Podemos
Otro domingo del mes de Mayo, callado y sin estridencias, aún con la resaca de la superfinal madrileña de la Champions, ha venido a dar un empujoncito a la historia. Tres años y diez días tuvieron que pasar para que en nuestros corazones volvieran a sentirse las sensaciones intensas que genera la ilusión. Del nacimiento del 15-M a la explosión de PODEMOS, la ciudadanía de este país ha vivido una dura época en la que las expectativas y las esperanzas que nos han hecho vivir de nuevo con ánimos renovados, han tenido que entrar en agria contradicción con la represión injusta e injustificada, sin otra razón que la de impedir el nuevo sueño de una sociedad regenerada anide en la conciencia de esta población tan maltratada.
Pero hoy ha regresado la ilusión y esta vez con el aprendizaje de toda esta etapa de conflictos que nos ha servido para madurar y que nos ha demostrado que era imprescindible otra propuesta en la que reunir todas las simpatías hacia la rebelión indignada cristalizaran en el apoyo a una alternativa creíble y esperanzadora.
No creo que muchos de nosotros hubiésemos imaginado tan excelente respuesta. Ni siquiera los primeros recuentos de las mesas, que con tanta sorpresa y tanta alegría vivimos in situ, nos podían permitir pensar en la generalización de tan esperanzadores inicios: parecía un sueño, pero el sueño es una realidad.
Lo primero que se debe hacer ante tan excelente noticia es disfrutar de la misma: es muy sano dejar que las emociones acaricien nuestra mente cuando se ha recibido una motivación tan agradable.
Después habrá que digerir la responsabilidad adquirida y comprometerse con seriedad a trabajar para que toda esta montaña de buenas perspectivas sean pronto realidades que hagan feliz a tanta gente necesitada de algo en qué creer y confiar.
Y después entender que hemos cometido el grave pecado de hacer tambalearse el entramado que tienen montado aquellos que han eternizado esta farsa corrupta, egoísta, al servicio del poder económico y financiero. Y que como consecuencia de ello, vamos a ser víctimas de su rabia, de su furia, de su frustración: es mucho lo que pueden perder. Es para nosotros el tiempo de sufrir sus mentiras, sus calumnias, sus difamaciones, sus amenazas. Hemos de ser conscientes de lo que se nos viene encima, porque ellos no van a querer privarse de los privilegios de que gozan. Me viene a la mente ese eslogan maravilloso que tanto hemos repetido “...la lucha sigue, cueste lo que cueste”. Esto lo debemos interiorizar y nos ha de servir de acicate para seguir con mayor fuerza si cabe.
El país nos va a mirar con lupa, condicionado por los voceros al servicio de la casta, que procurarán que la desconfianza prolifere en la gente. Ante ello hemos de ser inteligentes y no entrar en sus provocaciones. Es muy alto nuestro objetivo y es nuestra obligación que se pueda alcanzar.
Uno de los primeros retos que se nos presenta es la convergencia con el resto de fuerzas ciudadanas. Sepamos que somos el referente, que nos lo hemos otorgado el pueblo, pero eso no nos confiere ningún privilegio, seamos humildes que no nos pueda la prepotencia, pero a la vez seamos firmes en nuestras convicciones. Ofrezcamos a los demás la posibilidad de una conjunción de todos en una alternativa ciudadana unida, en la que la izquierda tradicional pueda tener cabida, y sumar las energías, todas necesarias. Que el abanico albergue a todos y que nunca sea PODEMOS quienes excluyamos a nadie. La tarea de la unidad de acción debe ser una bandera primordial. Pero también habrá que tener muy en cuenta que es posible que nos encontremos con quienes quisieran imponer sus tesis; a nadie se le ha de permitir. Si la unidad ha de ser, habrá que construirla entre todos y desde las bases. Nunca podrá ser un acuerdo entre élites; esto sería un gran error. Y si una vez que se haya puesto en pie un auténtico marco de participación popular, quien se autoexcluya será responsable de sus actos. Tampoco se puede desvirtuar la esencia de este movimiento por una cesión a grupos que hagan predominar sus intereses al interés común. Es ingente la tarea que nos queda, razón de más para estar ilusionados.
Pasando al entorno cercano es muy positivo ver como florecen los nuevos círculos, pronto no habrá localidad alguna que carezca del suyo. Por esta razón la respuesta que Rota ha dado a la invitación a sustentar el proyecto de PODEMOS exige que parta de aquí la creación del círculo PODEMOS en nuestro pueblo. Quien se atreve a escribir esto debería asumir la tarea de llevarlo hacia adelante. No es que quiera esconder mi responsabilidad, pero hay razones que supongo que entenderéis para que no lo intente.
La primera, y sin duda la más importante, se debe a circunstancias familiares muy serias que hacen imposible que sea así. Otra, también de tipo personal y que no tengo rubor ninguno de confesar, es que tanto en el 15-M como en el BCR, quizás haya adquirido excesivo protagonismo y esto no es cuestión de “figurones”, lo es de colectivos, mucho más positivo así. Y, quizás la última para no alargarme más, que si el 15-M de Rota tuvo un motivo para perder aquel enorme capital humano que lo integró en los primeros días, puede que se debiera a que lo capitalizamos personas muy mayores. PODEMOS, como antes el 15-M, debe estar abierto para todos pero es de sentido común reconocer que un movimiento joven debe estar protagonizado sobre todo por gente joven, aunque después quepa todo el mundo. No quiero decir que no me comprometa, dependiendo de mis condicionantes, a dejarme la piel en el proyecto pero está claro que otros deben ser la imagen de algo tan grande y tan necesario.
Como hubo quien dijo alguien antes que yo “JUNTOS PODEMOS”.
Manuel García Mata
































Generoso | Lunes, 09 de Junio de 2014 a las 18:51:14 horas
No entiendo que sibre esto pueda tener derecho a opinión y sin embargo en toda noticia sobre la Base Natural y Cultural de Rota se me impida. ¿qué pasa con la libertad de expresión en este periódico?
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