Pobreza Energética
Existen algunos aforismos que siempre parecen cumplirse y sobre los que decir lo contrario no dejaría de ser una temeridad. ¿Qué objeción se podría hacer a las bondades del aprendizaje? Si no lo pensamos mucho parece evidente; pues bien, aparte de aprender perversidades, que también es posible, hay otros muchos aprendizajes que no los desearíamos si los conociéramos, al menos yo.
Seguro que con la época que nos ha tocado vivir, hemos aprendido muchas cosas indeseables y que mejor hubiéramos tenido la ocasión de no hacerlo. Uno de los últimos conceptos que he incorporado a mi vocabulario es el término de Pobreza Energética. No es el caso de que sus efectos se nos pudieran pasar, pero da la impresión de que al recibir un nombre estas calamidades se hacen más tangibles, más próximas, más reales.
Empecemos dejando claro qué se entiende por Pobreza Energética. Se considera Pobreza Energética la incapacidad por parte de las familias de pagar una cantidad de energía suficiente para la satisfacción de las necesidades domésticas, o la obligación de destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda. Para acrecentar el dramatismo del caso es que hasta ahora este fenómeno ha sido invisible para las administraciones públicas, las O.N.G, las empresas, etc.
Buscando información sobre el tema se encuentra uno que los datos más recientes con los que contamos son de 2010, momento en que la crisis no había mostrado aún toda la crudeza, por lo que es presumible imaginar que de forma inevitable la situación real ha de ser mucho peor. En base a estas cifras, en España el 10 por ciento de la población se encontraba en situación de pobreza energética, o lo que es lo mismo en torno a 4 millones de personas se consideraban afectadas.
Siguiendo con el análisis de la información recogida, con cierta lógica se puede entender que las zonas más afectadas en nuestro país fueran las zonas de interior, donde las temperaturas son más bajas: Castilla-León, Castilla La Mancha, Extremadura, La Rioja, Navarra y Aragón. En cambio, según la Encuesta de Condiciones de Vida, en la valoración del indicador subjetivo de la incapacidad de mantener la vivienda a la temperatura adecuada, se produce la paradoja de que son por este orden, Canarias, Murcia, Andalucía, Extremadura e Islas Baleares, casi todas ellas costeras, con temperaturas más suaves.
Esto, que parece un contrasentido, tiene una fácil explicación, que es además uno de los puntos de enfoque de las posibles soluciones. Se considera que en estas zonas el mal aislamiento de las viviendas y el deficiente sistema de calefacción son incapaces de asegurar el confort térmico necesario en éstas.
Es indudable, volviendo al principio, que la crisis ha acentuado significativamente los problemas de pobreza energética y que está afectando de forma diferencial a la población desempleada. Es más el déficit de las tarifas eléctricas, del que que tanto se quejan las compañías del sector, agravará sin duda el problema, pues nos hemos de temer más subidas. Las consecuencias que se conocen son muy alarmantes; cotejando datos de fallecimientos producidos en España por esta causa con los generados por los accidentes de tráfico se comprueba que son más los primeros y que van en progresivo aumento. “Se estima que la pobreza energética es responsable en España de entre 2.300 y 9.300 muertes prematuras, una cifra más elevada que la de víctimas mortales de accidentes de tráfico en carretera (1.480 personas en 2011)” (Estudio Pobreza Energética en España)
Llegados a este punto lo que se podría esperar es una serie de medidas que incidiesen en busca de soluciones para el acuciante problema. Teniendo en cuenta la diferencia en las regiones más afectadas entre las más frías y las templadas, sería lógico pensar que las deficiencias de aislamiento y el mal sistema de calefacción serían objetivos próximos a darle solución mediante la rehabilitación de viviendas, hecho que generaría ademas la creación de puestos de trabajo en un sector tan deprimido como el de la construcción. Otras medidas reconocidas como positivas en este sentido serían la implementación en España del Bono-Social, el establecimiento de programas de eficiencia energética, la disminución del IVA aplicado al uso del gas y de la electricidad a nivel doméstico o asegurar el suministro en momentos críticos. Esta última tuvo su escenificación en el Congreso de los Diputados a instancias de la Izquierda Plural, que tuvo el apoyo de todos los grupos de oposición, pero con la negativa del Partido Popular, que mostró su cara más cínica al relacionar su apuesta por la defensa que hacen del estado del bienestar con leyes como la Reforma Laboral, impidiendo la posibilidad de que se demorasen los pagos a las familias que durante los meses fríos no pudiesen hacer frente a los mismos. Parece que el sufrimiento de los ciudadanos no es suficiente razón para que determinados políticos exhiban un mínimo de sensibilidad.
Ante la falta de perspectivas en este sentido, grupos ciudadanos están promocionando una serie de actos reivindicativos para sensibilizar al resto de la ciudadanía y para exigir soluciones. El día 15 de enero la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético convoca a un acto, que en Rota tendrá lugar en la Plaza de la Cantera a las 19:00, siete de la tarde.
Para más detalles:https://www.facebook.com/events/601734849881928/
Manuel García Mata
































Manolo A | Jueves, 16 de Enero de 2014 a las 10:09:13 horas
Para Marianico y otras personas que directamente se han interesado: A continuación dejo el enlace que confirma una de las afirmaciones que suscitan mayor duda.http://www.cienciasambientales.org.es/index.php/repex-rehabilitacion-energetica/117-presentacionrepex.html
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