Los okupas de la calle Calvario abandonan el Edificio Logroño dejando numerosos desperfectos en las viviendas
Las familias que okuparon las viviendas del Edificio Logroño, situado en la calle Calvario número 91, a principios del pasado mes de agosto de 2014, se han marchado por su propio pie antes de cumplir el plazo máximo del lanzamiento del deshaucio ordenado por el juez que estaba previsto para hoy lunes, 2 de marzo, a las diez de la mañana.
A esa hora han llegado los miembros de la comisión judicial y un par de patrullas de la Policía Nacional para hacer efectivo el desalojo de los posibles moradores que hubiera en el interior del bloque de viviendas. Lo cierto es que no ha hecho falta intervenir ya que a esa hora no había okupas en el interior de ninguna de las casas. Al parecer las familias han preferido marcharse antes de sobrepasar el plazo máximo que tenían para abandonar el edificio de forma voluntaria y evitar situaciones más tensas.
Han sido agentes de la Policía Nacional los que han llamado puerta por puerta de las 13 viviendas sin obtener respuesta alguna por lo que con la ayuda de un cerrajero se ha procedido a abrir las viviendas y comenzar la inspección de las casas. Miembros de la comisión judicial, además del promotor propietario de los pisos acompañado de su abogado, han ido tomando nota de los desperfectos y artículos sustraídos en cada uno de los domicilios para hacer un inventario. Y es que los okupas han abandonado el Edificio Logroño pero se han llevado consigo enchufes, interruptores de la luz, termos de butano, cristales de puertas, grifería, algún sanitario, puertas interiores, marcos de ventanas, mecanismos eléctricos, etc. A todo ello habría que sumar algunas pintadas en las paredes, desconchones, destrozos menores en paredes y aseos, y sobre todo, mucha suciedad en cada uno de los pisos y zonas comunes. Además, a una de las viviendas les faltaba el portón blindado de entrada aunque afortundamente, la Policía Nacional ha podido recuperarlo.
Esta mañana, a pesar de que no había rastro de ninguno de los okupas, en el interior de algunos de los pisos se podían ver pertenencias de los moradores como artículos de aseo, algún calentador, microondas, colchón, sillas, sofá, sábanas, algún jueguete de menores, e incluso restos con colillas de cigarrillos y bebidas o zapatos.
Los propietarios de las viviendas, un promotor y un particular, han recuperado su propiedad tras siete meses de okupación pero se han encontrado unos pisos en mal estado a los que les hace falta un buen arreglo para poder habitarlos o sacarlos al mercado.
El edificio en el que se metieron los okupas, según manifestaron a este mismo medio, por falta de un techo donde vivir, y donde solicitaban un alquiler social acorde a la situación económica de cada uno de ellos, estaba nuevo a estrenar y siete meses después, lo han abandonado con numerosos desperfectos y una imagen bastante alejada de poder ser adquirido para habitarlo como una vivienda nueva.
Los okupas fueron notificados por parte del Juzgado de Instrucción número 2 de Rota a principios del pasado mes de enero de que debían desalojar las viviendas en las que llevaban residendo de forma ilegal cinco meses. la medida cautelar con la orden de desalojo, dejaba a casi 40 personas en la calle de las que hoy no se sabía nada.


















































antonio | Miércoles, 04 de Marzo de 2015 a las 23:26:33 horas
Ahora cuando llegue feria que el Ayto encima que le den autorización para aparcar coches y les sigan riendo la gracias a estos indigenas
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