Tan solo, unas reflexiones para compartir
Un año como este, repleto de convocatorias electorales, nos va a proporcionar momentos inolvidables; aunque quienes se dedican a esto de las estrategias políticas, saben muy bien, que nuestra memoria, la de la gran mayoría de los ciudadanos, es frágil y olvidadiza; con eso cuentan como un ingrediente esencial en sus argumentarios.
Voy a hablar en primera persona, para no caer en esa moda de atribuirme ninguna representación, como sabéis, algo muy normal de quienes se dedican a la política. Suelo ser muy cauto a la hora de definir a alguien como político, no todo el que se dedica a la política es un político.
En el espectáculo de la política, ya no nos queda nada por ver, convivimos con la mentira, con los intereses de los partidos (y sus aparatos) y con el cinismo. La ciudadanía queda en último lugar. Estos comportamientos forman el cóctel que vamos a tener que soportar día tras día. Todavía algunos; a pesar de todo lo que ha llovido en los últimos años, siguen tratándonos como idiotas o al menos así lo percibo yo.
Con la mirada de un ciudadano (quisiera resaltar este aspecto, porque el político actual no posee esa visión, perdió hace mucho tiempo la perspectiva como ciudadano) les pido muy poco a los que se dedican a la política; aunque visto lo visto parece todo un mundo. Voy a intentar ser explícito:
En primer lugar, les pido que escuchen, que sean sensibles y que los tres primeros meses del inicio del desempeño de su cargo; tanto en el gobierno como en la oposición, lo dediquen a conocer, a analizar el entorno en el que van a tener que desarrollar su actividad. Aunque parezca que están perdiendo el tiempo, que están malgastando sus energías, es todo lo contrario. Están construyendo un proyecto partiendo de la realidad, están labrando y abonando un terreno que necesita cuidados y un tratamiento adecuado. Por lo tanto, tienen que interactuar, que dialogar: con ciudadanos, con asociaciones, con empresas y con funcionarios. Hay que tomarle el pulso a esa realidad para dar respuesta a sus problemas, inquietudes, dudas, etc. Es como hacer una auditoría del estado actual del municipio. Si queremos actuar debemos empezar por un conocimiento directo de la realidad que tenemos en frente. Una vez recogidos todos esos valiosos datos ya pueden empezar a desarrollar el programa, ¡quiénes lo hayan elaborado! , y quienes no lo hayan hecho ya lo tienen, solo deben dar respuesta a las problemáticas surgidas en ese análisis o estudio de campo.
En segundo lugar, practicar la actividad política con auténtica transparencia, es la mejor manera de generar credibilidad. Creer en lo que uno hace es un valor al que no hay que renunciar. Para mí es la mejor de las estrategias. Podremos equivocarnos, pero con esa sana intención de buscar el camino más justo para dar solución a los conflictos de una sociedad cada día más compleja, como es la nuestra. Allí donde haya un cargo, sea el que sea, el ocultismo es el deporte nacional por excelencia, además de la envidia. Es precisamente este oscurantismo intencionado, usado como arma o estrategia, un mal endémico. Genera una toma caprichosa de decisiones, con nuestro dinero, no debemos olvidar que detrás de todo están nuestros recursos, pagados religiosamente día a día y no voy a enumerarlos, pero son abundantes. Estamos inmersos en un proceso de cambio que quizás no llegue a transformar esa realidad viciada, ineficaz y fraudulenta; pero debemos aprovechar la oportunidad para cambiar todo aquello que podamos, se lo debemos a nuestros hijos-as. El problema está en que hay que vestirse de héroe todos los días y os confieso es muy desalentador .
En tercer lugar, todo aquel que quiera participar en política debe venir con la intención de permanecer en ella por un periodo de tiempo limitado. La política, no puede, ni debe ser una profesión, ¡Ojalá se impusiera por ley la limitación de mandatos! El político de 24 horas, inmovilista en su poltrona durante décadas, comprando voluntades como moneda de cambio, mediocre, mina la posibilidad que otras personas no estén dispuestas a una dedicación a todas luces insana e incluso perjudicial para la propia gestión. Ver a un político local en un gimnasio, en un supermercado, haciendo una actividad física nos debe alegrar. Posiblemente la esclavitud voluntaria de muchos de los que se dedican a la política es un aspecto crucial para que muchos ciudadanos con una magnífica formación no quieran participar en ella, sobre todo porque hay vida más allá de cualquier actividad , por muy importante que sea. Apunto solo un detalle: fijémonos dónde participaban antes de entrar en política y dónde lo veremos después de salir de ella.
