Spanish Ébola
Por mucho que el gobierno correspondiente, alguno con más razón que otros, se empeñe en presumir de lo bien que hace las cosas ante los ojos del mundo exterior, la realidad, tozuda como, acostumbra, se encarga de demostrar que cada vez que tenemos ocasión nos la pintamos como nadie para apagar un poco más el poco lustre que despide la manoseada Marca España.
Si la repatriación de Miguel Pajares y de Manuel García Viejo, que se contagiaron de ébola cumpliendo un compromiso envidiable con las personas que lo necesitan, sean quienes sean y vivan donde vivan, fue en general muy bien aceptada, enterarnos de que la OMS no quedó muy complacida con la forma en que se llevó a cabo ni con el protocolo seguido en el proceso, no pareció reforzar nuestros favorables argumentos. También se le pedía al gobierno que si bien aplaudíamos la repatriación de los religiosos la medida de asistir a nuestros conciudadanos en el extranjero debía generalizarse para otros casos serios: Craso error el nuestro. Días después tuvo que ser el gobierno peruano quien puso los medios disponibles para colaborar con la Federación Madrileña de Espeleología y poder rescatar a Cecilio López-Tercero, atrapado en una sima de 400 metros. Cecilio no ha tenido pelos en la lengua para denunciar que nuestro gobierno no hizo nada por él. A eso se le llama tratar a todos por igual.
El ébola, desgraciadamente, no se quedó en África, y por esta razón las acomodaticias conciencias occidentales recordaron que una plaga que fulmina sin piedad cientos de vidas humanas cada mes también puede saltar los límites de su entorno por lo que ya empieza a preocuparnos, ya que esta vez dio la cara en uno de los países del primer mundo. ¡Qué curioso! Resulta que este país no es otro que el nuestro. Alguien pensó en seguida eso de que en USA no pasa; pues mira el segundo caso dónde ha aparecido.
Y como cuando surge algo inesperado la capacidad de improvisación entre nuestros gobernantes suele ir acompañada de desacierto, precipitación y sobre todo, carencia absoluta de responsabilidad. La desdichada noticia de que Teresa Romero, auxiliar de enfermería, ha sufrido el contagio del virus del ébola, ha dasatado los nervios de los responsables de las altas esferas de la Administración Sanitaria. Desde la insípida ministra del Ramo, Ana Mato (Menudo apellido para la máxima responsable de Sanidad), que ni sabe ni contesta y que esconde sus vergüenzas en la ignorancia y en el supuesto olvido y desconocimiento, hasta el impresentable Consejero de Sanidad de la CAM, Javier Rodríguez, que carga toda la responsabilidad en la enferma pretendiendo con esta absoluta falta de respeto tapar sus propias ineptitudes, traducidas en un rosario de inexactitudes y sospechas capciosas que han soliviantado a la profesión, por su indignidad y por su cinismo. Este es el consejero cuya fórmula para ajustar el gasto sanitario era pedirle salud a la Virgen de la Paloma.
Poco han tardado voces más autorizadas en enmendarle la plana al Consejero, unos por la proximidad al hecho, como numerosos profesionales que han tratado con Teresa, otros que han ido desvelando todas las mentiras en que se sustentan los argumentos oficiales que han dado al traste con el aventurado montaje. Personas de mayor relevancia, como el Presidente del Consejo de Enfermería de Madrid, que se despachó a gusto contra la actitud irrespetuosa de Javier Rodríguez, poniendo en evidencia la postura chulesca del interfecto, o el mismísimo consejero de Sanidad del País Vasco, que apoyan las tesis que defienden la forma de proceder de la enferma y pone en tela de juicio los interesados argumentos esgrimidos por el todavía Consejero de la CAM. Nos enteramos también de las continuas deficiencias del protocolo utilizado, un equipo de protección insuficiente o incompleto, la utilización de un box o de una ambulancia inapropiados, con el poco rigor a la hora de la posterior limpieza de las zonas usadas, la inexistencia de habitación esclusa o sus reducidas dimensiones donde la hay, la carencia de una información completa y con el suficiente tiempo para asimilar bien su uso o la falta de ejercicios prácticos a la hora del aprendizaje de cómo ponerse y, sobre todo, quitarse el equipo de protección y un sinfín de flecos que todavía colean.
Cabe recordar la preocupación de los profesionales por la inexistencia de información, lo que les llevó a denunciar en Julio la situación ante la justicia, el caso que presentaron los enfermeros de La Paz fue archivado el 26 de Septiembre por el Juzgado de Instrucción núm.1 de Madrid.
Ni que decir tiene que el tema ha copado el máximo de la atención de los medios informativos, produciéndose multitud de opiniones unas más acertadas que otras y donde han sido los profesionales de la sanidad, quienes han puesto más sensatez que el resto. Es indudable que la mayoría de medios han tratado con respeto el tema, pero siempre hay quienes por dorar la píldora o por arrimar el ascua a su sardina no han reparado en mentir, como acostumbran, y emplear toda clase de medios para justificar lo injustificable que es la postura de la administración sanitaria. La televisión de Cospedal, o sea la de Castilla-La Mancha, prohibió el lunes difundir ninguna noticia sobre el tema hasta que no se produjera la rueda de prensa de la ministra, o que después trivializó con la tragedia de Teresa Romero, o el innombrable, Federico Jiménez Losantos, que se atrevió a decir de ella “Que en el pecado llevará la penitencia”.
Para rematar la faena también nos hemos enterado que Madrid es la única comunidad que carece de un órgano específico de gestión de epidemias. Esperanza Aguirre, muy previsora ella, como suele, en 2008 fue la encargada de eliminarlo. El organismo encargado de velar de la salud de la población y de coordinar las respuestas, como hubiera sido preciso con este caso del ébola.
Ante tal amontonamiento de torpezas y falsedades, la decepción y la indignación no se han hecho esperar. Incluso dentro del partido Popular son muchas las voces que claman contra esto y que exigen responsabilidades en forma de dimisiones. Es de señalar entre ellos a Carmen Quintanilla Presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso, si bien carga en especial contra el Consejero.
Todo esto, extrayendo una lectura más larga, ha sido aprovechado por algunos para poner contra las cuerdas al partido Popular de Madrid en su conocida pugna con el gobierno. Es más, sin salvarle de las responsabilidades, que en especial Ana Mato se ha encargado de provocar, la única medida con cierta sensatez parte de haber creado el famoso gabinete de crisis y poniendo frente a este a la persona más válida del devaluado gabinete gubernamental, Soraya Sáenz de Santamaría, que tendrá lo que sea; pero que es sin duda la más fiable.
Desear que se recupere la enferma, que no se produzcan más casos, que esto nos sirva para mirar el resto del mundo, en especial a quienes más sufren, con otros ojos y que de una vez por toda demos el valor que se merece la sanidad en nuestro país, y que con la política de recortes que sufre no es el camino para evitar estos espectáculos lamentables. ¡Ah, Que no se olvide! Los responsables a la calle: Como no hacen amago de dimitir. ¡Cese inmediato de Ana Mato y Javier Rodríguez!
Manuel García Mata
































para daysa | Miércoles, 15 de Octubre de 2014 a las 12:05:22 horas
Daysa, de veras crees que el gobierno local tiene "arte y parte" en ese tema?
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