Aviso a navegantes
Vuelvo, por fin, a este espacio de reflexión roteño después de varios (demasiados) meses. Y lo hago echando la vista atrás a unas reflexiones que, precisamente, compartí con mis queridos lectores en este mismo medio hace poco más de un año.
Se titulaba “De usar o tirar”, y compruebo para mi sorpresa que no estoy solo en esas reflexiones. Reflexiones que sigo manteniendo y que se convierten en convicciones, viendo los resultados de las elecciones europeas.
En sólo 4 meses, con una financiación escasísima y con el ataque de toda la derecha casposa, Podemos ha emergido como fuerza triunfante. No son (¿somos?) el 15M, pero nacemos de esa raíz. Hemos pasado del “No nos representan” al “Estos sí nos representan”.
Sin embargo, nada de campanas al vuelo. Los grandes partidos siguen obteniendo una mayoría (que recuperarán en las siguientes elecciones donde movilicen más a sus electorados) y los menores seguimos cada uno por nuestro lado.
¡Necesitamos una unión común YA!
Sin embargo, como avisé en mis reflexiones, no a cualquier precio. Podemos ha ganado con los discursos de su cara visible Pablo Iglesias, que siempre ha dicho que el problema es “la casta y el aparato”. Cuando yo gateaba, Rubalcaba ya era ministro con el Psoe. Y Cañete llevaba años pululando por ahí. Unos y otros se reparten el pastel, acuerdan cargos, hacen carrera interna en el partido, hablan de la escuela/sanidad pública y jamás han estado en un colegio o centro público.
Aunque no todos, y muchos con cierta desgana (que en su momento no comprendí), una mayoria empezó a apoyar a IU. Es mérito reconocerles la lucha que siempre han mantenido. Me emociono escuchando una y otra vez el Gran discursos antisistema de Anguita en el año 1999, y que tan actual suena. Aplaudiré y me alegrará el corazón recordar que en Marinaleda, otro mundo posible se ha logrado (los que digan que viven subvencionados, que hagan la cuenta de cuánto nos cuesta subvencionar a uno de Marinaleda y cuánto a un banquero). Y me encanta poder decir que interpreté a lengua de signos a Alberto Garzón, ese joven ejemplo de la generación de los 80-90 que nos hemos formado con tanto esfuerzo y que aquí estamos, dando ejemplo y coherencia.
Muchos dimos apoyo a IU, y observamos con estupor casos de corrupción como el de la alcaldesa de una localidad malagueña cuyo nombre no recuerdo o el consejero de Bankia; juego de tronos en las listas (primero Willy Meyer, cincuentón que lleva siendo eurodiputado desde 2004, o el cargo de turno a CCOO porque sí); o, lo más grave, emplearse a fondo en Andalucía con una campaña enmarcada bajo el lema “Rebélate contra los recortes”, que acabó en un “bueno, los acepto pero porque me obligan”.
Con esto no pretendo en absoluto ofender a nadie. Somos gente normal, comprometida que luchamos contra la injusticia. Sin embargo, este es mi punto de vista y el que compartimos muchos. Hemos dado un apoyo a un partido que, a muchos, nos ha desilusionado. Queremos una unión amplia, donde sumemos a otros como Equo o Compromís.
Con el Bloque Ciudadano de Rota, participé en actos de IU, de CNT, de Equo, etc. Y en cada uno de ellos, me alegré de poder participar. Sois los míos, todos. Es ahí donde, para mí, verdaderamente alcanza un significado la conjugación del verbo ser. Somos.
No obstante, el mundo cambia. Las guerras han pasado a ser combates sin tiros. No te matan el cuerpo sino la mente. No hay personas desangradas por balas, sino por recortes. En el siglo XXI, España no se ha levantado con puños cerrados en alto cantando la Internacional, sino con ambas manos abiertas cantando lemas como “No somos mercancía en manos de banqueros” o “Democracia Real Ya”.
Los tableros del enemigo cambian, las situaciones cambian, los discursos cambian. Mucha gente en este país hemos decidido dar la cara y luchar en esta guerra de los de arriba contra los de abajo. Y, para ello, han de cambiar las formas. Transparencia al 100% de los partidos, elección directa de los candidatos, rotación, limitación de sueldos, participación total de las bases, no decir una cosa y hacer la contraria, ir con las cosas claras. Frente a la indecencia del otro bando, que ya ni se molestan en ocultar sus desmanes, exigimos decencia de santidad a los nuestros.
Al odio se le gana con amor. A la indecencia con decencia. A la hipocresía, con sinceridad y concienciación plena.
Nos necesitamos. Para cambiar las cosas, nos necesitamos. Todos. Y dado que los jóvenes somos los más formados y los más afectados, necesitamos liderar la lucha.
Una amiga de unos 50 años, luchadora incansable y mujer de bandera militante de IU me dijo “no cambiéis nunca. Los jóvenes que estáis en las plazas, os adoptaría a todos. Porque aparte de luchar por lo mismo que mi generación, a vosotros no os la cuelan ni por un segundo. Y no os la cuela nadie”.
Al igual que el 15M, donde de pronto, sin creerlo, nos encontramos miles y miles que pensábamos igual, el domingo volvimos a hacerlo en las urnas.
Esta vez, vamos a por todas. Hemos pasado de la resistencia a la ofensiva. Y, francamente, hemos demostrado que PODEMOS.
Alberto Niño Fernández
































Aufwiedersen | Sábado, 31 de Mayo de 2014 a las 12:15:06 horas
Claro que entendí lo que queria decir con h..., es con lo que piensan y actuan la mayoria de extrema derecha a expensas de utilizar el cerebro y poder entender que todas las personas somos iguales y con los mismos derechos. Lo mismo el organo que utilizan para pensar no les alcanza para leer y entender lo que dicen los derechos humanos. Es normal que este periodico censure las palabras soeces y los insultos, tan habituales en ciertos ambitos politicos, pero no se puede usted quejar de eso porque su menosprecio a los votantes de la izquierda no fué censurada, ni la apologia a la extrema derecha
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