En recuerdo de Agustín, compañero de CGT
Murió, repentinamente, nuestro amigo y compañero Agustín Gómez Acosta, militante libertario y persona grata, dialogante y comprometida con la causa social de la libertad y la justicia.
Sus profundas convicciones pacifistas, antimilitaristas y de oposición a las guerras lo llevaron muchas veces a organizar actos frente a las bases militares, a posicionarse junto a los insumisos, a denunciar los gastos militares… Su intenso trabajo en la Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía no solamente siempre será recordado, sino que será un referente para todos nosotros y nosotras, que trabajamos codo a codo con él. Agustín compartía con un amplio grupo de personas los principios de la Noviolencia. Hace poco, estuve con él en el encuentro de verano del Movimiento de Objetores de Conciencia, en Gredos. Lo oí con mucha atención cuando habló de Marruecos y de la cuestión del Sáhara.
Su infatigable trabajo de solidaridad con los países del norte de África y su apoyo a varios sindicatos marroquíes y argelinos, desde la secretaría de Relaciones Internacionales de CGT, destacaron siempre por su objetividad, por su afán de lucha y por su apuesta más que decidida a la causa de una sociedad autogestionaria, donde sea el apoyo mutuo la clave que vertebre la vida política, social y económica de los pueblos. Su historial anarcosindicalista fue intenso, amplio y duradero. Fue elegido Secretario General de CGT-Andalucía en 2002 y participó en innumerables y continuas iniciativas sociales frente a las insoportables injusticias del sistema.
Personalmente, lamento mucho esta muerte. Ninguna institución ni partido político le hará ningún homenaje ni reconocimiento, y sin embargo todos los que lo conocimos sabemos que, frente a la indignidad que el llamado austericidio quiere imponernos, lo que Agustín Gómez hizo y propuso es, sencillamente, el camino a seguir.
Nos deja un legado bien claro: su pasión en la lucha, su compromiso firme, su talante dialogante y cordial, su inquebrantable honestidad, su capacidad crítica y su inagotable esperanza en que es posible un mundo muy diferente a este. Su muerte nos deja un profundo dolor, pero su vida nos deja un camino a seguir. Hasta siempre, compañero.
Cristóbal Orellana González
































Antonio Reina | Lunes, 13 de Octubre de 2014 a las 14:31:45 horas
Aunque no lo conocía personalmente, hemos coincidido en tiempo y espacio, lo que se dice en ocupar la calle. Él nos acompañaba en nuestro conflicto laboral y también lo vi con otros colectivos de esta provincia. Aunque los huecos son difíciles de rellenar, esperemos que haya gente comprometidas a ocuparlo por él. Descansa en paz Agustín.
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