Montesquieu y la venda de la Justicia
¿Quién le iba decir a Montesquieu que su brillante teoría de la separación de poderes iba a sufrir tantos altibajos? No fue bastante que varias generaciones de ilustres pensadores asumieran sus planteamientos, ya que tuvo que venir la Revolución Francesa para que tanto las ideas de Montesquieu, como todo lo que suponía pensamiento ilustrado, dieran carta de naturaleza al fin del Antiguo Régimen y al cambio a la Edad Contemporánea. Años antes, los americanos habían creado su propio estado separándose de la corona británica, siendo los primeros que empezaron a llevar a la práctica la nueva ideología.
Después de más de doscientos años de estos sucesos, aunque se nos ha llenado la boca de la defensa de los Derechos Humanos (muy parecidos fueron enunciados por entonces), la separación de poderes no deja de ser un derecho escrito que en numerosas ocasiones no se respeta.
La citada separación lleva consigo, y en ello se fundamenta, la absoluta imparcialidad de la justicia: esa bella imagen de la diosa que sujeta la balanza con los ojos vendados no deja de ser más que eso, una bella imagen. A lo largo de esta época en la que vivimos, desde el momento histórico de donde partimos, han sido innumerables los casos en que el poder legislativo y el ejecutivo han tratado, y muchas veces conseguido, conculcar la independencia del poder judicial. Sería bueno creer que, según pasa el tiempo, esto se va superando. Bueno, al menos la gente ilusa, como yo, confiábamos en que el ejercicio democrático hiciera que esos hechos descritos anteriormente hubieran quedado en el olvido.
Desgraciadamente son muchas las noticias que nos muestran que hechos evidentes quedan desacreditados y desautorizados por culpa del empleo de unas triquiñuelas técnicas de las que se sirven profesionales de la justicia para conseguir que lo blanco sea negro y viceversa. Triste oficio este de quienes saben la verdad y se sienten triunfadores por haber conseguido que prevalezca la mentira.
¿Acaso que en las facultades de derecho, en lugar de enseñar a que la justicia impere, se enseñe a cómo utilizarla para que beneficie de forma interesada? Esto recuerda a algunos que enseñan a las criaturas que empiezan en el deporte, en especial el fútbol, que le dan mayor importancia a cómo engañar, a cómo provocar, a cómo simular, en lugar de enseñarles deportividad.
Si ademas de tener que enfrentarnos a profesionales de la manipulación de la verdad, añadimos que dependiendo de quienes sean los personajes en litigio, nos inclinamos por sistema hacia el mismo sitio, aunque los hechos demuestren lo contrario ¿dónde está la justicia?
Montesquieu, no vayas a levantar la cabeza, que lo que tendrías que ver...
Manuel García Mata































Talión | Sábado, 04 de Mayo de 2013 a las 18:28:59 horas
Siendo lo de la Pantoja y su ex-consorte grave, se podria paliar si se devolviese lo robado, pero al torero, ni al tal Rodirguez de haber matado tambien a alguien, nadie les podría hacer devolver la vida al fallecido, por esta causa me parece injusto a todas luces que con una ridicula condena de apenas 3 años, este señor pague todo el daño que ha hecho, que es irreparable de todos modos. Y tampoco serviría de nada endurecer las leyes cuando ya sabemos que luego se aplica según la conveniencia, inflexible para los pobres y elastica para los poderosos.
Este tipo de Justicia es tan falsa e inoperante como puede serlo nuestra Constitución, que predica una igualdad entre ciudadanos que luego no se aplica.
Accede para votar (0) (0) Accede para responder