6 de Mayo de 2014 el congreso rechazó la propuesta de IU de hacer un referéndum sobre el TTIP con los votos de PP, PSOE, CIU, PNV y UPyD.
El tratado no pretende reducir el nivel de aranceles que ya es muy bajo. Lo que busca es la modificación de la regulación existente en las relaciones comerciales entre USA y UE, favoreciendo a las compañías multinacionales que son las únicas beneficiadas.
Teóricamente crearía 2 millones de puestos de trabajo en UE y USA y el aumento de un 1% en el crecimiento anual (La Comisión Europea lo rebaja a un 0,1 % en el mejor de los casos). La experiencia demuestra que otros tratados de este tipo desmienten las previsiones. Además la Comisión Europea acepta que aunque se pierdan en algunas zonas se crearán en otras. En España, como en el resto de los países del sur, al ser menores los ingresos no se incrementarán las ventas y caerá el empleo, porque los productos extranjeros más baratos no harán rentable su producción en estos países. La industria se concentrará en los Países del Norte, los únicos que podrán competir con los americanos, lo que imposibilitará la reindustrialización al sur de Europa.
USA no ratifica los convenios de la OIT, incluyendo los que se refieren a la libertad de asociación y a las prácticas sindicales. Los gobiernos tendrán que adaptarse a las normas del TTIP lo que exigirán nuevas reformas laborales. La creación del MEDE, que entró en vigor en Julio de 2012 y que protegía la estabilidad financiera por encima de cualquier otro derecho, demuestra que existen ejemplos.
El TTIP suprime el Principio de Precaución de la UE que hasta ahora impide que determinados productos puedan comercializarse mientras no exista suficiente investigación científica que revele su peligrosidad. Para las empresas USA es otro coste a evitar (Los productos alimenticios americanos incluyen transgénicos y emplean hormonas y los cosméticos incluyen substancias prohibidas en Europa). La UE prevé un aumento de 11 millones de Toneladas Métricas de CO2 enviadas a la atmósfera en contra de todos los protocolos internacionales. USA permite el fracking.
USA no tiene restricciones a dar información de sus clientes informáticos con lo que la protección de datos desaparecerá en la práctica. En USA los servicios públicos son privados y ya sabemos cómo les va a la ciudadanía americana.
El TTIP atenta contra la democracia al conceder mayor protección a las empresas que a la ciudadanía y a los estados. El Tratado incluye la cláusula que permite a las multinacionales demandar a los estados cuyos gobiernos aprueben leyes que afecten a sus beneficios presentes o futuros; en tanto que los estados y la ciudadanía no pueden hacer lo mismo. El TTIP está por encima de las Constituciones, los tribunales de Arbitraje no están constituidos por gentes independientes y se sitúan por encima de los tribunales nacionales. Las indemnizaciones que se han tenido que pagar en casos parecidos, no se basan en los gastos invertidos sino en los posibles beneficios.
A grosso modo, esto es lo que con tanto sigilo y oscurantismo nos trae el famoso TTIP. La imposibilidad de retractarse de lo firmado so pena de una auténtica ruina nacional lo complica aún más. Todo ello obliga a una contestación contundente por parte de la ciudadanía, que perdida en el pequeño circo que adorna la indignación con las vergüenzas patrias, distrae la atención de un asunto muchísimo más grave como es este TTIP.”
Como se puede comprobar el tema está de rabiosa vigencia o lo que es lo mismo, a pesar del tiempo transcurrido aún se puede hacer algo por evitarlo. Nos jugamos mucho.
Manuel García Mata






























Anonymous | Miércoles, 18 de Mayo de 2016 a las 20:54:38 horas
El tratado parece tener, ademàs del enriquecimiento de alguna elite, el objetivo claro de acabar con las soberanias de los paises europeos, como si estas ya no estuvieran en precariedad, y obligar a los distintos gobiernos a arrodillarse ante el poderio de un grupo reducido de multinacionales y familias/corporaciones influyentes y poderosas. Lo que terminarà colocando en sus manos todas las facetas de la politica, ya sea en programas fiscales, laborales, educativos, etc,etc.
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