Emigrantes
Desde tiempos inmemoriales, entre las múltiples señas de identidad que diferenciaban los conceptos ideológicos entre la izquierda y la derecha, uno de los más significativos era el posicionamiento religioso. Mientras a la derecha se le asociaba con una postura de gente creyente, a la izquierda se le relacionaba con gente que no tenía en la trascendencia religiosa una de sus principales prioridades. Por esa razón, aunque siempre se consideró a la izquierda como ideología de las clases populares, no todos se sentían vinculados a ella; siendo la razón principal ese alejamiento de la religión que lo explicaba. Un ejemplo, que lo demuestra claramente en nuestra historia, es el resultado de las elecciones de 1933, que dieron lugar al llamado Bienio Negro, en que la coalición republicano-socialista se vio superada por los partidos de derechas, el Partido Radical de Lerroux, la CEDA y el Partido Agrario. En aquel momento el voto femenino, conseguido durante el gobierno republicano-socialista, fue determinante en el resultado. No hay ninguna duda que la mayor religiosidad de las mujeres, fue suficiente para cambiar la correlación de fuerzas existentes. Entre estas personas la supuesta moralidad de los gobiernos creyentes daba respuesta humanitaria a los problemas que les acuciaban.
Pero desgraciadamente este postulado cada vez esta más lejos de ser una realidad. En nuestro país tenemos una demostración evidente de que esto queda en el tópico, y aquellos a quienes relacionábamos con Dios en su ideología política, cada vez se observa con más claridad que el credo a quien sirve esta derecha tradicional que nos gobierna, no tiene más veneración que la que sienten por el dios Dinero.
Entre los temas sangrantes que acucian el momento histórico en el que vivimos, es la emigración uno de los dolorosos, agravado por la crítica situación que padecemos, que si es mala en nuestro entorno, en el suyo se multiplica “ad infinitum”. Pues bien, la respuesta de nuestros gobernantes no dejaría de ser curiosa, si no fuera por el dramatismo que encierra. El retrógrado Gallardón, el falso liberal, ha ofrecido la nacionalidad española a los sefardíes, descendientes de los judíos que los Reyes Católicos expulsaron en 1492. Si la política no tuviera otros sesgos sería cuestión de felicitar al gobierno por reivindicar la injusticia cometida con los judíos; pero algo da que pensar, seguro que si no se tratara de personas con un nivel económico alto, posiblemente no se hubiera producido el ofrecimiento. El caso de los moriscos, expulsados en 1610, reinando Felipe III, también por las mismas cuestiones de integrismo religioso, parece que no tomará el mismo camino. Y como remate de verle la patita al lobo, recordaremos que se ha ofrecido la nacionalidad a cualquier extranjero que adquiera una casa por más de 160.000 euros. Que se sepa no creo que chinos o rusos tengan también motivos de injusticias para darles tan gratuitas prebendas, que no sea el “líquido” que manejan.
Mientras, y esto resulta más escandaloso todavía, es tan feroz nuestra política de represión a los emigrantes que quieren llegar a España, que desde Bruselas la Comisaria Europea de Interior ha reclamado explicaciones por el trágico asunto de Ceuta. Ahora el gobierno se dedica a desviar las responsabilidades, cuando los verdaderos responsables son quienes establecen desde sus despachos las medidas represivas.
Para remate de la sinrazón y de la carencia absoluta de sensibilidad, Hacienda, esa Hacienda que se le ha olvidado el delito que cometió una infanta y otros muchos de defraudadores con apellidos conocidos por su fama o por su dinero, obliga a los emigrantes retornados a cotizar por las pensiones de jubilación que les pagan desde el extranjero. Hasta ahora se les había dicho que no tenían que pagar, y ahora les reclaman todo lo correspondiente desde 2008 con intereses y multas por retraso. A este gente, muchos de ellos, casi centenarios, que durante ese periodo tan glorificado por algunos como es el franquismo, tuvieron que salir al extranjero, como estas pobres gentes de la frontera con Marruecos ahora, y que con su salida aportaron a nuestro país enormes cantidades de divisas, a la vez que hicieron bajar las considerables cifras de paro que también por entonces se sufrían aquí. A estos a los que, si por entonces hubiera estado la sra Fátima Báñez hubiera calificado, como jóvenes con inquietudes que salían “para buscar oportunidades laborales y formativas”.
¿Dónde se quedó la moralidad de la derecha española?
Manuel García Mata
































ROUSSEAU | Viernes, 21 de Febrero de 2014 a las 19:56:49 horas
El caso de Paracuellos se produjo en plena guerra civil, por tanto no es asimilable a lo que se estaba hablando. Pero includo dandolo por valido, las victimas de Paracuellos ascendieron a 2.500 personas, muy lejos de la cifra de decenas de miles que alguien trata de hacernos creer en estas paginas. Ni siquera uniendo estas victimas se llegaria a la cifra de 8.000. Otra manipulación de la verdad más. Es curioso que quien acusa de mentir al sr Mata, no hace sino soltar una falsedad tras otra, con el unico proposito parece ser de justificar un golpe de estado contra la democracia y el pueblo español y una guerra civil.
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