Éxito rotundo del belén viviente protagonizado por los alumnos salesianos
Una larga cola que partía desde la puerta del colegio Nuestra Señora del Rosario hasta pasada la capilla de San Roque desde las seis de la tarde hasta bien entrada la noche, es la muestra más clara del éxito rotundo que ha cosechado este año el belén viviente protagonizado por los alumnos del colegio salesiano.
El trabajo bien hecho fue recompensado ayer con las palabras de felicitación que muchos ciudadanos dirigían a los guías dentro del belén cuando el recorrido tocaba a su fin, con lo que las semanas de intenso trabajo de alumnos y padres que han colaborado en esta actividad, ha tenido una merecida recompensa.
No ha sido fácil convertir la entrada del colegio, con pasillo incluido, en el escenario en el que se han desarrollado las escenas más representativas del nacimiento de Jesús. La llegada de María y José a Belén, la imposibilidad de encontrar posada para pasar la noche, el alarmismo del rey Herodes al enterarse que un nuevo Rey estaba a punto de nacer, la vida de un pueblo recreado a través de carpinteros, lavanderas o panaderas, la anunciación del Ángel a María de que había sido la elgida para engendrar al hijo de Dios y finalmente, el alumbramiento de Jesús en un pesebre al calor de una mula y un buey con la adoración final de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, ha sido una historia mil veces contada que ayer por la tarde, recrearon a la perfección los 70 alumnos que han participado en esta iniciativa, animales incluidos.
Los nervios y la tensión de los minutos antes de abrir la puerta al público, se transformaron en seriedad y serenidad. Cada personaje sabía lo que tenía que decir para contar la historia de Belén. Un profeta fue guiando al grupo de visitantes por cada una de las escenas suscitando comentarios de felicitación por el buen trabajo.
Para permitir que todos los ciudadanos pudieran escuchar y disfrutar de la historia, la organización decidió que los grupos fueran pasando de 15 en 15 personas, con lo que los chavales tuvieron que repetir multitud de veces sus diálogos y gestos ensayados durante semanas. No hubo problemas porque estaban encantados de poder representar este belén viviente que no montaban desde el año 2008.
Es justo reconocer la labor de los padres implicados tanto en el montaje como al final del trayecto donde ofrecían rosquitos, poleás, arroz con leche y dulces navideños a todos los visitantes que pagaron la cantidad simbólica de 1 euro por entrada para contribuir al gasto que genera realizar una actividad de estas características.
Sin duda, el buen sabor de boca que han dejado ha sido uno de los principales alicientes tras semanas de trabajo, por lo que la valoración no puede ser mejor.


































































Sheila | Lunes, 23 de Diciembre de 2013 a las 01:16:31 horas
Muy bonito. Bravo por los niños.
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