Elegía (irónica) por una esquina
¡Ya era hora! Ya iba siendo hora de que el Consistorio se pusiera serio y acabara con el famoso rótulo que afeaba nuestra rancia calle de San Clemente. ¿Cómo se habrán atrevido esos vándalos, que se la dan de artistas, a violentar el patrimonio histórico-artístico roteño? Y lo que es mucho peor, a pedir a la gente que haga algo tan inmoral como besar a sus seres queridos en “esta esquina”. La noticia en medios nacionales no se hizo esperar, y el efecto llamada fue inmediato. Hordas de forasteros invadieron la calle para sacarse una foto haciéndose los cariñosos. Pero no sólo parejitas jóvenes se han atrevido a importunar a los sufridos vecinos de dicha calle con la novedad, no. También matrimonios de cierta edad, hermanos, incluso niños que han arrastrado allí a sus abuelos para fotografiarse en pleno beso. Deplorable. Se empieza así, y se acaba como Mykonos, Ibiza o Magaluf. ¡Turismo del vicio!
Además, ¿en qué mente cabe que unos ciudadanos anónimos quieran promover la “cultura” con esas “intervenciones” sin el permiso del Ayuntamiento? Eso es simple y llano vandalismo. Si quieren cultura, pues a sacar a la calle más procesiones y más carnavales; y menos ir por ahí pegando estrellas de mar en fachadas.
Me alegro que ante las protestas vecinales el Ayuntamiento se haya plegado, y haya pasado a destruir el rótulo de la discordia. Las personas que allí viven en su “espléndido aislamiento” no merecen ser molestados por la más mínima muestra de calor humano; tan ruidoso y depravado. Merecen seguir viviendo en el silencio y soledad de sus calles; como desde hoy vuelve a ser.
Yo, por mi parte, doy por abierta la veda. Desde esta tribuna quisiera quejarme de que al lado de mi casa hay un colegio… y no pueden ni imaginar el ruido que meten los benditos niños toda la mañana. Como rentista que soy, ya que con el “Welcome to Rota” he alquilado 7 casas a militares norteamericanos, no tengo necesidad de trabajar ni madrugar. Así pues, comprenderán mi sofoco cuando hacia las nueve menos cuarto tengo que soportar el ruido de madres, niños, coches, y el silbato de los municipales guiando el tráfico justo debajo de mi ventana. Me sacan de la cama con mal humor, y para cuando consigo recuperar el sueño, sueltan a los niños al patio. Y así me paso el día: amarga’o.
Así pues, protesto, y recogeré firmas de mis vecinos para rogar al Excelentísimo Ayuntamiento de Rota que cierre dicho colegio. Ya que ha quedado bien claro que ante una protesta vecinal, la cultura tiene todas las de perder.
José Antonio de Pilares
































sigo sin entender nada | Sábado, 18 de Octubre de 2014 a las 16:48:49 horas
Sr. Pilares, no nos hable,por lo menos a mí, de esa manera tan rara que no la entiendo, porque si lo que usted escribe no tiene carácter informativo ni es del todo cierto, que es lo que és? Lo que usted no puede hacer es desinformar, porque cualquiera que lea su artículo (y no sepa muy bien la verdad) llegará a la conclusión que el ayuntamiento ha quitado el cartel de la famosa esquina y eso, lo diga como lo diga, es mentira. Vamos a hablar más claro para que todos podamos entendernos. Gracias
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