Desgracias Evitables
Hay sucesos que por su transcendencia trágica y por el enorme dolor que provocan resultan difíciles de tratar, sobre todo si tu ánimo no es ahondar en el sufrimiento de aquellas personas a quienes les afecta. Desgraciadamente el incidente más relevante por su impacto ha sido el accidente de una pareja de hermanos. Como consecuencia del mismo, el muchacho ha perdido la vida y sin poder asumir tanto dolor a su abuela le ha estallado el corazón con una desgracia tan incomprensible.
Del muchacho apenas conocía nada, pero de su abuela puedo dar fe de su enorme calidad humana y de todo lo que luchó por mantener una familia ante tan enorme cúmulo de circunstancias adversas.
No es mi pretensión aparecer como oportunista aprovechando tan desgraciado accidente, pero creo que algún momento habrá de ser el que ponga en cuestión tan grande evidencia.
Ni mucho menos se me va a ocurrir cargar las culpas contra nadie. Primero, porque desconozco las pormenores del accidente, y segundo, porque no soy quien para dar recomendaciones a nadie, que no me corresponde.
Lo que ha ocurrido, como otros hechos pasados y como otros innumerables, que por suerte no se han traducido en desgracias, son en gran parte evitables. Todo lo que se haga por conseguir que esto no ocurra, bien hecho está.
Es totalmente cierto y conocido de todos que estamos acostumbrados a tomarnos la circulación con una falta de seriedad rayana en la temeridad. Concurre además en una pequeña villa como Rota que coincidimos quienes viven aquí desde siempre o casi y están acostumbrados a una forma de actuar muy propia de lugares como este, y de quienes venimos de grandes ciudades en las que el intensísimo tráfico genera una forma muy distinta de comportarse en un vehículo. Se asume que quien viene de fuera se ha de adaptar a las costumbres, pero esto no consiste en cosas nimias como llamar a los alimentos de distinta forma o no llenar el suelo de los bares de porquerías como hacen en otros sitios. El tema es mucho más importante porque, como tristemente ha sido el caso, en esto se juega uno la salud y la vida.
Para no perdernos en generalidades vamos directos al asunto. Aquí en Rota, sí también en la mayoría del país, se circula muy mal, con el riesgo que eso entraña.Vamos a concretar empezando por todos. No es grave que alguien se pare en mitad de la calzada y corte la circulación sin motivo alguno, aunque altere los nervios de quienes esperan. Sí es grave, muy grave en cambio, y posiblemente muy arriesgado, otro tipo de conductas muy generalizadas, adelantar donde está prohibido, hacerlo por la derecha, no señalizar los giros, circular a velocidades superiores a las permitidas, desconocer o ignorar las normas de circular en rotondas, no respetar los pasos de peatones -aquí por suerte estamos acostumbrados a lo contrario por eso al pasar confiados por los antiguos “pasos de cebra” no contamos con que haya quien no los respeta con el correspondiente susto para el peatón acompañado o no del frenazo, si es que le da por parar-, etc, etc, etc. Es grave encontrarte de frente en un giro con otro vehículo que marcha a contramano, que en los casos de motocicletas y bicicletas es de lo más frecuente; siguiendo con este grupo, motos y bicis, los puedes ver haciendo slalom entre una acera, la calzada, el paso de peatones y la otra acera, en menos de veinte metros. La lista sería interminable, pero antes de acabar deberíamos añadir, porque es costumbre, que los peatones tomen la calzada por el pasillo de su vivienda, sin tener el detalle de mirar por si viene alguien. Todo es un auténtico despropósito.
Ante esto ¿Qué hacemos? Es muy difícil cambiar la mentalidad de la gente y casi imposible cambiar los automatismos de la conducción, pero algo tendremos que pensar. Y sí se puede, claro que se puede.
La consciencia de todo esto, sumado a la mala praxis de la conducción, como el uso del móvil en el coche, motocicletas y bicicletas, pasar del casco o del cinturón, y considerar que los agentes de tráfico son tus enemigos, entre otras, reúnen un cúmulo de falta de sentido común, que lo pone muy complicado.
Pero, aparte de que sea cada uno quien procure tomarse un tema tan grave con mayor seriedad, estamos absolutamente huérfanos de una campaña de sensibilización a nivel nacional, autonómico y por lo menos de Rota. Rota necesita que le digan alto y claro que hay que cambiar los hábitos y que cumplir una normativa de circulación, que nos guste o no, es vital para todos. Pero hasta ahora, aquí nada de nada, valga como ejemplo el carril-bici del paseo marítimo, que algunos ignorantes voluntarios lo alargan al paseo de las Maderas, que se marcó, por decir algo, en 2011 y tres años después, estamos a la espera de que se regule -ojalá no tengamos que lamentar ningún accidente con cualquier criatura confiada-. Otro tanto pasa con la Ordenanza Ciclista y muchas cosas más.
El equipo de gobierno no será quien incumple las normas, aunque más vale no entrar en detalles, pero sí son plenamente responsables de no hacer nada ante una situación y eso les convierte en corresponsables por omisión de cualquier desgracia que pueda ocurrir. Ya está bien de tanta dejadez y mucho más cuando esto puede provocar tremendas desgracias.
Manuel García Mata
































Airomem | Domingo, 23 de Marzo de 2014 a las 20:30:55 horas
Le recuerdo a roteño, que desgraciadamente hace unos dias salia la noticia de que un juez le daba la razón a un padre que perdió a su hijo en la carretera, haciendo responsable a la entidad que debe vigilar por el buen estado de la carretera. Así que no es descartable que un accidente tenga responsables que no sean los involucrados en el accidente. El mal estado del firme, la mala señalización, los obstaculos, etc pueden ser motivos que provoquen algunos accidentes y por tanto hace responsables a quienes debiendo velar por ello no lo hacen.
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