Nos remerciements à “La Nueve”
Llueve. Llevo todo el día escuchando el sonido de esa lluvia suave, dulce, constante, que puede volver melancólico al corazón y que te lleva a servirte un vino mientras escuchas en tu mente alguna melodía sacada de la chanson française (en mi caso, una obra del gran Charles Aznavour).
Debido a mi situación de exilio económico en la ville lumière, aprovecho para observar y aspirar las costumbres y características de estas gentes. Resulta que he podido vivir los festejos por el 70º aniversario de la liberación de París en la II Guerra Mundial.
Proviniendo de un país que no ha participado en ninguna guerra mundial, y que la guerra propia no es sino una herida que aún sangra y de la que no se puede hablar con serenidad, llama la atención la cantidad de días festivos y actos realizados por cada fecha memorable de las contiendas pasadas donde el ejército francés participó.
Diversos actos se realizan en cada rincón de la ciudad, rememorando aquel o aquellos caídos en esta o aquella esquina por uno u otro motivo. No obstante, como queriendo realzar a aquellos luchadores a los que no se les ha rendido homenaje suficiente (dicho por los historiadores franceses más ilustres), París destaca este año los actos en agradecimiento a “La Nueve”.
“La Nueve” fue la columna que rompió el cerco alemán, penetró hasta el corazón de París y detuvo al más alto oficial alemán nazi al cargo de París. Dicha columna se llama La Nueve porque estaba compuesta por españoles republicanos. Sí, los republicanos españoles fueron quienes liberaron París, para sorpresa y agradecimiento de los parisinos de la época.
Tras este paréntesis histórico-explicativo, retomo el relato de las actividades realizadas. El domingo 24, una marcha desde Porte d'Italie, en el límite entre la capital del amor y la “banlieue”, hasta el centro de París rindió homenaje a los componentes de La Nueve y a todos los republicanos que lucharon junto a los franceses contra la invasión nazi. Dicha marcha contó con descendientes (e incluso dos ex-combatientes nonagenarios) de republicanos españoles así como con representantes del Ayuntamiento de París y del Gobierno francés.
Sin embargo, no fueron las bellas palabras de recuerdo y agradecimiento pronunciadas por los descendientes de republicanos o las autoridades francesas quienes me llamaron más la atención. Al fin y al cabo, estaban allí para eso. Mi sorpresa vino durante la marcha, primero por barrios con población de clase baja y media, y al final en una de las zonas ricas de París.
La gente, la población autóctona, al ver pasar el desfile de banderas tricolores, de retratos en blanco y negro de los torturados por Franco y de combatientes republicanos con nombres y apellidos españoles, aplaudía. Cuando el cortejo llegó al punto final, junto a un carro de combate con el nombre de “Guadalajara”, similar al que llevaron los de La Nueve, los vecinos del barrio rico (no lejos de la catedral de Notre Dame) aplaudían, sonreían e, incluso, realizaron un pequeño cartel que colgaron de un balcón donde se leía “Gracias” (en español).
Conociendo el chovinismo francés, deduciendo que los del barrio rico no podían ser, ideológicamente, ni siquiera de centro-izquierda, me sorprendió ver el cariño y agradecimiento hacia esos republicanos españoles, humillados en su país, con dos guerras a sus espaldas y que liberaron su bella ciudad. Mi sorpresa se acentúa cuando, al escribir estas líneas, con la televisión de fondo, me doy cuenta de que en un reportaje sobre la liberación de París, mencionan y rememoran a “La Nueve” y a los republicanos españoles.
En estos tiempos donde nuestro país es motivo de mofa y burla por la situación económica y política, donde nos toman por borregos domados sin sangre en las venas para rebelarse todos a una con orgullo contra quienes nos oprimen, donde “España” es sinónimo de corrupción, borrachera y Edad Media, la verdadera Marca España de nuestra desaparecida República (pese a sus múltiples errores) y sus luchadores republicanos cierra bocas, despierta respeto y agradecimiento en medio mundo, desde Francia a México pasando por Argentina.
Los españoles siempre hemos sabido que la mayoría de países de Europa nos lleva adelanto en muchos aspectos. No dejemos que el reconocimiento a los luchadores por la libertad y la democracia sea uno de ellos.
PD: en el reportaje sobre la Liberación de París, un alto cargo del partido de derecha francés UMP acaba de agradecer a los comunistas franceses su implicación total en la lucha clandestina durante el régimen de Vichy. ¿Veremos algo así en España hacia los luchadores en la clandestinidad durante la dictadura franquista?
José Alberto Niño Fernández

































maria 3 | Martes, 02 de Septiembre de 2014 a las 01:59:33 horas
Leyendo a Manuel Pinto siento una envidia sana de esa parte que cuenta "los jóvenes se reunían para hacer periódicos y revistas, para ir a conferencias , para hacer teatro". También comenta como recorrian kilometros para dar clase a los jornaleros y que leian y comentaban textos libertarios.
Me da envidia pensar que en esos años sin tanto título y, aún no generalizada la educación, el pueblo y los jóvenes, fueran tan cultos. Seguro que sus tertulias no se parecían a estos comentarios que insisten en derrumbar. Una suerte que siga vivo y que José Alberto le haya movido a compartir.
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