La Contrarreforma sigue viva (A propósito de la nueva Ley de Educación)
La Marea Verde de la enseñanza pública pide al Ayuntamiento de Rota que dedique una de las calles de la ciudad a la “Educación Pública”. Manifestaciones multitudinarias a favor de la enseñanza pública se han repetido por todas las zonas de la geografía española.
La respuesta del gobierno a todas las peticiones ha sido la aprobación y envío a las Cortes de una nueva Ley de Educación que ya han rechazado todos los partidos políticos menos el PP, que avisan de que la llevarán al Constitucional e incluso que harán lo posible para dejar de aplicarla si llegan al gobierno en unas próximas elecciones. No sería la primera vez; ya en tiempos de Aznar una Ley de Educación, presentada por la ministra del PP, Pilar del Castillo, dejó de aplicarse con la llegada al gobierno de Rodríguez Zapatero.
La razón del rechazo por todos los grupos políticos menos el PP se basa en razonamientos diversos cuya exposición excedería los límites de una carta al director. Pero un motivo que está en la base del rechazo por casi todos los grupos políticos es que esta ley es un nuevo intento de la derecha española del retorno al nacional-catolicismo, en el que la Iglesia Católica se convierta en un poder fáctico, con derecho a imponer su moral a todos los ciudadanos.
Quien mejor ha expresado esto creo que es el diputado de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, al afirmar que esta ley es una contrarreforma. Aunque probablemente Llamazares no aluda con esta palabra exclusivamente a lo que en la historia conocemos como Contrarreforma, no hay duda de que el proceder del PP tiene todas las características de la Reforma Católica o Contrarreforma del s. XVI.
Cuando Lutero, durante un viaje a Roma, constata el grado de corrupción que impera en los monasterios donde se hospeda, entre la jerarquía y especialmente en la Curia romana y en el papado, se rebela contra tal estado de cosas. La ruptura definitiva con el Papa llega en la disputa de las indulgencias (perdón de las penas debidas por los pecados) bien espiritual que los legados del Papa venden por dinero con el que construir la fastuosa Basílica del Vaticano y enriquecer la sede papal. Nace entonces lo que llamamos, para entendernos, Religión Protestante
Las protestas y la doctrina de Lutero que, junto a afirmaciones de carácter teológico no aceptadas por la Iglesia Católica, exigía unas costumbres más en consonancia con la doctrina de los evangelios, se fue extendiendo por los países cristianos de Europa, poniendo en peligro la hegemonía del Papa y de la Curia Romana. La Iglesia Católica intenta poner remedio a esto apoyándose en las monarquías absolutistas del sur de Europa principalmente, con unas leyes de reforma aprobadas en un Concilio reunido en la ciudad italiana de Trento y de donde sale reforzado el poder absoluto del Papa. Esto lleva consigo la imposición de la fe cristiana, forzada si es necesario por la Santa Inquisición que se verá apoyada por el poder civil, que debe estar guiado por el poder supremo de la jerarquía.
Prescindiendo de otras consideraciones, la Contrarreforma significó el atraso en el campo de la ciencia y de la investigación y, en consecuencia, en la creación de riqueza de los pueblos en los que se aplicó, o sea, en los pueblos del sur de Europa y los que por ellos fueron civilizados. La persecución de la ciencia libre, no sometida a los dictados de la fe impuesta, explica en buena medida (aunque pueda haber otras razones) el retraso brutal en investigación y en la consecuente riqueza de los países católicos del sur de Europa, en contraste con los avances científicos y la riqueza de los países protestantes del norte. Igualmente hay que hacer notar la diferencia entre el norte protestante, donde el sentimiento de ser ciudadano libre está profundamente arraigado, y el sur, donde todavía no ha desaparecido del todo la sensación de ser súbditos.
Aunque el avance de la ciencia y de las comunicaciones ha ido extendiendo la modernidad a todos los pueblos, se puede decir que España no entró en el camino de la modernidad hasta después de la muerte de Franco. Hubo previamente algunos intentos, como el de la República, que rápidamente fueron aplastados por el enorme poder fáctico de los diversos representantes de la derecha ideológica (reyes, ejército, iglesia, latifundistas, etc.) herederos en España de la Contrarreforma.
Por eso ahora, cuando los ciudadanos le han dado un poder absoluto, los contrarreformistas ven la ocasión de poder imponer parte de sus anticuados y dañinos ideales, suprimiendo los avances ciertos, aunque cortos todavía, sobre todo en la ciencia y en las costumbres. Por ejemplo, vuelven a implantar la religión o catequesis (atención, sólo la católica) como asignatura que contará para obtener las becas tanto como la biología, las matemáticas, etc. Reduce el dinero para becas y para investigación, discriminando en consecuencia en la enseñanza a los menos pudientes. Elimina la asignatura de Educación para la ciudadanía, porque puede ser un vehículo para concienciar a los jóvenes en sus derechos. Subvenciona a los colegios que segregan a los alumnos por sexo (que son los más elitistas y ricos) por motivos de moral religiosa.
Y por el mismo camino van en el campo de las costumbres. El ministro Gallardón, al igual que el ministro Wert, se da patadas en el culo por obedecer al cardenal Rouco que reclama limitar el derecho al aborto (y suprimirlo si pudiera ser) y suprimir el matrimonio homosexual, cosas que no se imponen a nadie pero que se respetan en quienes lo deciden. Son derechos que respeta la mayoría de la población española, incluidos muchísimos votantes del PP. Pero donde hay patrón no manda marinero. Y para Wert y Gallardón, el patrón es Rouco y lo que representa.
Contra esto todas las rebeliones pacíficas están más que justificadas.
Antonio Álvarez Martin































Antonio Álvarez | Martes, 21 de Mayo de 2013 a las 12:27:24 horas
Errata. Donde dice "La persecución de la ciencia libre, no sometida a los dictados de la fe impuesta, explica en buena medida (aunque pueda haber otras razones) el retraso brutal en investigación y en la consecuente riqueza de los países católicos del sur de Europa" debe decir "La persecución de la ciencia libre, no sometida a los dictados de la fe impuesta, explica en buena medida (aunque pueda haber otras razones) el retraso brutal en investigación y la consecuente pobreza de los países católicos del sur de Europa"
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