Democracia ¿Qué democracia?
Después de cerca de 200.000 años de existencia de la especie actual del ser humano tal como lo conocemos, parece que es de aceptación mayoritaria que la democracia es el sistema político más justo para el gobierno de la humanidad.
Una democracia nacida en Grecia hace más de 2600 años, que tuvo el primer período de esplendor cien años después y que pervivió durante cerca de 200 años más en lo que desde entonces ha sido el paradigma para quienes hemos suspirado por ella.
Asumimos de principio que una sociedad democrática es aquella en la que el conjunto de ciudadanos y ciudadanas sin restricción participan de forma activa y consciente en la vida política. Nada más, ni nada menos.
Ahora precisamente se está cuestionando el sistema democrático, o al menos la interpretación que de él se hace en esta época que nos ha tocado vivir y en este entorno que maneja a su manera los principios en que se sustenta. Sin entrar en la cuestionable afirmación de que “la democracia es la libre expresión de la voluntad popular” cuando está se siente mediatizada.
La primera premisa será cuestión de ponerla en solfa, pues desgraciadamente de todos es sabido que la pretendida participación activa y consciente se limita en depositar una papeleta en una urna mientras que todo el tiempo anterior, en especial el denominado campaña electoral, la persona es bombardeada y condicionada de forma abierta a veces y subliminal las más, para orientar su decisión en un sentido u otro, teniendo además en cuenta que no todas las ideas que concurren a la contienda se encuentran en las mismas condiciones, ya que las fuerzas interesadas directa o indirectamente mediatizan con su propaganda, su dinero o su poder de manipular que no todo el que se presente tenga las mismas posibilidades, ni el electorado sea verdaderamente independiente.
Pero esta versión de democracia no es la única. Desde hace unos meses, veinticuatro por más señas, la ciudadanía harta de estas tesis de interpretación sesgada que se hace de la democracia, han querido recuperar el verdadero espíritu de la misma, han planteado volver a los orígenes. En el ágora ateniense toda la ciudadanía participaba activamente en el ejercicio democrático. Bien es cierto, que no se trataba de toda la población, ni los extranjeros, ni los esclavos lo hacían; pero resulta que en nuestros tiempos teóricamente a nadie se excluye de su derecho. ¿Qué otra razón hay que nos impida que la ciudadanía pueda ejercer su derecho a opinar, a participar en cómo ha de ser gobernada? Esta manera de ejercer la democracia sí posibilita un ejercicio libre y igualitario. La “falsocracia” o “democracia en cómodos plazos” (Votar cada cuatro años) nos aboca a una representación por delegación que no obliga a quien es elegido a cumplir aquellas promesas a las que se comprometió por contrato, pues eso es el programa electoral.
¿Estamos o no falseando la democracia? ¿Quiénes son realmente demócratas? Y si realmente creemos en ella ¿A qué viene tanto miedo de una mejora en la calidad de la misma? ¿Habrá gato encerrado? Seguro que sí y ya le conocemos. No estaría mal ilustrar el final acompañándolo del famoso eslogan “Lo llaman democracia y no lo es”
Por otra parte, si hay todavía quien no tiene suficiente confianza en la nueva forma de ejercer la democracia observen que quienes lo defendemos, estamos tan convencid´s, que defendemos la Reforma de la Ley Electoral, aunque hayamos demostrado rotundamente que no vamos a presentarnos como partido en unas elecciones. ¿Habrá mejor ejemplo de generosidad?
Manuel García Mata































Martinez el Facha | Jueves, 13 de Junio de 2013 a las 13:12:13 horas
Para ARS: hombre meun freund, ser de la clase obrera y ser de derechas es como ser de color y socio del Ku-klus-klan, deja mucho que desear del coeficiente intelectual del personal en cuestión. Cierto, Zapatero es el culpable de todo, hasta de que nuestro admirado y alabado Aznar inflase la burbuja economica y es que ZP no supo manejar el globo como nuestro Jose Mari, que fué más listo, untando a los especuladores y demás. Por supuesto que estoy contento de tener esta ideologia que es la tuya mein kamerad y la de tantos lideres politicos que llevaron a sus facciones a la victoria. Soy empresario, catolico apostolico y de ideas de extrema derecha retrogradas y antiproletarias de toda la vida, vamos que soy tu copia fidedigna, pero yo no poseo tu verborrea ni tu capacidad de simbiosis con las clases inferiores para recabar beneficios para el partido. Me extraña que me llames vulgar, cuando es el rasgo principal de nuestra ideologia, la verborrea vulgar y la falsa demagogia con que exaltamos y conseguimos adeptos de entre las clases bajas para que nos ayuden a gobernar y hundirlos más de lo que ya estaban. ¡¡¡Viva España!!!
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