Las Tres Bodas de Manolita
Hace unos días en los escaparates de las librerías apareció un nuevo libro de Almudena Grandes “Las Tres Bodas de Manolita”. Aquellos que hemos seguido la producción literaria de esta brillante escritora esperábamos con avidez esta novela, la tercera entrega de la serie “Episodios de una Guerra Interminable”.
A estas alturas venir a ponderar las virtudes que atesora la prosa de Almudena sería obvio, por el gran reconocimiento que se ha ganado. Es indudable de que, a pesar de que formemos parte de un país en que el maravilloso mundo de la lectura va cayendo en desuso, Almudena Grandes es una de las plumas más leídas del panorama actual con todo merecimiento.
Si de quien se aventura en el proceloso mundo de la narrativa se espera que su obra le haga capaz de navegar entre el exigente rigor de la crítica y la aceptación del público, Almudena Grandes lo ha conseguido desde el principio. Conocida su obra se puede considerar como lógico, ya que desde su irrupción con “Las Edades de Lulú” nos ofreció garantías suficientes para entender que nos encontrábamos ante una escritora excepcional. No es cuestión de recordar ejemplos de cuantos se quedaron en el canto del cisne de su ópera prima, no es este el caso. Almudena Grandes ha ido creciendo con el paso del tiempo, ganando en calidad, ya apuntada desde el principio, y mejorando de forma significativa el abanico de sensibilidades con qué mostrarnos de la forma más apropiada los distintos matices de la realidad que conforman sus novelas.
Si una de sus primeras novelas, “Atlas de Geografía Humana”, la que podía haber sido su obra maestra, empieza a utilizar magistralmente la técnica de narrar varias historias paralelas que convergen, en este último proyecto perfecciona su uso con maestría, estableciendo una maraña de historias todas perfectamente ensambladas, que en “Las Tres Bodas de Manolita” se eleva al máximo nivel.
Acerca de esta última podemos decir que es un libro ameno, que resulta muy entretenida su lectura, si bien es un libro serio y riguroso. Ofrece una madurez expresiva en momentos superior a todas las novelas anteriores. El libro goza de una base documental excepcional que permite encuadrar la trama en un espacio tan real, tan cuidado, tan fiel al entorno, que te hace vivir con enorme facilidad las situaciones, ya que el mundo donde se desarrolla la acción es perfectamente reconocible. Este es un libro sobrecogedor, crítico y comprometido. Resultan especialmente impactantes los capítulos dedicados al colegio Zabalbide y el referido a la vida de Eladia, donde se expone la trama con tal crudeza que hace remover los entresijos del lector, tanto psíquicos como físicos.
Quizá, según va tomando el camino de salida, puede que tratando de dejar mejor sabor que el que provocan situaciones tan dramáticas, se va convirtiendo en más humana, más esperanzadora, más tierna; sin olvidarse de mostrar todo el desgarro, todo el sufrimiento y toda la humillación, que sufren los vencidos, ante el rencor, la soberbia, el sadismo y el desprecio de los vencedores.
No creo que nadie vaya a pensar que es un libro conciliador; hubiera sido una estafa procurarlo. No hay duda que es un libro militante; el tema lo es inevitablemente.
Por supuesto que dependiendo de la postura ideológica del lector habrá de encontrar unas u otras sensaciones. Lo que es evidente y vuelvo atrás, es que es un libro muy intenso, verdadero, aunque se pueda decir que es su verdad la que se cuenta.
Si en este campo ya se han escrito muchas novelas, incluso tratando temas muy próximos e incluso iguales, las novelas de esta serie se encargan de pasar por la historia tratando de que apenas queden puntos oscuros; teniendo en cuenta que nos quedan aún la mitad del ciclo.
Quizás lo que no haya podido evitar la autora es mostrar su interpretación muy discutible de algunos de los sucesos más próximos, donde da una visión que considero cuando menos discutible.
En resumen, si bien declina hacia el final de la obra, “Las Tres Bodas de Manolita” me parece una de las mejores novelas de Almudena Grandes, lo que conlleva a considerarla como una de las mejores de los últimos años en nuestro país.
Asumiendo el atrevimiento, y que por este motivo puede que me lluevan las críticas, no me importa decir que considero a Almudena Grandes la Galdós de nuestra época.
Resulta innecesario decir cuánto he disfrutado leyéndola.
Manuel García Mata
































MAKINAVAJA | Jueves, 17 de Abril de 2014 a las 18:48:15 horas
Más que la otra realidad deberia anunciarse como otra manipulacion de la realidad más. Las muertes debida a la represion de ambos bandos se produjeron precisamente durante la guerra, tanto en las zonas republicanas como nacionales. Y tambien sabemos quienes se sublevaron e iniciaron la guerra civil. No hay nada mejor para desmentir una vision manipulada y malintencionada de unos hechos que detallarla con datos autenticos. Las victimas de la represion en la zona de la retaguardia republicana, siendo dicho informe elaborado por el propio regimen dictatorial, ascendieron a unas 38.500 personas, las victimas en la zona de retagurdia nacional controlada por las tropas franquistas ascendieron a unas 143.350 personas a las que se deberian añadir los aproximadamente 270.000 personas encarceladas como rerpesion franquista de las que unas 50.000 fueron ejecutadas y otras muchas murieron en las propias carceles debido a sus condiciones infrahumanas. Y sin olvidarnos de los mas de 450.000 obligados a exiliarse, llegando la mayoria a estar contenidos en campos de concentracion sobre todo en Francia, la mayoria de ellos. A todo esto hay que añadir que el franquismo se dedicó desde el primer momento de su gobierno de dictadura a dar reconocimiento a las victimas de la rerpesion en zona republicanal, unas 38.000, identificando, exhumando y dandoles una digna sepultura a estos, mientras que a las victimas de la represion en zona nacional , más de 143.000, en el mejor de los casos las ignoro, cuando no fueron denigradas. Recordar a modo de ejemplo que muchas de las condenas de muerte en la zona nacional tuvieron como motivo “el no sumarse a la sublevacion contra el gobierno republicano“ siendo acusados de rebelion militar, justa e ironicamente lo que habian protagonizado los mismos militares que se sublevaron contra un gobierno elegido por el pueblo español.
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