En cuarto lugar, el candidato debe rodearse de gente capaz. Lo primero sería no incluir en dicha selección a quienes vienen a buscar trabajo a la política o elegirlos para que sean meros palmeros, fieles subordinados, es decir, lo que hay hoy. Y sobre todo, tener al lado, muy cerca, a ese amigo-a o compañero-a que al final de cada jornada nos diga las verdades del barquero; aunque dure de amigo el tiempo del endiosamiento del líder. Ese debe ser el momento de recoger las maletas, las del amigo.
En quinto lugar, acabar con el clientelismo, un gran obstáculo para que nuestra sociedad sea decente y digna. También es una forma corrupta de entender la política, en la que también participan los ciudadanos que en ese momento se ven beneficiados. Si rechazamos la legalidad, el mérito, la capacidad y el esfuerzo cómo vamos a proporcionar a la sociedad elementos que potencien los valores de justicia e igualdad de oportunidades. Sería muy interesante hacer un estudio de todos los trabajadores del ayuntamiento y empresas municipales; por poner un límite, de los últimos 15 años. Fundamentalmente, para conocer el porcentaje de contratos a dedo realizados. El cargo de confianza solo debe ser utilizado para raras excepciones, temporalmente, con el objetivo de dar un mayor valor añadido a la gestión.
En sexto lugar, le pido una impecable gestión de nuestros recursos económicos, administrar nuestro dinero con austeridad (sin lujos), con sentido común, con responsabilidad, estableciendo prioridades y por supuesto acabar con las excentricidades. Como dice un amigo mío, "más cemento en el techo y menos puñetazo en el pecho”.
En séptimo lugar, apostar por la formación. Todas las administraciones deben aportar de su presupuestos una cantidad para formar a esos miles de ciudadanos sin ninguna cualificación o con cualificaciones no demandadas en estos momentos. Sinceramente, me indigna que nos gastemos el dinero de los planes de empleo en barrer las calles. Este es un tema de consenso, imposible con los políticos que tenemos en España, al menos hasta el momento.
En octavo lugar construir un buen proyecto de participación ciudadana. Han sido décadas de pasividad en cuanto a la participación de los ciudadanos en las decisiones importantes que han tomado nuestros políticos. Por lo tanto, necesitamos políticos que practiquen una didáctica de los hechos, una práctica del diálogo permanente con ciudadanos y asociaciones, generando foros de participación, foros que se le dote de decisiones vinculantes. Dotemos de contenidos los maltratados conceptos de participación y transparencia, son dos compañeros de viaje que se retroalimentan.
No me alargo más, solo he pretendido sugerir, destacar, aquellos aspectos que como ciudadano deberíamos de valorar a la hora de votar en las próximas elecciones. Podríamos ampliar la lista, pero creo que he apuntado los más importantes, más allá de puestas en escenas, prejuicios ideológicos o cualquier otra variable. No estaría nada mal, que como reflexión, todo el que se dedica o en el futuro pretenda dedicarse a la política, se hiciera la pregunta de ¿para qué? Posiblemente en la respuesta esté la clave. Hagamos que lo normal sea realidad.
Os dejo con una reflexión del gran Saramago:
“Los únicos interesados en cambiar el mundo –decía Saramago- son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay”. También repetía mucho lo de “no sabéis lo que es tener ojos en un mundo de ciegos, ciegos que ven, ciegos que viendo, no ven”. “No tienes que darme cuentas, a ciegas yo te he creío, yo voy por el mundo a tientas, desde que te he conocío”.
Francisco Sánchez Alonso
































Manolo A | Lunes, 11 de Mayo de 2015 a las 19:03:59 horas
Juiciosas reflexiones, compañero. Me parecen convincentes, aparte de haber seleccionado muy acertadamente las que querías destacar. Quizás en un época en que la gente pretende estar informada con los caracteres de un twit resulte un poco larga, pero quien soy yo para decir esto si me cuesta la misma vida reducir a medida standard los escritos para decir muy poco. Un placer haberte leído. Como no puedo pasar sin dar la nota apunto: ¿La última cita no es de una canción de Miguel Poveda?
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