Antonio Peña, 25 años de concejal en Rota, savia nueva para el Ayuntamiento de Chipiona
Antonio Peña quizás sea uno de los concejales que más años lleva en la política local, es por tanto, una persona que teóricamente debería de poder aportar un gran bagaje por esos 25 años de participación en la vida política de Rota.
Cualquier chipionero o chipionera que lo valore, quizás pensará que puede ser un candidato interesante para su pueblo, pero para analizar esa experiencia deberían de conocer no sólo los 25 años de ejercicio de su actividad política, sino que también sería necesario el conocer qué ha dado esa dilatada gestión en las distintas parcelas del Ayuntamiento en las que ha participado y ver el grado de compromiso que ha tenido, cómo ha priorizado su actuación y participación en la política de Rota durante esos años.
Veinticinco años en política sin que se le reconozca en su haber un solo éxito, una sola actuación relevante, un protagonismo reconocido, no parece que sea una buena carta de presentación para encabezar la lista del Partido Popular en Chipiona.
Ha sido concejal de todo y de nada, seguramente por el perfil de los Alcaldes que ha tenido, los dos, poco dados a permitir el trabajo autónomo de sus concejales, poco dados a dejar hacer y tomar decisiones, hayan impedido que a un político con 25 años de experiencia se le reconozca una plana y casi desconocida trayectoria.
En Hacienda, permitió un endeudamiento del Ayuntamiento nunca conocido, cuando el PP dejo de gobernar en Rota, año 1999, dejaron el un cajón 1.250 millones de pesetas gastados y sin consignación, al tiempo que una deuda astronómica.
En Urbanismo, su labor tampoco se puede considerar de innovadora, que produjera cambios en el funcionamiento de la delegación. Siendo delegado aprueba el PGOU, en el año 1994, sin que llevará un plan de saneamiento aprobado para su desarrollo, no se había previsto un plan de financiación municipal del planeamiento, lo que hizo que dicho Plan General estuviera paralizado hasta el año 2000.
Quizás lo más relevante de su gestión pública fuera su participación en los programas contra la drogodependencia, seguramente apoyándose en sus conocimientos como médico que es, tuvo un cierto protagonismo en la puesta en marcha de políticas contra dicho problema, el protagonismo, sin mirar los resultados, hizo que se apartara de la gestión provincial perdiendo fuerza con el paso del tiempo y ocasionándole al Ayuntamiento un gasto innecesario, que luego otros tuvieron que resolver.
Sería muy largo analizar todo su recorrido por parcelas del Ayuntamiento. Las enumeradas son las más importantes, y de las que tiene ahora, mejor no hablar porque si las examinamos vemos muy a las claras qué es lo que verdaderamente le importa a alguien que piensa en gobernar un municipio como Chipiona, que ha sido candidato a la Alcaldía. No es entendible aceptar un ninguneo absoluto quitándole la delegación de Urbanismo y dándole la de Agricultura y Pesca, dando a entender que lo único que le interesa es el sueldo y no preservar la imagen de una persona con 25 años de trabajo.
Además de no haber tenido suerte con los Alcaldes con los que ha trabajado, tampoco su filosofía de vida proclamada por él, cuando por segunda vez dimitió temporalmente de sus competencias como concejal en las que decía que lo primero es su familia, luego su trabajo profesional (médico) y finalmente la política, le da pocas posibilidades para enfrentar las exigencias que la política actual reclama a los que se dedican a ella. Si quieres trabajar por tu pueblo, en este caso por el pueblo de Chipiona, la dedicación debe ser total, primero los ciudadanos, luego los ciudadanos y después, cuando hayas dedicado todas las horas posibles a tu compromiso político, tendrás tiempo para lo demás.
Por los Alcaldes con los que ha trabajado, muy poco dado a contar con sus concejales, y por la falta de dedicación de Antonio Peña en sus 25 años de participación política, se puede justificar que ese largo y dilatado período haya dado tan poco juego para el reconocimiento de una labor positiva y fructífera.
La personalidad de Antonio Peña debe ser complicada, a nadie se le escapa que cuando uno asume una responsabilidad, cuando defiendes a una siglas, en este caso las del PP, la dignidad debe ser un elemento a preservar. En Antonio no siempre se da. Cuando aceptas el ninguneo, la degradación en sus competencias, cuando aceptas la imposición de dejar la Alcaldía teniendo ocho concejales a otro Partido con tres, no parece que tu personalidad, que tu integridad como persona, esté bien defendida.
Esa capacidad de aceptar todo lo que le impongan no es quizás un buen punto de partida para representar a un pueblo como el Chipionero, pero claro, es cuestión de principios en los que hay que creer, los que debemos defender y no aceptar el todo vale, porque nos traerán muchísimos inconvenientes.
Felipe Márquez Mateo

































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27